Rafael Gumucio, escritor, columnista y comediante: “Concepción es más brutal que Santiago, más duro”

Publicada en julio de 2010
Escribe en Las Últimas Noticias y también en El País de España, y no tiene reparos en reconocerse como “ególatra y vanidoso”. Escritor de una pluma afilada, cuyo particular y sarcástico sentido del humor lo ha hecho célebre desde sus tiempos como comediante en el ya de culto programa “Plan Z”. Recientemente, Random House Mondadori decidió re-lanzar en formato de bolsillo “Memorias Prematuras”, probablemente su libro más famoso a la fecha y es la excusa perfecta para conversar de lo crudo y lo cocido con este auténtico personaje del red set nacional. Esperamos a Rafael Gumucio en las oficinas de la Facultad de Periodismo de la U. Diego Portales. Ahí es director del Instituto de Estudios Experimentales Humorísticos, instancia que busca desarrollar los talentos de los alumnos a través de temáticas que abordan, entre otros, la ironía, el absurdo, el chiste y la parodia. “El humor es una especie de información mental. No tengo otra manera de comprender el humor. Para bien o para mal, es algo que me intriga, me interesa, me importa y de lo que vivo; pero no he buscado nunca ser divertido ni chistoso”, nos explica este profesor de Castellano y magíster en Literatura. Sin embargo, no es el humor el principal tema que nos convoca, sino el reciente re-lanzamiento, en formato de bolsillo, de “Memorias Prematuras”, una suerte de novela autobiográfica publicada originalmente en 1999, y que marcó uno de los momentos más altos -en términos de crítica y popularidad- de la carrera como escritor de Rafael Gumucio Araya. Toda su historia es relatada ahí: su nacimiento en Chile en 1970, el exilio junto a su familia en Francia (es hijo, nieto y tataranieto de una familia vinculada a la actividad política) y el posterior y desarraigado regreso al país. La decisión del escritor de contar su infancia y adolescencia desde un ánimo “joven aún” (sin la madurez y el cálculo de un adulto) marcó un golazo y los críticos no tardaron en destacar la “honestidad y ferocidad” de su prosa. “Reconstituyo, en estudio, con completo control de la luz y del maquillaje, a ese niño que le habla en francés a una pareja que le habla en castellano (…) ese insoportable niño que no puede vivir sin dar siempre su opinión sobre todo, ese niño que los adultos perdonan porque saben que los años van a castigarlo tanto”, escribe Gumucio en el inicio de “Memorias Prematuras”. -¿Cuánto ha cambiado de  ti en estos 10 años desde el lanzamiento de Memorias Prematuras? -Harto. He cambiado mucho. Ya no tengo esa necesidad de decir cosas tan urgentes. No estoy tan solo, ni estoy tan lejos del mundo, conozco mejor la sociedad y las personas, y me interesan más los otros y menos yo, que era la persona que me interesaba en ese momento. Pero, básicamente, la mayor parte de las cosas las sigo sintiendo igual. He cambiado mucho, pero no tanto como quisiera. Pero… sí, de alguna forma también el escribir el libro y publicarlo me obligó a cambiar y puso en mi personalidad de entonces y mi vida una frontera; muchas cosas que no recuerdo si las escribí porque las recordaba, o si son mías, o parte del libro. Igual, no podría volver a escribir este libro como lo escribí. Y lo he intentado muchas veces. -Tú has dicho que escribiste “Memorias…” en una etapa complicada de tu vida… -Sí, estaba muy solo, había declinado mi carrera de locutor televisivo, de presentador de televisión o de humorista televisivo y había querido ser escritor toda mi vida, era lo que a mí me importaba  y me interesaba. Pero estaba muerto como escritor para todo el mundo, se suponía que no tenía ningún talento. Mi libro anterior (“Invierno en la Torre”, 1995) me lo habían destruido, así es que tenía que poner todo mi esfuerzo y toda mi energía en escribir este libro si no… se acababa el juego. Era la última carta. “Muchos de los clientes del Clinic son falsos rebeldes” El personaje de Gumucio tiene múltiples facetas, siendo una de las más recordadas su rol como comediante en los programas Plan Z y Gato por Liebre, cuyos sketchs hoy son de culto en youtube. Fueron sus años en que se perfilaba como una especie de  Dudley Moore chileno (aunque dice ser admirador de Woody Allen) y en los que dio rienda suelta a su vocación como libretista y realizador de hilarantes gags como “Mapuches Millonarios” o “Lo Pintana”. “Yo creo que el jefe de la Conadi que pusieron ahora es como un mapuche millonario ¿no? Se hizo realidad nuestro sketch”, suelta, sin perder el estilo. Tras el cierre de Rock&Pop Televisión, Gumucio siguió encabezando proyectos polémicos, irreverentes y literarios como el pasquín The Clinic y la revista Fibra, y su pluma como columnista ha recorrido una gran variedad de publicaciones, que abarcan desde los diarios La Nación, El Mercurio y Las Últimas Noticias, a tabloides como El País, ABC, y el New York Times. Su faceta como escritor, por su parte,   incluye -además de los títulos ya mencionados- la novela “Comedia Nupcial”, “Los Platos Rotos”, el libro de viajes “Páginas Coloniales” y “La Deuda”, a la fecha su última novela de ficción publicada. -Tú has trabajado en televisión. Hoy, la gente de los medios habla de “elitismo” cuando se le cuestiona por no incluir contenidos que dialoguen con la cultura más profunda; con suerte incluyen a Raúl Ruiz, poco menos que en calidad de bicho raro… -… A mí la cultura en sí no me interesa. O sea, alguien que lea a Roberto Ampuero no me parece una persona culta, prefiero que no lea nada antes de leer malos libros, ¿me entiendes? El ejercicio de leer tiene sentido cuando los libros pueden hacer preguntas que son incómodas pero esenciales. El problema -y en eso la derecha y la izquierda están perfectamente de acuerdo, en Chile por lo menos- es que lo que se quiere evitar es la cultura que pregunta. Yo no creo que la cultura tenga por qué existir si no tiene ese elemento de pregunta. ...
  • javier cespedes Escribió el Martes 14
    septiembre, 2010
    18:42

    Gumucio bueno muy bueno.


  • Su Comentario


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