¿TENDRÉ DESAJUSTADO MI RELOJ BIOLÓGICO?

Escrito por Revista Nos en octubre de 2017
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María Angélica Blanco Periodista y escritora.

Tres norteamericanos, con un trabajo de joyería, están instalados en la principal vitrina científica mundial. Son los ganadores del reciente Premio Nobel de Medicina, por sus descubrimientos de los mecanismos moleculares que regulan el ritmo cardíaco que explica cómo los humanos, los animales y el mundo vegetal adaptan su ritmo biológico para estar en sintonía con la rotación terrestre.

Aunque se sabía de su existencia desde el siglo XIX, por las observaciones del galeno francés Jacques d’Ortous de Mairan acerca de las hojas de ciertas flores que abrían y cerraban sus pétalos según la hora del día, aun en una habitación oscura, fueron los estadounidenses quienes aislaron el gen que controla el llamado reloj biológico. Dicho gen codifica una proteína que se acumula durante la noche, detallando el comportamiento de las células en forma cronométrica.

Uno de los galardonados, el Dr. Michael Rosbash, quien visitará Chile en noviembre, señaló: “Hemos podido comprender por qué a ciertas horas se acentúan en algunas personas síntomas depresivos o diversos tipos de trastornos del sueño, y entender que ciertos fármacos pueden ser más eficiente según la hora de su ingesta”.

Los flamantes Premios Nobel graficaron su hallazgo en una esfera circadiana que marca ciertos parámetros. Establecieron, por ejemplo, que a las 21 horas comienza la secreción de melatonina que induce al sueño, la que deja de fluir a eso de las 7 de la mañana. Otros indicadores establecen que el sueño profundo ocurre a las 2 de la madrugada; que dos horas más tarde, el cuerpo alcanza la mínima temperatura y que a las 6 AM aumenta la presión arterial y comienza el movimiento intestinal dando paso a la sensación de apetito.

Lo que motivó mi alerta es que el estado de máxima atención comienza a las 10 de la mañana y, según el modelo, empieza a declinar durante el día y se va perdiendo la concentración tras la segregación de melatonina.

¿Tendré desajustado mi reloj biológico? pensé, porque mis horas de mayor actividad cerebral, creatividad, velocidad de pensamiento y expansión de mi imaginario ocurren de noche. Lo conversé con mi amigo poeta, Tulio Mendoza, quien comentó festivo: “En el día hago clases en universidades, dicto talleres, asisto a exposiciones, presento libros, pero las musas, creaturas divinas, merodean por las noches”.

Piensa en famosos noctámbulos como Proust, Balzac, Flaubert, Camus, Sartre, la Beauvoir, quienes olían a trasnoche y genialidad”. ¿Habrán olvidado los ganadores del Nobel que existen poetas, escritores, pintores y músicos que dan rienda suelta a su pulsión estética bajo el tutelar manto de la noche?

Tal vez, el prototipo de reloj biológico recién dado a conocer funcione para ciertas personas con actividades cotidianas y metódicas, aquellas condicionadas por el huso horario. Porque los poetas y toda la pléyade de soñadores, siempre se ha regido por la cúpula celestial de las estrellas.

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