buen articulo
Nicolás,
Debo hacerte ver mi decepción acerca de tu crítica sobre Prometeo. No es mi afán, para nada, criticarte a ti o al medio en el que te expresas, pero creo que muchos buscamos más profundidad en este tipo de comentarios. Me reconozco un seguidor de Ridley Scott, con sus aciertos y fracasos, por lo que al tomar la revista y ver que tu visión se refería a esta película, obviamente que mis expectativas se elevaron bastante para ver qué tenías que decir respecto a ella. Te comento que en una mirada que considero bastante superficial, lamento que no te refirieras a su trasfondo existencialista, algo que Scott plasmó muy bien en Blade Runner. No hay que confundirse con estas dos películas, que en el fondo no son de acción espacial, cuyo género adopta casi como excusa para hacer llegar su mensaje a mayor cantidad de gente. ¿De dónde vengo?, ¿hacia dónde voy?, ¿cuánto tiempo me queda?, ¿quién es mi creador? son las preguntas sobre las que intenta que reaccionemos a un siempre conflictivo nivel racional-espiritual. Al final, es el dilema entre el hombre y su creador, casi a niveles de rebelión; y el siempre contemporáneo antagonismo entre ciencia y religión. Hay diálogos notables que no entiendo como se te escaparon en tu crítica, como cuando un científico le dice a otra: “fin del misterio, encontramos a quién creó al hombre”, y ella le responde: “sí, pero quién los creó a ellos?”; o en la conversación entre el mismo científico y el androide que los acompañaba en el viaje: “los humanos hicimos a los robots como tú tan sólo porque podíamos, esa es la simple razón de tu existencia”, a lo cual el androide le respondió: “creo que tú te sentirías muy decepcionado si tu creador te dijera lo mismo sobre los humanos”. Para mí, este espacio daba para bastante más.