<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Revista Nos &#187; Columnas</title>
	<atom:link href="http://www.revistanos.cl/category/columnas/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.revistanos.cl</link>
	<description>Uniendo al Sur de Chile</description>
	<lastBuildDate>Wed, 01 Feb 2012 12:13:57 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3</generator>
		<item>
		<title>En busca de los aromas perdidos</title>
		<link>http://www.revistanos.cl/2012/01/en-busca-de-los-aromas-perdidos/</link>
		<comments>http://www.revistanos.cl/2012/01/en-busca-de-los-aromas-perdidos/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 16:46:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Angélica Blanco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistanos.cl/?p=17170</guid>
		<description><![CDATA[Si mis abuelas resucitaran seguramente retornarían al más allá de un síncope  fulminante. Definitivamente, no podrían soportar esta era cibernética. Ambas eran gozosas compradoras de vestidos de telas de deliciosa textura, de perfumes con aroma a canela y jazmín, de polvos de arroz suaves como terciopelo, de té inglés, que sabía a gloria; de frascos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si mis abuelas resucitaran seguramente retornarían al más allá de un síncope  fulminante. Definitivamente, no podrían soportar esta era cibernética. Ambas eran gozosas compradoras de vestidos de telas de deliciosa textura, de perfumes con aroma a canela y jazmín, de polvos de arroz suaves como terciopelo, de té inglés, que sabía a gloria; de frascos de higos en almíbar y de buñuelos y pastelillos de hojaldre y nueces con que deleitaban sus papilas gustativas. Todo ello podían adquirirlo en una gran tienda, que hoy es leyenda, ubicada en Huérfanos con Estado, la otrora famosa  Gath&amp; Chaves. Ir de compras era para ambas una verdadera epifanía sensorial y estética. El té aromático, la levedad de las sedas francesas delicadísimas al tacto, los scones que disfrutaban  en el mítico Tea Room del segundo piso constituyeron durante mi infancia hermosas y desconocidas reminiscencias de un pasado que sólo conocí a través de las evocaciones de mis abuelas. Por ello pienso que jamás se adaptarían al mundo actual, donde la tecnología ostenta un lugar de privilegio. Hoy es posible ingresar a una tienda online y comprar vestidos, perfumes, cosméticos, licores, chocolates y todo lo que es posible imaginar sin salir de casa. Vivimos una época de acceso virtual a una infinidad de productos que es factible trasladar desde los lugares más remotos del mundo. No es mi intención negar la maravillosa herramienta que significa la tecnología para el ser humano y  el desarrollo de la humanidad. Sin embargo, confieso cierto temor frente a la gran ola virtual que va in crescendo, y me pregunto si en las futuras generaciones quedará sepultado el gozo que los sentidos provocan en el hombre y en la raigambre de sus vivencias más profundas. Es innegable la relación íntima que existe entre el objeto estético y su vinculación con la memoria. Marcel Proust lo describió magistralmente en su obra En busca del tiempo perdido. En fracción de segundos, el protagonista, con sólo remojar una madeleine de vainilla en su taza de té  y saborearla, estando de visita en casa de una anciana tía, rememoró los olores y los sabores de su infancia. Con ello,  una galleta se convirtió en el símbolo proustiano del poder evocador de los sentidos, el cual  ha sido bautizado por la psicología como el mito del eterno retorno. Sí, los olores y los sabores logran una regresión a ese entramado de nuestros tiempos idos.</p>
<p>Trato de evitar las compras online. Adoro el aroma de una pastelería y chocolatería, y me impregno de cacao, de vainilla, de clavos de olor, de menta fresca. Me gusta admirar y rozar un sweater de cachemira o un pañuelo de gasa etérea y volátil porque me acuerdo de las sutiles bufandas  que usaban  mis abuelas. Los membrillos y  las manzanas con sal me remontan a mis vacaciones de adolescente, leyendo un libro bajo un árbol. Y vuelvo a tener quince años. Sí, definitivamente soy una proustiana en busca del tiempo perdido.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistanos.cl/2012/01/en-busca-de-los-aromas-perdidos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los Muppets</title>
		<link>http://www.revistanos.cl/2012/01/los-muppets/</link>
		<comments>http://www.revistanos.cl/2012/01/los-muppets/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 15:27:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistanos.cl/?p=17044</guid>
