Mitómanos: Necesito Mentir

Escrito por Murielle González en mayo de 2007

ilustración_mitómanos

No es una enfermedad en sí misma, pero el impulso irrefrenable de mentir es el síntoma de que algo no está bien en el desarrollo psíquico de la persona. Los mitómanos mienten para construir una mejor imagen de sí frente a la sociedad o para conseguir lo que desean. No importa el objetivo, lo único claro en ellos es que no pueden evitarlo.

Miente quien sostiene que siempre dice la verdad. La afirmación es así de rotunda, porque la veracidad es una característica de las personas. Unas son más o menos veraces que otras, por lo tanto dentro de ciertos límites faltar a la verdad es considerado relativamente normal; no bueno, pero esperable. Es así como la mentira es un recurso utilizado por personas de todos los estratos económicos, edades y sexo. Se miente en temas específicos, en determinadas circunstancias y de forma ocasional para evitar las consecuencias de haber dicho “la verdad” o ganar “algo” con la historia contada. Pero ¿qué nos hace mentir? Responder esta inquietud es tan complejo como el ser humano y clasificar a las mentiras según su gravedad como blancas, grises o negras está fuera de toda ciencia. La mentira es una sola, pero cuando se convierte en un hábito o en la única manera que tiene una persona para relacionarse con la sociedad se configura lo que se conoce como mitomanía.

No es una enfermedad en sí misma, sino que corresponde a un conjunto de síntomas que pueden presentarse en diversas enfermedades psíquicas, particularmente en trastornos de personalidad.

Especialistas sostienen que el mitómano tiene una tendencia patológica, un impulso irrefrenable por deformar la realidad. El contenido y la extensión de sus mentiras es desproporcionado para cualquier finalidad o ventaja personal que se pretenda con ella. Hay una intención de engaño que al individuo le resulta difícil de controlar. En la mitomanía, el sujeto supone conseguir prestigio, mejorar su imagen o percepción que los demás tienen de él, obtener afectos, bienes, manipular a las personas o simplemente dañar.

También existen motivaciones aún más profundas que son inconscientes, pero que pueden ser descubiertas mediante un tratamiento clínico. Pero mientras la persona no se someta a una terapia, la mentira para el mitómano será su única opción ante otras estrategias lícitas para conseguir lo que desea.


FALSOS TROTAMUNDOS

El mitómano pasa inadvertido entre quienes lo rodean, pero apenas establece una conversación cae preso de sus mentiras y siempre termina siendo desenmascarado. Eso fue lo que le sucedió a Enrique, quién solía jactarse frente a sus amigos y colegas de oficina de sus continuos viajes a Europa. Mencionaba el nombre de los hoteles donde se hospedaba, los restaurantes que frecuentaba e incluso el menú que consumía en ellos. París, Madrid, Estocolmo y otras ciudades figuraban en su itinerario. Sus descripciones eran muy precisas y convincentes hasta que fue descubierto. Por razones de trabajo debía ir a Estados Unidos en un viaje de negocios, pero tuvo que negarse y admitir que no sólo no tenía pasaporte, sino que nunca había salido de los límites de la región del Bío Bío.

Este caso es real y pone de manifiesto el límite al que pueden llegar los mitómanos con sus historias. El psiquiatra Carlos Ibáñez confirma que, al ser encarado, el mitómano reconocerá sus mentiras, porque cuando miente lo hace consciente de que lo que dice no es verdad. “Si bien estas personas se dejan llevar por sus fantasías mantienen un juicio de la realidad suficiente como para darse cuenta de que están mintiendo. Esto los diferencia de los psicóticos que son personas que pierden el contacto con la realidad a tal extremo de confundir lo real con lo imaginado”.

LLAMADA DE ALERTA

Sonó el teléfono y Rafaela contestó de inmediato, pasaron un par de minutos y apenas colgó rompió en llanto. Con palabras entrecortadas contó que la llamada fue del papá de su novio argentino para avisarle que había chocado en su moto, que había muerto y que sus últimas palabras habían sido: “llamála y decile” que la amo”. Durante cinco días ella le prendió velas a la foto del trasandino y permaneció encerrada en su dormitorio. Su padre, desconcertado por la angustia de su hija, decidió averiguar qué había pasado, pero descubrió que no había sucedido ninguna tragedia. Confrontó a su hija quien terminó por admitir que había inventado la historia.

