Prometeo

Escrito por Nicolás Sánchez en junio de 2012

En la mitología griega, Prometeo es conocido como el poderoso Titán, aquel que se gana la ira y castigo de Zeus por robar el fuego de los dioses para dárselo a los hombres. Por éste y otros engaños, es considerado el dios protector y amigo de la humanidad, e incluso, algunas versiones mitológicas atribuyen la propia creación del hombre -moldeado por el barro- a esta divinidad.
En la cartelera de cine actual, en tanto, Prometeo es uno de los más esperados estrenos de ciencia ficción del último tiempo ¿El motivo? Su dirección, firmada ni más ni menos que por Ridley Scott, creador de verdaderas obras del cine fantástico como Blade Runner y Alien: el octavo pasajero.
¿Precuela y nueva zaga de ficción? Prometeo transcurre en un tiempo anterior a Alien, y narra la historia de un grupo de exploradores espaciales en busca de los orígenes del hombre. Liderados por la doctora Elizabeth Shaw (Noomi Rapace, Millenium), y Meredith Vickers (Charlize Theron), representante del dueño de la nave Prometeo, la tripulación llega a un muy lejano planeta donde se supone que viven los “ingenieros”, aquellos que hace miles de años habrían pasado por la Tierra y habrían creado a la humanidad en base a su ADN. Sin embargo, al poco andar se inicia el desconcierto: los científicos comprueban que los extraterrestres efectivamente existieron, pero que murieron hace mucho tiempo en extrañas circunstancias, las mismas que comienzan a atormentar a cada uno de los integrantes de la tripulación.
En Prometeo desde el comienzo se aprecia una estética sobresaliente, que cumple a cabalidad con dos desafíos: una recreación creíble y alucinante de un futuro que nos lleva al año 2093 y, por otra parte, una construcción enigmática y alucinante de un mundo alienígena perdido en el tiempo.
El ritmo logra mantener en constante suspenso al espectador desde el principio hasta el final, regalando escenas espeluznantes y de antología como el peculiar parto de la doctora Shaw. El planteamiento de los personajes, además, resulta interesante: una tripulación que busca a los creadores de la humanidad, compuesta por Shaw, una científica ¡cristiana! que no puede tener hijos; Meredith Vickers, una capitana escéptica de la misión, hija de un anciano déspota; y un robot rebelde que le tiene fobia a sus propios creadores, los humanos (interpretado por Michael Fassbender, lejos la mejor actuación)
Sin embargo, son justamente estos elementos los que también pueden decepcionar a los fans de Alien: la sensación de que todo ello ya se ha visto (sí, la doctora Shaw es la nueva suboficial Ellen Ripley), y de que el otrora maestro sólo está repitiendo algunos de sus trucos en un formato HD, cuyos 20 primeros minutos se dirigen expresamente a satisfacer al espectador de sala 3 D. Por otro lado, la trama muestra tropiezos absurdos que harán a más de alguien fruncir la ceja: por ejemplo, que los científicos se saquen relajadamente los cascos tras llevar una hora de aterrizaje en un planeta desconocido. Críticas válidas pero que no alcanzan a opacar el resultado total que, por cierto, es asombroso y alucinante de principio a fin.
Absolutamente recomendable para fans del cine de ciencia ficción, aunque con reservas para quienes esperen respuesta a todas las incógnitas dejadas por Alien. Es que Prometeo, más bien, parece el inicio de una nueva zaga.

Categoría: ColumnasContiene: 1 Comentario
  • Aurelio Maira S. Escribió el Miércoles 1
    agosto, 2012
    14:00

    Nicolás,

    Debo hacerte ver mi decepción acerca de tu crítica sobre Prometeo. No es mi afán, para nada, criticarte a ti o al medio en el que te expresas, pero creo que muchos buscamos más profundidad en este tipo de comentarios. Me reconozco un seguidor de Ridley Scott, con sus aciertos y fracasos, por lo que al tomar la revista y ver que tu visión se refería a esta película, obviamente que mis expectativas se elevaron bastante para ver qué tenías que decir respecto a ella. Te comento que en una mirada que considero bastante superficial, lamento que no te refirieras a su trasfondo existencialista, algo que Scott plasmó muy bien en Blade Runner. No hay que confundirse con estas dos películas, que en el fondo no son de acción espacial, cuyo género adopta casi como excusa para hacer llegar su mensaje a mayor cantidad de gente. ¿De dónde vengo?, ¿hacia dónde voy?, ¿cuánto tiempo me queda?, ¿quién es mi creador? son las preguntas sobre las que intenta que reaccionemos a un siempre conflictivo nivel racional-espiritual. Al final, es el dilema entre el hombre y su creador, casi a niveles de rebelión; y el siempre contemporáneo antagonismo entre ciencia y religión. Hay diálogos notables que no entiendo como se te escaparon en tu crítica, como cuando un científico le dice a otra: “fin del misterio, encontramos a quién creó al hombre”, y ella le responde: “sí, pero quién los creó a ellos?”; o en la conversación entre el mismo científico y el androide que los acompañaba en el viaje: “los humanos hicimos a los robots como tú tan sólo porque podíamos, esa es la simple razón de tu existencia”, a lo cual el androide le respondió: “creo que tú te sentirías muy decepcionado si tu creador te dijera lo mismo sobre los humanos”. Para mí, este espacio daba para bastante más.


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