		<description><![CDATA[Cuesta ser objetivo cuando debes analizar una remembranza a Los Muppets, una serie que fue parte de tu infancia. Como muchos niños de los 80, también aluciné con este extraño programa televisivo, en el que unas marionetas que parecían vivas animaban un showbiz talentoso y genial, de humor satírico y preciso, que amaba el buen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuesta ser objetivo cuando debes analizar una remembranza a Los Muppets, una serie que fue parte de tu infancia. Como muchos niños de los 80, también aluciné con este extraño programa televisivo, en el que unas marionetas que parecían vivas animaban un showbiz talentoso y genial, de humor satírico y preciso, que amaba el buen rock, y cuya visión de mundo optimista pululaba entre lo nerd o lo derechamente freak.</p>
<p>Sin embargo, también es cierto que odio los “regresos” y me cargan los musicales, al menos en el cine, y eso, en parte, ayuda a balancear el asunto.</p>
<p>La historia en The Muppets es como sigue: durante sus vacaciones en Los Ángeles, USA, Walter (el fan número uno de Los Muppets), junto a su hermano Gary (Jason Segel) y su cuñada Mary (Amy Adams) descubren que el petrolero Tex Richman (Chris Cooper) planea arrasar con el viejo Teatro-museo de las marionetas, para extraer el petróleo hallado bajo su suelo. Es entonces que deciden acudir a la Rana Kermit (versión globalizada de la otrora Rana René) para montar una improvisada teletón y recaudar los 10 millones de dólares necesarios, según contrato, para salvar el inmueble (por cierto, no deja de ser extrañamente inconsistente que Walter también sea un Muppet y que su hermano Gary sea humano, y que ambos vivan en un pueblo que parece sacado de la década del 50, pero en fin).</p>
<p>Las cosas no se darán fáciles: Kermit y cía deberán viajar por el mundo para reunir nuevamente a la pandilla, cuyas vidas tomaron rumbos diferentes: Fozzie trabaja en un bar de mala muerte junto a una banda tributo llamada Los Moopets; Miss Piggy es una editora de moda de talla grande de la revista Vogue-París; Animal (el baterista rocker) se encuentra en una clínica de Santa Bárbara para aprender a controlar su ira; y Gonzo es un magnate de la industria de la fontanería. Además, deberán luchar con la negativa de los grandes estudios de televisión por transmitir el evento, por considerar a Los Muppets y su show como un recuerdo anacrónico en un mundo de entretenimiento más rápido, cínico y agresivo.</p>
<p>No fue menor el desafío del equipo conformado por el director James Bobin y los guionistas Jason Segel y Nicholas Stoller: lograr un producto que cumpliera con el formato familiar de Disney (la casa productora de este proyecto), que no defraudara a su público más devoto (“niños” que hoy tienen 30 ó 40) y, al mismo tiempo, atraer público joven. En este contexto, muchas decisiones fueron acertadas: aquí no hay nada de digitalizaciones a lo Pixar. Se regresó al viejo formato del show que la serie mostraba en las décadas del 70 y 80, y se mantuvo la fe en un estilo de humor irónico (por cierto, mucho más británico que estadounidense) que, sin embargo, es capaz de hacer reír a padres e hijos. Los cameos –partiendo por el siempre genial Joe Black-  también son un acierto.</p>
<p>No obstante, en The Muppets también hay puntos bajos: los musicales, sobre todo los realizados por humanos, en su mayoría están de más; quitan ritmo a la historia y œparecen fuera de contexto.</p>
<p>Con todo, se puede afirmar que éste es el regreso que mejor representa la esencia del mundo Muppet creado por Jim Henson hace casi cuatro décadas. Un buen panorama que sacará carcajadas a los niños de treinta, pero también a sus hijos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistanos.cl/2012/01/los-muppets/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Entre Desastres</title>
		<link>http://www.revistanos.cl/2012/01/entre-desastres/</link>
		<comments>http://www.revistanos.cl/2012/01/entre-desastres/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 15:25:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo L. Contreras Hauser.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistanos.cl/?p=17035</guid>
		<description><![CDATA[Frederick Ahearn fue durante bastantes años uno de los académicos bostonianos experto en políticas y planificación social que prestigió al Boston College, hasta desembocar más tarde en la Universidad Católica de Washington. Consultor internacional, profesor visitante de muchas universidades. Conocedor de nuestro país, realizó algunos cursos en la Universidad de Concepción durante el último cuarto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Frederick Ahearn fue durante bastantes años uno de los académicos bostonianos experto en políticas y planificación social que prestigió al Boston College, hasta desembocar más tarde en la Universidad Católica de Washington. Consultor internacional, profesor visitante de muchas universidades. Conocedor de nuestro país, realizó algunos cursos en la Universidad de Concepción durante el último cuarto del siglo XX. Tuve el privilegio de ser su alumno y desde entonces su amigo en el más pleno sentido de la palabra: su casa ha sido la mía en Estados Unidos y mi casa, la suya por estas tierras.</p>