El anterior también es un caso real que es frecuentemente comentado entre los especialistas y permite entender por qué tanto la Psiquiatría como la Psicología concluyen que el mitómano es una persona que tiende a autodevaluarse, es decir, tienen problemas de autoestima y mienten como una estrategia compensatoria. “Los mitómanos tratan de verse más atractivos de lo que son a través de la distorsión de la realidad. Por eso son personas que buscan deseabilidad social, o sea, el afecto, la atención y la aceptación de los otros; sean amigos, desconocidos o la propia familia”, explica Álvaro Quiñones, psicólogo clínico docente, de la Universidad del Desarrollo.

El mundo del espectáculo tiene entre sus filas a una mitómana que calza con la descripción de Quiñones. Heather Mills, modelo y actriz saltó a la fama tras su matrimonio con el ex Beatle Paul McCartney, pero su deseo de figurar y concitar la atención del público la impulsó a contar detalles de su vida que están lejos de ser verdad. Mills aseguró en una entrevista que a los 14 años se había escapado de su casa para vivir en la calle, pero sus antecedentes escolares confirman que asistía a clases y que vivía con su madre y hermana. Dijo que trabajó en un circo limpiando caballos, pero lo cierto es que acompañaba a su novio quien los fines de semana trabajaba en una feria ambulante. Confesó que una ex pareja suya era un agente del Servicio Secreto, aunque lo real era que el sujeto sólo tenía intenciones de trabajar en dicha agencia, pero nunca lo había hecho. La lista de mentiras es larga y culmina con el divorcio de McCartney, proceso en que alegó haber sido víctima de los ataques de él bajo los efectos del alcohol. Hoy son contados con los dedos de una mano los que le creen.

MENTIRAS PELIGROSAS

La mitomanía no es inofensiva. Al contrario, tiene una serie de efectos en distinto nivel. En el plano social, el mitómano comienza a perder credibilidad y se lo categoriza como el “cuenta cuentos”. A nivel familiar, es visto como una persona poco confiable y desde el punto de vista de las amistades, éstas tienden a alejarse o bien la persona termina apartada del grupo.

El peor escenario es cuando la mitomanía afecta a terceras personas. Esto ocurre cuando la “manía” de mentir está presente en personalidades antisociales, principalmente en estafadores. En ellos, el “modus operandi” del delito es el engaño para conseguir dinero o bienes. Hay casos emblemáticos y el falso Rockefeller es uno de los más famosos del mundo.

Christophe Rocancourt, un francés de 24 años, consiguió en 1991 infiltrarse en exclusivos círculos sociales de Nueva York, Miami y Hollywood. Convertido en un agente de celebridades, Rocancourt embaucó a varios actores, entre ellos Micky Rourke y Darcy La Pierre, ex esposa de Jean Claude Van Damme. Decía que era pariente del productor italiano Dino De Laurentis, a otros que era nieto de Sofía Loren o miembro de la familia Rockefeller. En el 2000 fue detenido por la policía de Los Ángeles, pero escapó hasta que 10 años después la policía canadiense lo detuvo por otras estafas cometidas en Vancouver. Rocancourt está en prisión por cargos de fraude y acoso sexual en Canadá.
Chile también registra casos inolvidables, como el de “el bello Marcelo”. Con un metro 90 de altura y atractiva apariencia, Marcelo Smith Bofill estafó a un número no determinado de universitarias chilenas y extranjeras. Fue detenido seis veces desde 1995. Frecuentaba universidades privadas donde ubicaba a sus víctimas: alumnas adineradas, profesores crédulos y dueños de pensiones universitarias.

En 2002 apareció en la carrera de Periodismo de las Universidades Católica de Valparaíso y de Viña del Mar como estudiante extranjero de intercambio. Mientras decía tramitar sus papeles, estafó a la dueña del lugar donde se hospeda, Soledad Saavedra, y a sus compañeros de curso. El mismo año se trasladó a Concepción e hizo lo mismo en las universidades de Concepción y San Sebastián.

Pese a estos ejemplos, Helmut Brinkmann, psicólogo clínico experto en diagnóstico de personalidad, explica que no hay una relación directa entre mitomanía y delincuencia. “Son problemáticas distintas. Puede coincidir en que se combinan algunas características de personalidad en los que la mitomanía sea un síntoma, pero el delincuente no necesariamente es un mitómano. El pillo busca algo contingente y puntual: el dinero de los demás. Pero no tiene compulsión por mentir ni busca la deseabilidad social. Ahora bien, si un delincuente tiene el síntoma de la mitomanía tiene responsabilidad penal por sus actos si es conciente de sus mentiras”.

