¿Cuánto creceremos el próximo año?
La economía chilena parece estar tocando fondo de la recesión que tuvimos este 2009. De acuerdo con la información del Banco Central, la economía cayó un -1,6 por ciento en el tercer trimestre de 2009, generando una caída acumulada del producto de -2,9% en los tres primeros trimestres con respecto al mismo período del año anterior. El empleo muestra en este período una caída de -0,7% de acuerdo al INE y de -3,3% de acuerdo con la Universidad de Chile. Este descenso en la ocupación, junto con el incremento natural de la fuerza de trabajo, ha llevado la tasa de desocupación a un nivel de dos dígitos según ambas encuestas, su peor nivel en los últimos cinco años.
El gasto interno de la economía muestra una caída acumulada de -9,0% en los tres primeros trimestres del año, siendo la inversión en capital fijo la que se lleva la peor parte con una baja del -16,6%. Las exportaciones físicas cayeron en -5,4%, y las importaciones físicas en -18,5%, lo que muestra el fuerte impacto de la crisis internacional.
Los datos mensuales parecen estar mostrando este fondo. Si bien el último Imacec publicado, de septiembre, exhibe una caída de -1,1% para la actividad global, algunos sectores como el comercio, la banca y la minería están revelando indicadores positivos en dicho mes. Es posible pensar que el último trimestre del año pudiese mostrar un crecimiento positivo, dando así término al proceso recesivo en nuestro país.
A nivel mundial, muchos países están exhibiendo signos de estar tocando fondo, por lo que el próximo año podría ser de recuperación en términos internacionales. Sin embargo, esta recuperación internacional probablemente sea débil. Tanto Estados Unidos como Europa utilizaron una fuerte expansión fiscal y monetaria, con el fin de combatir la recesión y apuntalar a su alicaído sistema financiero. En 2010, necesariamente, deben disminuir su impulso fiscal y monetario. En algún momento, las tasas de interés mundiales tienen que empezar a subir, y en algún momento se debe empezar a moderar el gasto fiscal y/o subir los impuestos con el fin de controlar el déficit fiscal. Esto, irremediablemente, hará que el crecimiento mundial sea lento.
En el caso de Chile, una economía mundial que crece lento, combinado con un bajo tipo de cambio real, va a producir un bajo crecimiento de las exportaciones reales. Por lo tanto, no se puede esperar mucho impulso del sector externo. Por el lado interno, cuando se empiecen a tener presiones inflacionarias, la política monetaria debiera endurecerse. Es impensable sostener una tasa de instancia de 0,5% anual, en medio de una inflación de 3% al año. Por otra parte, es imposible seguir sosteniendo una política fiscal tan expansiva como la implementada en este año.
Si se considera un crecimiento real de las exportaciones de 2% anual, y un crecimiento del gasto interno de 5% al año, se podría esperar en Chile un crecimiento del orden del 3% para 2010. Para poder avanzar más rápido, se requeriría tener un sector exportador más expansivo, que no se ve por dónde con un mundo que crece lento y un dólar real deprimido.
Erik Haindl Rondanelli
Decano Facultad de Economía y Negocios
Universidad San Sebastián
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