<p>En virtud de su expertiz sobre la materia “Desastres”, nuestro Chile ha sido para él un magnífico laboratorio, desde la misma primera vez en que concurrió a nuestra invitación de postgrado siendo recibido por torrenciales lluvias en el mismo Carriel Sur. En el caso, desastres a partir del agua. Luego, en otras ocasiones, lo mismo ocurriría con los terremotos, y todavía en medio de ellos por estas horas, los incendios forestales en un eslabonamiento de catástrofes y cataclismos que dibujan un infernal estilo cíclico de variados y múltiples desastres.</p>
<p>En estos treinta años largos de amistad, el sabio Ahearn ha confirmado su sentencia primera en la que nos explicaba que nuestro país representaba sin más el reino de la improvisación, de la ausencia de políticas, tanto así que jamás hemos estado siquiera  medianamente preparados para eventuales catástrofes. Siendo un país con una de las costas más largas y ricas del mundo; de sello forestal importantísimo en buena parte de su territorio no otorgamos las primeras jerarquías a tales actividades productivas descuidando su mejor manutención. Incluso nuestra actitud desecha la inmensa riqueza encarnada en los núcleos polimetálicos de los fondos marinos, de los que nadie habla. País hermoso que dedica comunicacional y televisivamente largas horas a la farándula y muy contados minutos a los temas auténticamente serios y urgentes. Es el Chile epidérmico, el Chile light. Difícil la creación de opinión respecto de los asuntos de interés público y, más difícil, de políticas que salvaguarden y prevean debacles, catástrofes y desastres.</p>
<p>Hoy, el progresivo calor de época sumado al del cinturón de fuego forestal nos demuestra la inexistencia de un protocolo de urgencia en la materia, y así nos pasa en salud, justicia, educación y otros vértices.</p>
<p>Es tiempo que nos demos cuenta de la pésima representación política que nos damos en los cargos de elección popular. Todavía es tema el de los más importantes asesores en Seguridad Ciudadana, cuya hoja de vida da cuenta sobre cualquier otra materia menos respecto del delito y de la delincuencia.</p>
<p>Ahearn ha realizado una labor eficiente. Es que el Dr. Ahearn es auténticamente un experto en materia de cataclismos y desastres. Los aprendices de brujo no sirven. Por último, que manera de costarnos el abrazo y la frase Feliz Año Nuevo entre tanto fuego, humo y desgracia. Entre tantos desastres.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistanos.cl/2012/01/entre-desastres/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Primera infancia: el verdadero desafío de  una reforma educacional</title>
		<link>http://www.revistanos.cl/2011/12/primera-infancia-el-verdadero-desafio-de-una-reforma-educacional/</link>
		<comments>http://www.revistanos.cl/2011/12/primera-infancia-el-verdadero-desafio-de-una-reforma-educacional/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 26 Dec 2011 18:28:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Nos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistanos.cl/?p=16752</guid>
		<description><![CDATA[Este año hemos sido testigos del mayor conflicto surgido en el ámbito educacional en la historia de nuestro país. El debate sobre una educación gratuita y de calidad, de exclusiva responsabilidad del Estado, se transformó en la piedra angular de esta discusión que traspasó la esfera de lo educacional y cobijó el descontento de diversos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Este año hemos sido testigos del mayor conflicto surgido en el ámbito educacional en la historia de nuestro país. El debate sobre una educación gratuita y de calidad, de exclusiva responsabilidad del Estado, se transformó en la piedra angular de esta discusión que traspasó la esfera de lo educacional y cobijó el descontento de diversos sectores de la sociedad, que ven en este movimiento una forma de canalizar su malestar ante la desigualdad y la falta de oportunidades que afectan a millones de chilenos y chilenas.</p>
<p>Esta situación, cíclica durante los últimos 20 años, desnuda la falta de una real política de Estado en materia de educación. En este contexto, diversos expertos han expresado la necesidad de concentrar los esfuerzos y recursos en una reforma que solucione los problemas de forma y fondo del sistema. Reforma que debería partir desde la educación de la primera infancia, bajo la premisa de que la construcción de un modelo educacional exitoso debe ser diseñado a largo plazo, a 15 ó 20 años.</p>
<p>Lo anterior constituye un enorme desafío para las educadoras de párvulos, quienes estamos llamadas a jugar un rol protagónico. La educación parvularia ha realizado un sustantivo aporte al sistema educacional chileno desde la segunda mitad del siglo XIX, recogiendo, en una primera etapa, diversas influencias pedagógicas, principalmente europeas y de modelos educacionales norteamericanos, para luego, en la segunda mitad del siglo XX, centrar su interés en la valoración de la cultura local, como un patrimonio esencial para la construcción de propuestas educativas, hechos que la han llevado a ser considerada como un referente a nivel latinoamericano.</p>