UNA VIDA REAL

La mitomanía es más frecuente de lo que uno se imagina y hay más mitómanos de lo que uno quisiera, porque quienes la experimentan no consultan en forma voluntaria, sino que son llevados a especialistas por familiares o amigos que los sorprenden en reiteradas mentiras. El diagnóstico de mitomanía lo realiza un psiquiatra quien desarrollará un tratamiento a largo plazo al que se incorpora la psicoterapia de la enfermedad de base que provoca la compulsión mitómana. Expertos indican que de este modo el sujeto puede superar el síntoma y comenzar a vivir la realidad tal como es.

NIÑOS MENTIROSOS

Las mentiras o las alteraciones de la realidad no tienen la misma connotación en niños que en adultos. Carlos Ibáñez explica que en la infancia la mentira no tiene juicio ético debido a la inmadurez del desarrollo cognitivo y emocional. “El razonamiento de los niños no está totalmente definido, sino hasta más o menos los 10 años. Si las mentiras son muy frecuentes hay que preocuparse, pero es indudable que todas las mentiras de los niños hay que corregirlas y no estimularlas”, recomienda el psiquiatra.
El especialista explica que los niños viven una fantasía que no puede catalogarse como mentira y mucho menos mitomanía. “Cuando un niño plantea que tiene un amigo imaginario, él cree que existe y por lo tanto no está mintiendo. En este caso hay una imaginación exacerbada que no es mitomanía, ya que se presenta en el contexto de la evolución cognitiva de la persona. El concepto mitomanía sólo se reserva a la mentira compulsiva”, aclara Ibáñez.
¿La mitomanía se hereda o se aprende? Carlos Ibáñez afirma que no hay una respuesta definitiva, sino una cuota de tres factores. “Hay un factor genético en el sentido que lo que se hereda es la predisposición a algún tipo de personalidad, entre los que puede aparecer la mitomanía como un síntoma, un factor psicológico que tiene que ver con el procesamiento de la información y un tercer ámbito es el aprendizaje”.
El psiquiatra enfatiza que lo importante es poder confrontar al niño para hacerle ver que la mentira no es buena y los padres deben ser un ejemplo.

 

Categoría: ContenidoContiene: 62 Comentarios
  • sinceridad Escribió el Domingo 12
    agosto, 2012
    3:19

    yo conosco a un gran mitomano CARLOS ANTONIO URREA MESIAS el toda su vida ha mentido a todos sus seres queridos desde su mujer a quien a engañado sin parar hasta sus hijos, a quien daña continuamente, es lamentable que existan personas asi,tan egoistas,que vivan haciendose la victima despues que hacen sus maldades,y que haya gente que los apañe en todos sus engaños con tal de que no la abandones,bueno el no tiene arreglo ya que cree sus propias mentiras y piensa que no tiene ningun problema…bueno asi es la vida lo triste es el daño…

  • betty Escribió el Martes 14
    agosto, 2012
    13:31

    hola…
    la verdad yo me considero mitomana y quiero dejar de serlo pero la verdad no tengo suficientes recursos para asistir con un psicologo.
    digo las cosas sin pensar y aveces esto me perjudica cuando menos lo espero salen las mentiras siento como si otra persona lo dijera por mi que no puedo evitarlo les suplico si hay algun otro procedimiento en realidad quiero dejar de ser asi o si conocen algun psicologo que me pueda ayudar por favor soy de saltillo muchas gracias…

  • Rosa Escribió el Domingo 23
    septiembre, 2012
    10:48

    Pues hace muchos años conoci a una chica que era mitomana, Vanessa,y cuando le encare sus mentiras desaparecio y nunca mas supe de ella. Ahora creo que he conocido a un chico que me parece que tambien se ajusta a este trastorno porque he descubierto muchas cosas que parecen ser mentira, el caso es que no tengo como comprobar algunas de ellas, por ej. me ha dicho que es medico pero se dedica a la podologia, cierto que usa muchos terminos medicos pero nunca he visto su titulo,aparentemente ha buscado cualquier excusa para terminar nuestra relacion y no me ha dado ninguna explicacion de porque terminamos, ya estoy pensando que ha buscado ese motivo banal para quitarse de en medio y no seguir mientiendome porque ya se ha dado cuenta que le estoy descubriendo algunas de las cosas que me ha contado desde que empezamos a salir. Pero es como dice el articulo y los comentarios, cariñoso, adorable…pero a la vez resentido, orgulloso, muy rencoroso y manipulador. Como puedo cerciorarme de su enfermadad o no, para saber como actuar??

