Alejandro Reyes, Gobernador de Concepción: “Mi problema es con los círculos de poder”

Escrito por Revista Nos en junio de 2012

Curtido dice estar este abogado gremialista ante las continuas versiones que lo “bajan” una y otra vez del cargo. Prefiere valorar, asegura, el diálogo fluido que mantiene con la gente para encauzar la búsqueda de soluciones a sus problemas. Le pena todavía el estigma de mal evaluado que “no era  para su persona”, y advierte que nada lo apartará de su vocación de servicio y de decir las cosas como son, aunque ello le genere críticas de “algunos influyentes”.

Nada fácil le ha tocado la gestión al abogado de la UDI, Alejandro Reyes Schwartz (37 años), desde que asumió como Gobernador Provincial de Concepción, el 6 de mayo del 2011. Su estreno en ligas mayores fue un verdadero balde de agua fría. Estaba recién un mes en el cargo cuando una evaluación de Gobierno  lo señaló como una de las autoridades provinciales con el peor desempeño del país. Un estigma -confiesa- que le pena aún después de un año de labor, pese a que esa calificación no era para él: “correspondía a la gestión del último año de mi antecesor” (el también UDI Carlos González).
Admite  que de nada sirvieron las aclaraciones”, porque como personaje público ya me habían crucificado”. Sobraban las explicaciones porque golpeaban fuerte los titulares de prensa que le atribuían esa negativa condición.
Y aunque confiesa que tiene “cuero duro” y que las críticas y cuestionamientos que estima infundados no le quitan el sueño,  reconoce que otra cosa es su familia, que no miró nunca con buenos ojos que se dedicara a la política. Han pasado ya trece meses, y el gobernador Reyes, profesional titulado en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, ex Secretario Regional Ministerial del Trabajo y Previsión Social y con seis años de administrador municipal en Penco, no ha pasado inadvertido, sobre todo por  polémicas declaraciones que lo han hecho estar en más de una oportunidad en el ojo del huracán. “Es que en política la gente no está acostumbrada a que alguien diga las cosas como son y eso me ha traído más de un problema”, se defiende, y asegura que nada lo apartará de su vocación de servicio público y de decir “las cosas como son”.
Paradojalmente, mientras más aparecen nuevas versiones de prensa  que hablan de que será removido de su cargo por una supuesta “débil” gestión y, a veces, de una conflictiva vocería, en concreto hasta el cierre de esta edición aparece firme en sus funciones y no habría, según chequearon sus cercanos, de parte del Gobierno motivos reales para alejarlo de la gobernación. Político joven, de la generación emergente, cuando se le pregunta por su futuro, Alejandro Reyes Schwartz se limita a señalar que: ”sólo Dios lo sabe”.
 -¿Qué le genera en lo personal que al mes de haber asumido se le señalara como uno de los gobernadores peor evaluados del país?
“La evaluación no era de mi persona. Correspondía a un año de labor de quien me antecedió, Carlos González, y de un equipo de trabajo. Lamentablemente, de nada sirvieron todas las aclaraciones posteriores que hice de esa situación. Llevo más de un año cumpliendo mi labor en terreno y en contacto con la comunidad, que es el sello que le he impreso a mi gestión. Mi problema, al parecer,  es con los círculos de poder que hay en el Gran Concepción, no con la gente que siempre me recibe cordialmente y con la que mantengo un diálogo fluido para recibir sus inquietudes y canalizar la búsqueda de soluciones”.
-¿Influyó en esa valoración que su antecesor no tenía preparación profesional? Eso era lo que muchos opinaban.
“Las comparaciones son un poco odiosas. En este cargo sirve mucho ser abogado, pero no es lo único, ya que también para mi actual desempeño ha sido importante el contacto que tuve con la ciudadanía en la municipalidad en Penco y como seremi de Trabajo. Él (Carlos González) tenía experiencia en redes sociales y  no fue la falta de un título profesional lo que limitó su gestión, más bien fueron las complicaciones que le tocó enfrentar como parte de un complejo contexto político mayor que se dio al interior de gobierno regional y de Alianza antes de que asumiera el nuevo intendente Víctor Lobos”.
