A propósito de un video

Escrito por Marcelo L. Contreras Hauser. en junio de 2012

La ciencia política ha puesto de moda la video-política. Asimismo, de un tiempo a esta parte en nuestra larga, angosta y díscola franja de tierra también ha venido ocurriendo lo mismo con el balanceo de las responsabilidades y acciones políticas.
Como profesor de esta disciplina y de Filosofía del Derecho en general y, particularmente, de Razonamiento e Interpretación Jurídica en algunas facultades de Derecho, he venido realizando trabajos prácticos en aula en relación al tema, en función de opiniones y discursos de alumnos y alumnas. Y, tratándose de encuestas y opiniones ¡Cosa rara!.. Éstas no favorecen la actitud de la ex presidenta Bachelet, sino que derechamente suman innumerables críticas por su reacción. En el registro nadie pretende transformarla en “la responsable” o en “la primera responsable”. Sin embargo, ocho o nueve de cada diez se muestran disconformes con su actitud silenciosa y huidiza.
Hoy, la televisión; hoy, la video-política dan cuenta a través de gestos y expresiones del lenguaje corporal, de hechos y actos que nos hablan en medio del silencio… ¡Qué razón tenía el Dr. Vericat cuando en aulas de Ciencias Políticas madrileñas, ahí, al borde de la carretera a La Coruña, nos insistía en aquello!… Sumamos lo que nosotros podemos derivar en el campo jurídico al distinguir en el área de la Interpretación Jurídica de última generación las denominadas Fases y Subfases de la misma hasta llegar a lo que eruditos, demiurgos o intérpretes llaman “Doctrina de la Claridad”, iniciada más allá de las argumentaciones del viejo Descartes. En la casuística actual relativa a la ex presidenta obsérvase un alejamiento respecto a esta doctrina de la claridad, amén de una argumentación en off.
El edificio lógico del Derecho y de las Ciencias Políticas tiene de común en su nivel interpretativo en general tres apartados: primero, conceptos; segundo, estimativa; y, tercero, el de la interpretación. Así, los conceptos nos entregan las herramientas; la estimativa abre la puerta a los valores que rodean a cada concepto y a su sumatoria; y la interpretación cierra la totalidad del ejercicio en ese tiempo y lugar incluyendo la capacidad acción y reacción de los actores y participantes. Sólo después de aquello viene el parecer, la opinión de la ciudadanía, población, auditorio, etc.
En honor a la claridad de las imágenes, tantas veces repetidas en el videopolítico en cuestión y en favor del respeto ciudadano nuestra ex presidenta debería optar por la doctrina de la claridad. A la fecha esta discusión no nos ha hecho bien, dibujando una nación dividida y antagónica a la vera de conjeturas generadoras de conflictos. Conjeturas que de cara al espejo interpretativo de todos los tiempos también se han constituido en desafíos interpretativos, como tan bien lo analizan en la historia jurídica y sociopolítica Suárez, Grotius y Pufendof, invitándonos a caminar por la uniformidad de criterios, más que por la contradicción de los mismos. No perdamos el tiempo ante tantas necesidades sentidas por la población.

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