<p>Es por eso que hoy la experiencia y el aporte de la educación parvularia cobran una especial relevancia ante la posibilidad de replantear la educación del mayor capital que poseemos como sociedad, los niños y niñas.</p>
<p>Las investigaciones asociadas a otras áreas de la infancia respaldan el saber pedagógico construido en este ámbito, al punto de que las ciencias neurobiológicas han comprobado las posibilidades de cambio que se producen en la estructura cognitiva gracias a la intervención oportuna en los períodos denominados “sensibles” del desarrollo -comprendidos principalmente entre los 0 y los 6 años de edad- durante los cuales los niños y niñas logran conformar gran parte de sus capacidades sensoriales, cognitivas y sociales.</p>
<p>Desde la macroeconomía, también se observan evidencias que demuestran que apostar por esta propuesta es invertir en el futuro. Diversos estudios respaldan la inversión en educación parvularia, tras constatar sus evidentes resultados en los retornos generados en el capital humano, asociando ambas variables como una real y efectiva opción para alcanzar el desarrollo y progreso que todos anhelamos.</p>
<p>Es en esta etapa cuando podemos comenzar a solucionar los problemas de fondo de nuestro sistema educacional, implementado mejoras que permitan el acceso a una formación pedagógica de calidad desde la primera infancia. Con ello, a largo plazo, podríamos disminuir las brechas existentes y la evidente falta de oportunidades que hace meses cientos de miles de jóvenes denuncian a gritos por todo el país.</p>
<p><strong>Andrea Garrido Rivera<br />
</strong>Directora<br />
Educación Parvularia<br />
Universidad San Sebastián</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistanos.cl/2011/12/primera-infancia-el-verdadero-desafio-de-una-reforma-educacional/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Ser solidario o socialmente responsable?</title>
		<link>http://www.revistanos.cl/2011/12/ser-solidario-o-socialmente-responsable/</link>
		<comments>http://www.revistanos.cl/2011/12/ser-solidario-o-socialmente-responsable/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 26 Dec 2011 15:31:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Nos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistanos.cl/?p=16741</guid>
		<description><![CDATA[Hace un par de días fuimos nuevamente testigos de la solidaridad de los chilenos tras la campaña de la Teletón 2011, y cuando estamos a pocos días de celebrar Navidad, es importante que reflexionemos sobre una especie de “cultura de la solidaridad” que permanezca en el tiempo. Por estos días, esta invitación no sólo debiera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace un par de días fuimos nuevamente testigos de la solidaridad de los chilenos tras la campaña de la Teletón 2011, y cuando estamos a pocos días de celebrar Navidad, es importante que reflexionemos sobre una especie de “cultura de la solidaridad” que permanezca en el tiempo.</p>
<p>Por estos días, esta invitación no sólo debiera ser entendida como una buena idea, sino que también como una necesidad imperiosa. Los constantes “estallidos sociales” son la representación de una cultura que, genuinamente, demanda mejoras en todas aquellas esferas de la vida como el trabajo, la política y ciertamente la educación. Sin embargo, no queda claro si estas legítimas demandas son asumidas por quienes las realizan.</p>
<p>En este sentido, pareciera que la responsabilidad social o el “hacernos responsables los unos de los otros” está poco asimilado y asociado a acciones del día a día, en suma al “deber” con la pretensión de base que se persigue, el bien de todos. Entonces ¿estaremos obrando con solidaridad o preocupación por prójimo? Algunos casos, públicamente conocidos a través de los medios de comunicación, podrían sugerir que no.</p>
<p>Pero no podemos colocar a todas a las organizaciones en el mismo saco y con ello dejar de destacar otras tantas que sí han asumido el concepto de la responsabilidad social, generan “buenas prácticas” que dan cuenta de este interés verdadero, no sólo por sí mismas, sino también por los impactos que ellas producen en su entorno.</p>
<p>En suma, el mundo ha cambiado. Hay más intención y acción en la búsqueda de una mejor calidad de vida orientada al medio ambiente y preservación de bienes no renovables, y aspectos que resguarden el bien común presente y futuro.</p>
<p>El peligro de confundir las cosas es latente, pues la búsqueda del bien común nunca debe hacerse a través de cualquier medio que esté a la mano, con ello corremos el riesgo de usar a las personas sólo como medios, dejándolos de lado como si no fueran parte de un continuo social.</p>