-Y que se diga que usted es “manejado” por la ex intendenta Jacqueline van Rysselberghe¿ cómo le afecta?
“Hay algunos que han tomado ese tipo de argumentación como una herramienta de combate. No me siento manejado por nadie y tengo buenas relaciones con todo el mundo político y social. Son apreciaciones sin fundamento que se caen por su propio peso”.
 -Sin embargo, recientemente a usted lo acusaron de intervención electoral para favorecer la reelección del alcalde UDI de Penco, Guillermo Cáceres.
“Lo considero muy injusto. En el tema de las ayudas sociales he demostrado con cifras que Penco no está primero, ni siquiera en el quinto lugar. Visito Penco en un porcentaje más o menos equivalente al resto de las comunas. No puedo inhibirme de hacerlo, porque tengo mi origen en esa ciudad. Me dijeron que fue un error comunicacional señalar que soy amigo del alcalde Cáceres. Si algunos piensan que es un error tener amigos y reconocerlo, entonces yo me retiro de la política”.
 -¿Cuál ha sido el momento más duro en su primer año de gobernador?
“Los coletazos de la controversia que se produjo con las autoridades de la Universidad de Concepción el año pasado, porque las respuestas que recibí fueron muy duras, no de la comunidad propiamente tal, porque la gente me paraba en la calle para darme las gracias por la valentía. Sin embargo, en los círculos de poder del Gran Concepción causó escozor, porque nadie está acostumbrado a que se toque a la Universidad de Concepción”.
-¿Todavía sigue siendo válida para usted la comparación que hizo de la autonomía que se defendía en la UdeC con la ex Colonia Dignidad?
“Es que en política la gente no está acostumbrada a que alguien diga las cosas como son y eso me ha traído más de un problema. En muchos casos me he ganado titulares en los medios, conflictos, y se ha hablado de errores comunicacionales. Reconozco que quizás no fue el mejor ejemplo. Nunca fue mi intención denostar a la Universidad de Concepción, a sus profesionales, ni tampoco poner en tela de juicio la autonomía académica de las universidades. Lo que señalé fue claro, y es que frente a hechos de violencia y delitos flagrantes que se cometían en las inmediaciones de esa casa de estudios, y cuyos autores se refugiaban en su interior, Carabineros tenía que ingresar al plantel como parte de sus atribuciones legales y así también lo ratificó la justicia. En mi calidad de gobernador respaldé el accionar policial, acogiendo los reclamos de una cantidad importante de vecinos y comerciantes afectados permanentemente por los hechos de violencia que afectaban la propiedad privada e intentos de saqueos de negocios y destrucción de bienes de uso público. En varias reuniones que tuve con ellos me dijeron que estaban desesperados y que vivían un infierno. Le enviábamos oficios a la Universidad donde se informaba que la policía había detenido a estudiantes de ese plantel lanzando bombas incendiarias, haciendo destrozos y les pedíamos que hicieran algo y no pasaba nada. Estuvimos un año haciéndolo sin ninguna respuesta, porque no puede ser que esto ocurra ante los ojos de la autoridad universitaria “.
-¿Faltó colaboración de las autoridades de ese plantel?
“Sí, porque había una alteración evidente del orden público dos o tres veces a la semana en el mismo sector. Es muy injusto pensar que solo la Gobernación tenía que hacer algo, debido a que había una frontera invisible, ya que quienes cometían actos de violencia se escudaban en el interior del campus y teníamos el derecho de solicitar a las autoridades universitarias la colaboración. Además, tenemos un mandato constitucional de garantizar el orden público y la seguridad ciudadana”.