  • Paola Escribió el Viernes 21
    diciembre, 2012
    20:31

    mi ex marido es mitómano, me separé debido a la misma causa, pero a diferencia de lo que leí, aunque le demuestren la verdad el la niega y se da la razón, durante 9 años me negó algo que había hecho y que todos en la familia sabíamos como había sucedido. y va de mal en peor, pierde trabajos, ya perdió el matrimonio, y espero que con el tiempo no pierda a sus hijos

  • ABDELKRIM Escribió el Miércoles 16
    enero, 2013
    8:18

    Siempre me pregunto el porqué las mujeres mienten màs que los hombres y les gustan presumir?De tonto no tengo nada,el mentiroso o la (sa) se descubre tarde o temprano.Y o digo que hay que tener cara para confrentarse a la persona deseada.La mitomana o el mitomano terminan por suicidarse.

  • ABDELKRIM Escribió el Miércoles 16
    enero, 2013
    8:22

    La mujer mitomana termina siempre sola .La falta de un pichon la vueve chiflada.

  • rosaeug Escribió el Viernes 15
    febrero, 2013
    0:55

    tengo un hermano mito-mano siempre esta depresivo, no trabaja pide dinero no devuelve miente sobre la posibilidad de pagar, estafa a todos los que se le acercan. y ahora ya no es suficiente mentir sino ha osado robar dinero a su sobrina.tenemos miedo pues es agresivo si no consigue hacer su jueguito para conseguir lo que quiere. tenemos miedo de perder la casa por sus mentiras por favor quiero saber si hay alguna forma jurídica para protegernos.
    gracias…

  • margarita Escribió el Viernes 12
    abril, 2013
    22:46

    comparto todo lo que han dicho… esta gente qeu padece esta enfermedad al final de cuentas deberia estar en un siquiatrico…

  • Agustín Escribió el Sábado 20
    abril, 2013
    12:27

    Les cuento mi historia. Soy casado hace 2 años, era felizmente casado hasta que conocí a otra mujer, la mujer de mis sueños en todos los sentidos…
    Nos fuimos haciendo amigos, hasta que caí en sus encantos…comencé a tener una relación con ella, sin dejar a mi esposa. El asunto es que cada vez me enamoraba más de esta “otra” mujer y empecé a notar que muchas de las cosas que me contaba eran muy exageradas.. otras, yo sabía que mentía, pero no tenía como comprobarlo y enfrentarlo.. una vez que tuve una prueba para enfrentarla, se hizo la enferma y se fue de urgencia a la clínica, yo por ir a verla, apurado, choqué, pero nada grave… Me empecé a dar cuenta que estaba demasiado enamorado de ella y empecé a “no querer ver” las mentiras… eran muchas mentiras, pero no grandes, cosas cotidianas pero de mentía sin razón.. yo la amaba como era, no era necesario que me mintiera, y se lo hacía saber, pero no había caso… una y otra mentira. Opté por dejarla, reconciliarme con mi esposa, siento que amo a la otra mujer, y la voy a amar siempre, pero este tipo de personas terminan siendo un peligro para quienes los rodean. Hoy me duele, y la extraño y la necesito, pero no es sano estar con alguien así y que no se quiere ayudar…

  • italia Escribió el Lunes 22
    abril, 2013
    17:15

    Es muy trste los que viven estas peronas, mi amiga siempre alardea de su niñes llena de opulencias cuando ni siquiera vivia en casa propia por el contrario eran invasores, jamas ha tenido una relación de pareja creo que la gente persive su inferioridad oculta en un delirio de grandeza, todo esto que he leido es un perpil exacto de ella. pobre.

  • patricio Escribió el Miércoles 26
    junio, 2013
    2:34

    uno se puede topar con cada cosa en este mundo…. jamás pense vivir la experiencia de casarme con una mujer mitómana.. y aqui estoy aun ..sumergido en un montón de problemas…ya no soy mas.. esto no e svida para nadie

  • delia Escribió el Miércoles 26
    junio, 2013
    2:35

    se podrá salir de esta enfermedad algún día?..


  • Su Comentario


    Las opiniones vertidas por diferentes columnistas en esta revista, como asimismo el contenido y forma de los avisos publicitarios, son de exclusiva responsabilidad de quienes los emiten o pagan por su inclusión, no teniendo Revista NOS, por tanto, ninguna responsabilidad en su contenido.
    Se prohibe la reproducción total o parcial del contenido editorial y fotográfico de esta edición.
    Revista Nos se reserva el derecho a borrar comentarios que no tengan relación con la temática del tema o que atenten al respeto y la libertadad de opinión de la demás personas que participan opinando en este medio.