<p>Por lo tanto, la “cultura de la solidaridad” apunta a comprender que no es posible ser responsable sólo por uno mismo y dejar de serlo por los demás, ya que esa es nuestra esencia como seres sociales.</p>
<p><strong>Mauricio Franjola Acevedo.<br />
</strong>Director de Formación General<br />
Santo Tomás Concepción.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistanos.cl/2011/12/ser-solidario-o-socialmente-responsable/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Besosamente escribo estas líneas</title>
		<link>http://www.revistanos.cl/2011/11/besosamente-escribo-estas-lineas/</link>
		<comments>http://www.revistanos.cl/2011/11/besosamente-escribo-estas-lineas/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 Nov 2011 16:20:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María Angélica Blanco</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistanos.cl/?p=16307</guid>
		<description><![CDATA[Recuerdo con fascinación aquellos talleres literarios en mi época de estudiante de Periodismo, cuando un joven sin calvicie y de mente brillante, que era Antonio Skámeta, nos instaba a inventar palabras, verbos y adjetivos nuevos, que no existían en ningún dicccionario. Según Skármeta el lenguaje era algo vivo, un maravilloso puente de comunicación, que necesitaba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Recuerdo con fascinación aquellos talleres literarios en mi época de estudiante de Periodismo, cuando un joven sin calvicie y de mente brillante, que era Antonio Skámeta, nos instaba a inventar palabras, verbos y adjetivos nuevos, que no existían en ningún dicccionario. Según Skármeta el lenguaje era algo vivo, un maravilloso puente de comunicación, que necesitaba ser renovado con aire fresco.</p>
<p>Esos talleres eran magistrales porque todo lo que escribíamos, estrujándonos la cabeza para crear nuevos vocablos, era prosa surrealista, vanguardista total. Mucho de ello tienen los poetas, que con deslumbrantes metáforas e imágenes poéticas le entregan a las palabras dimensiones impensadas, energía vital, gozo lúdico.</p>
<p>Es el caso de Vicente Huidobro, que en “Altazor”, su obra magna, se declara un creacionista, es decir un antagonista de la poesía convencional. Una de sus citas es : “Los creacionistas huimos del sublime externo porque no queremos morir aplastados por el viento”. Con ello proclamaba que el “sublime externo”, que era “la realidad cotidiana” debía transformarse en una antirrealidad. El poeta, quien encontró mucha resistencia en nuestro país, vivió casi toda su vida en París inventando palabras.</p>
<p>Los poetas juegan con las palabras, les entregan nuevas connotaciones, creando un imaginario inverosímil pero apasionante. Se dan el lujo de cambiarle la simbología a la palabra y con ese recurso recrean un ambiente mágico, irreal, pero de innegable belleza. Uno de mis predilectos es Federico García Lorca, un fantástico transgresor que nos habla de “verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas, verde carne, pelo verde “. ¿Puede el viento ser verde?</p>
<p>Para García Lorca sí, y para los que amamos su poesía también. Él le puso senos a la luna, cuatro corpiños a la casada infiel, inventó potras de nácar, príncipes gitanos con piel de aceituna y jazmín, garbosos toreros morenos de verde luna, le puso dedos al viento, ese viento lujurioso que en el poema “Preciosa y el aire “, la persigue entre juguetón y lascivo.</p>
<p>Gonzalo Rojas bebió bocas “como si fuera mordiendo las últimas amapolas”. Y para qué decir Neruda y su “cuerpo de mujer, blancas colinas”.</p>
<p>Estoy feliz de haber escrito junto a Eduardo Meissner “Besos y Besos”, como una humilde contribución a la renovación del lenguaje. Me acordé mucho de Skármeta cuando trabajábamos sumidos en manojos de besos. Hasta inventamos palabras que nos objetaría la Real Academia. Como por ejemplo, besosamente. Al firmar los libros ambos acordamos no usar lugares comunes como “ le dedico a fulanito, cordialmente. O afectuosamente, o cariñosamente. No. Pasado de moda. Out. Para Eduardo y yo lo “in” es rubricar: “Besosamente, para una amiga muy especial”. ¿No les parece audaz decirle a algún guapetón o guapetona?: “Te espero besosa en un café”. Por eso he escrito estas líneas besosamente para ustedes.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistanos.cl/2011/11/besosamente-escribo-estas-lineas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Educación y deberes</title>
		<link>http://www.revistanos.cl/2011/11/educacion-y-deberes/</link>
		<comments>http://www.revistanos.cl/2011/11/educacion-y-deberes/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 Nov 2011 15:45:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo L. Contreras Hauser.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistanos.cl/?p=16371</guid>