Gobernación de trancas abiertas

 -Usted aparece con bajo perfil y es comparado con gobernadores de la Concertación con roles políticos potentes como Eric Aedo, Germán Acuña y Rodrigo Díaz. ¿Le complica esa situación?
“Para nada. En la medida que la Alianza logre resolver sus diferencias internas y actuemos como bloque, esas dificultades se acaban. Los anteriores gobernadores tuvieron ese vuelo político, no solamente por sus capacidades individuales, sino que porque detrás de ello había una coalición unida que respaldaba su gestión. En eso como Alianza todavía tenemos un déficit”.
-¿Ayudaría a su gestión si se superan las diferencias con RN, cuyo presidente regional Claudio Eguiluz se muestra muy crítico hacia su labor e incluso lo acusa de perjudicar al Gobierno?
“Con mucha gente de RN tengo muy buenas relaciones. En estos momentos la UDI y RN están en procesos internos para renovar directivas y definir cupos para las municipales y parlamentarias. No me ha tocado el mejor momento para tener una relación más fluida con ellos y tampoco los critico. Me relaciono con sus directivas en las áreas específicas que me corresponden como parte de mi gestión de gobernador”.
 -Y con la oposición, ¿cómo están sus relaciones?
“Tengo una buena relación desde el PC hasta el PRSD. He tenido reuniones con dirigentes de todos los partidos frente a temas específicos. Los he invitado o ellos me han llamado para abordar alguna situación. Como lo dije el primer día esta gobernación la quiero con las trancas abiertas y han venido todos los que han querido venir a conversar conmigo”.

Primarias udi

-¿Quién debe ser el candidato a senador de la UDI por la Octava Costa: el diputado Jorge Ulloa o Jacqueline van Rysselberghe? ¿Cuál es su posición en este conflicto soterrado que hay en su partido en la zona?
“Yo sostengo que la UDI no está quebrada, ni tiene problemas ideológicos internos en la zona. Lo que hay es una competencia por un cupo para una candidatura para el Senado entre dos aspirantes potentes. Hace ocho meses dije que nuestro partido está maduro como para hacer primarias y me parece un mecanismo absolutamente válido y estimo que es una buena opción para resolver esa disputa, tal como lo señalara también en una reciente visita a la zona, el ministro Secretario General de Gobierno Andrés  Chadwick”.
-¿Por quién se inclina usted?
“Yo tengo una posición clara, pero mantengo una postura absolutamente neutral. En mi rol de gobernador lo que corresponde es realizar una gestión lo más equilibrada posible y dar garantía a todos los actores dentro de la institucionalidad”.

Polémica por petardos

-¿Cuáles son las prioridades de su gestión?
“La seguridad ciudadana, que es el rol constitucional que se nos plantea y la coordinación en la provincia de los servicios públicos para ejecutar el programa de gobierno. Todo ello con un gran énfasis social, debido a que hay importantes déficits en el tema del empleo y de la pobreza que presentan indicadores superiores al promedio del país”.
-En el tema de la seguridad en los estadios a usted le enrostraron que no fue capaz de hacer nada mientras en un partido de fútbol que se jugaba en Collao se lanzaban petardos a diestra y siniestra.
“Eso ocurrió al inicio del lanzamiento del programa Estadio Seguro, cuando jugó la Universidad de Concepción con la Universidad de  Chile y en la ocasión se lanzaron algunos petardos. Hubo gente que señaló que yo debía dar explicaciones, porque eso había ocurrido estando yo presente. Esa acción fue un aviso de las denominadas “barras bravas” con la intención de demostrarle al país que ese plan impulsado iría al fracaso, lo que también aconteció en otros recintos deportivos. Un estudio que se encargó a la Universidad Católica reveló que más de un 75% de los asistentes consideran que es peligroso o muy peligroso ir al estadio y ese porcentaje sube cuando van con niños o en autos. Entonces, es una realidad de la que tenemos que hacer frente y que requiere de un cambio cultural”.
 -¿Es un proceso complejo, luego de que investigaciones periodísticas establecieron que había financiamiento a las barras bravas de parte de algunos clubes?
“Estoy optimista, porque a la firme actitud del Gobierno en el tema, se ha sumado ahora el compromiso de la Asociación Nacional de Fútbol. Además, Carabineros, como institución ha designado un general dedicado con exclusividad para abordar esas situaciones. También se aplicarán sanciones a los clubes que financien o regalen entradas a los integrantes de barras bravas”.

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