		<description><![CDATA[¡Qué paradoja! ¡A lo que hemos llegado! Sí, el caso es que en este mundo de umbrales del siglo XXI “quien controla las imágenes es el dueño de la realidad “. De manera que éstas no tienen nada de neutras, incluso su relación constituye un mensaje orientador de conducta una y otra vez. Es que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¡Qué paradoja! ¡A lo que hemos llegado! Sí, el caso es que en este mundo de umbrales del siglo XXI “quien controla las imágenes es el dueño de la realidad “. De manera que éstas no tienen nada de neutras, incluso su relación constituye un mensaje orientador de conducta una y otra vez. Es que ninguna acción humana deja de lado su carga intencional, siempre hay propósitos, unos encaminados hacia el bien, otros hacia el mal. Entonces, cada vez se hace más certera aquella extendida reflexión en torno a los grandes medios de comunicación que visualizan en los mismos el gran escenario universal de primera responsabilidad para con los destinos del orbe.</p>
<p>Hace una década el sabio intelectual Samuel Huntington, aludiendo a los principales hombres de empresas de Oriente y Occidente, apuntaba que sus diferencias político-económicas en unos y otros continentes no eran tan acusadas o severas, pero existían y existen. Mientras la sabiduría oriental privilegia la colectividad, la autoridad, la jerarquía y disciplina, nosotros insistimos a favor del individualismo, la competencia, disidencia y egoísmo desenfrenado. Oriente trabajando desde siempre a largo plazo, ahorrando, invirtiendo. Occidente a corto plazo, gastando más de la cuenta, consumiendo de todo y a toda hora. A pesar de lo poco que sabemos todavía de ese otro lado del planeta, ya podemos afirmar que ojalá vayamos haciendo nuestras las mejores virtudes orientales de la benevolencia y la reciprocidad.</p>
<p>Teniendo presente nuestro reciente pasado humano, no cabe duda que el hombre ha sido exitoso en materia de ciencias, no así en lo relativo a conciencias. En el extremo, las variadas formas de corrupción que continúan minando nuestro estatuto moral y ético. Incluso Chile, que está lejos del grupo de países que encabeza este flagelo, así lo vive.</p>
<p>Espíritus de otras épocas y algunos actuales nos han dado “tarea para la casa” que no hemos sido capaces de resolver, como la propuesta de Aristóteles en su “Ética a Nicómaco”, en la cual educa al hijo respecto de la magnanimidad. La señala como una de las virtudes más excelsas y deja en evidencia que el magnánimo es el hombre que dilata su espíritu tras nuevos horizontes de bien construidos día a día con humildad y paciencia a favor de los demás. Se es, pues, de ánimo grande cuando tenemos la capacidad de proyectar nuestros propios anhelos y sueños, entusiasmando a los otros a favor de causas nobles. Bien lo resume el ensayista Frank Outhan en su Teoría del encadenamiento ético: “Vigila tus pensamientos; se convierten en palabras. Vigila tus acciones; se convierten en hábitos. Vigila tus hábitos; se convierten en carácter. Vigila tu carácter; se convierte en tu destino”. Vamos, no inmolemos nuestro tesoro más preciado, cual es nuestra cultura, al dios del mercado y los negocios. Las seriadas crisis que vivimos y padecemos a nivel mundial así nos lo aconsejan.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistanos.cl/2011/11/educacion-y-deberes/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Contagio</title>
		<link>http://www.revistanos.cl/2011/11/contagio/</link>
		<comments>http://www.revistanos.cl/2011/11/contagio/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 Nov 2011 15:41:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Sánchez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistanos.cl/?p=16363</guid>
		<description><![CDATA[Un virus letal y desconocido se propaga con rapidez por el mundo. Poco se sabe, sólo que se transmite por el aire y que mata en pocos días. La comunidad médica mundial se pone alerta, aunque no tarda en comprender que está superada por los hechos: con los días, la mortandad alcanza al 25% de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un virus letal y desconocido se propaga con rapidez por el mundo. Poco se sabe, sólo que se transmite por el aire y que mata en pocos días. La comunidad médica mundial se pone alerta, aunque no tarda en comprender que está superada por los hechos: con los días, la mortandad alcanza al 25% de los contagiados, mientras las especulaciones en la web se suceden. Encontrar una cura se vuelve una carrera contra el tiempo, antes que el pánico y el caos terminen por destruir las bases de la civilización.</p>
<p>Este terrorífico panorama es la premisa de Contagio, la última aventura cinematográfica de Steven Soderbergh, que por estos días se exhibe en diversas multisalas del país. Una historia contada desde una perspectiva -citando sus propias palabras- “ultrarrealista” y que busca ofrecer una experiencia terrorífica no desde la fantasía (como los zombies de Exterminio y The Omega Man), ni desde la ciencia ficción (12 Monos, The happening), sino desde un desastre biológico absolutamente posible, cuyos efectos sociales ya han sido tristemente probados durante los últimos cataclismos naturales.</p>
<p>Como nunca, Soderbergh se supo acompañar de un elenco estelar: una familia azotada por el virus, encabezada por Mitch Emhoff (Matt Damon), su esposa (Gwyneth Paltrow) y sus hijos; una científica que buscará en terreno el origen de la infección (Kate Winslet); su jefe, el doctor Ellis Cheever (Laurence Fishburne), y un bloggero sensacionalista (Jude Law). Un factor no menor que, en principio, obedece a dos razones: lograr un relato coral (como lo hiciera Soderbergh en Traffic), y cumplir una de las premisas del cine catástrofe: impactar al auditorio mediante la eliminación progresiva en pantalla de una lluvia de celebridades (al estilo Infierno en la torre).</p>
<p>Contagio es, antes que todo, una película de planteamiento interesante, pues cumple su premisa de mostrar cómo se podría desarrollar un extermino humano por causas naturales. Aquí no hay explicaciones basadas en alienígenas ni profecías mayas, sino una historia que a ratos se asemeja a un reportaje que recorre todas las etapas de propagación del virus: desde las víctimas a los médicos de la OMS; desde el Gobierno a los ciudadanos; y desde los científicos y las cadenas de laboratorios farmacéuticos a las teorías de conspiración surgidas desde la blogósfera.</p>
<p>Los tips de Soderbergh están a la vista: un relato crudo, temperado, unido al poco cariño y cero compasión hacia sus personajes. El problema es que esto puede provocar dos efectos: generar la aprobación de los seguidores de su cine y, la decepción o quizás aburrimiento de quienes esperaban una película tipo 2012. De cualquier forma, no se pueden soslayar algunos ripios del guión, que pierde muchos segundos en explicaciones técnicas innecesarias, junto al descuido de algunos personajes (hasta el final no se entiende la participación de la bella Marion Cotillard).</p>
<p>Con todo, Contagio es uno de los pocos créditos de incuestionable calidad que por estos días ofrece la cartelera, que demuestra que una historia archi contada puede volver a impresionar.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistanos.cl/2011/11/contagio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sellantes, barrera física contra las caries</title>
		<link>http://www.revistanos.cl/2011/11/sellantes-barrera-fisica-contra-las-caries/</link>
		<comments>http://www.revistanos.cl/2011/11/sellantes-barrera-fisica-contra-las-caries/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 Nov 2011 15:35:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Nos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistanos.cl/?p=16354</guid>
		<description><![CDATA[Si uno observa con atención la superficie de las piezas dentarias podrá constatar que ésta no es uniforme, sino que tiene una serie de surcos, depresiones e irregularidades. En muchos casos, sumamente acentuados y estrechos, por lo que se hacen muy difíciles de higienizar adecuadamente con el cepillado diario. Es en este lugar donde suele [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si uno observa con atención la superficie de las piezas dentarias podrá constatar que ésta no es uniforme, sino que tiene una serie de surcos, depresiones e irregularidades. En muchos casos, sumamente acentuados y estrechos, por lo que se hacen muy difíciles de higienizar adecuadamente con el cepillado diario. Es en este lugar donde suele iniciarse el proceso de formación de caries.</p>
<p>Para evitarlo, los odontólogos recomiendan la colocación de sellantes de fosas y fisuras en las piezas dentarias sanas como medida de prevención. Éstos son capas finas de resinas que se colocan en la superficie de masticación de los dientes posteriores (molares y premolares) y en algunos casos en anteriores, en región de cíngulos, siendo muy eficaces en los dientes que contienen fosas y fisuras más difíciles de alcanzar y que sirven de depósito para restos de alimentos y para la acumulación de placa bacteriana.</p>
<p>Se trata de un procedimiento sencillo e indoloro que se realiza en diez minutos. Para colocarlos, el profesional limpia y prepara la superficie del diente y aplica el sellante, que en este momento es de consistencia líquida, por lo que fluye con facilidad y ocupa las irregularidades. Luego se endurece por medio de aplicación de una luz halógena, durante algunos segundos, y queda polimerizado y adherido al diente, previniendo en gran medida la aparición de una lesión de caries dental en la pieza protegida.</p>
<p>Debido a que los sellantes dentales actúan como una barrera física contra las caries y la formación de placa bacteriana, en la mayoría de los casos ofrecen una protección del ciento por ciento. La variable más importante es el grado de adherencia del material a los dientes, lo que permite que con una higiene bucal adecuada esta protección pueda durar desde 5 hasta 10 años.</p>
<p>Se recomienda su uso a partir de la aparición de los primeros dientes definitivos.</p>
<p><strong>Javier González Moisán<br />
</strong>Odontólogo de la Universidad de Concepción</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistanos.cl/2011/11/sellantes-barrera-fisica-contra-las-caries/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Hemos deshumanizado  la sociedad con pseudo derechos</title>
		<link>http://www.revistanos.cl/2011/11/hemos-deshumanizado-la-sociedad-con-pseudo-derechos/</link>
		<comments>http://www.revistanos.cl/2011/11/hemos-deshumanizado-la-sociedad-con-pseudo-derechos/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 Nov 2011 14:50:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Revista Nos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.revistanos.cl/?p=16320</guid>
		<description><![CDATA[El país vive días de crisis. Cambian las formas, los temas de interés y los actores. Sin embargo, muchas cosas que se perciben o denuncian como malas, incorrectamente definidas o ejecutadas, siguen siendo las mismas que generaron el estado de malestar. Ese que llamamos crisis. Esta situación, generalizando, es la que podría resumirse en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El país vive días de crisis. Cambian las formas, los temas de interés y los actores. Sin embargo, muchas cosas que se perciben o denuncian como malas, incorrectamente definidas o ejecutadas, siguen siendo las mismas que generaron el estado de malestar. Ese que llamamos crisis.</p>
<p>Esta situación, generalizando, es la que podría resumirse en la explosión de manifestaciones de universitarios y secundarios. Expresiones que, más o menos violentas unas, pacíficas otras, incluyeron a la “familia extendida”. Abuelos y guaguas también desfilaron.</p>
<p>Diversas opiniones se han manifestado. No hablo sólo de educación. Ya el terremoto, con sus saqueos, hizo pensar que algo profundo afecta a la sociedad. Es algo que no podemos identificar con un grupo social ni económico. Como recordó Alejandro Guzmán Brito, historiador del Derecho, no es “lumpen” lo que aflora en cada expresión que termina violentamente, sea post terremoto, post partido de fútbol, post marcha por la educación. A lo menos no es el lumpen que Marx describió.</p>
<p>El fenómeno es más profundo. El descontento ha llevado a que se expresen, con violencia, aparentes derechos, una facultad subjetiva, una capacidad que los manifestantes, como individuos, creen tener y que aflora con fuerza grupalmente.</p>
<p>Llevamos mucho tiempo en que los énfasis se han puesto en los derechos, no en los deberes. Nos hace falta pensar más en el bien común. En ese estado en que obtenemos bienes, materiales y espirituales, de la vida en sociedad. Es necesario que retomemos conciencia de que solos no hacemos ni podemos nada, que necesitamos a los demás y que los demás nos necesitan a nosotros.</p>
<p>¿Qué diferencia al encapuchado que destroza el semáforo de la conductora del todo terreno que dobla sin importarle quién viene en sentido contrario? En ambos, hay una omisión de comportarse como personas civilizadas, en que cada uno tiene facultades y responsabilidades y en que nos cuidamos mutuamente y procuramos el bien-estar de los demás.</p>
<p>No es necesario que lleguemos al conflicto para darnos cuenta de que los derechos no deben ser ejercidos de manera tal que uno se detenga sólo ante la práctica, por otra persona, del mismo u otro derecho. El conflicto debiera ser la excepción y, para zanjarlo, están los jueces. Ellos, al resolver, no eligen un derecho como mejor que otro, sino que restablecen el orden jurídico re-armonizándolos.</p>
<p>Los derechos se entrelazan unos con otros y están llamados a ser ejercidos en una cierta armonía, puesto que todas las personas son el origen, el destino y los titulares de los mismos derechos. Y éstos no son sino la manera como las potencialidades de cada cual se actualizan para lograr el desarrollo personal y social, unos con otros, nunca sin ni contra el otro.</p>
<p>El vaciamiento secular que se ha hecho de la noción de derecho, desligándolo de la persona para llenarla con la idea de la fuerza, es algo que está detrás de la actual crisis. La noción de que lo jurídico es la fuerza física sin respeto a la personalidad de donde emana, hace que intentemos reemplazarla con otra fuerza. Todo es cuestión de definición o de redefinición, de otra ley. Total la norma aguanta cualquier cosa.</p>
<p>Hay que volver la mirada a la humanidad del hombre, aunque suene tautológico. Hemos deshumanizado las normas, la sociedad y hemos llenado un concepto precioso, derecho personal (otra tautología), con cualquier cosa: con pseudo derechos.</p>
<p><strong>Carlos Salazar Sazo</strong><br />
Director de Derecho<br />
Universidad San Sebastián</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.revistanos.cl/2011/11/hemos-deshumanizado-la-sociedad-con-pseudo-derechos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

