20° aniversario de Facultad de Medicina UCSC

A dos décadas de su creación, esta Facultad destaca por su sello valórico, que busca formar profesionales de la Salud reconocidos por sus conocimientos, pero, sobre todo, por su calidad humana, cercanía e irrestricto respeto por la persona enferma.

 
publi-UCSC medicina-IMG_8626El 22 de agosto se celebraron los 20 años de la creación de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, una fecha muy especial para la casa de estudios. Así lo señala su Decano, el Dr. Marcelo Lagos Subiabre, quien cuenta lo que significa para la unidad académica y para la Universidad este aniversario, y sus proyecciones para los próximos 20 años. “Esta celebración es doblemente especial para nosotros. Como Facultad cumplimos 20 años, pero también como Universidad estamos conmemorando 25 años de vida independiente. Ambos momentos están marcados por la persona del Arzobispo Antonio Moreno, quien tomó la valiente decisión de constituir esta Universidad y, luego de una profunda reflexión y oración, aceptar que se formase nuestra Facultad, pese a las voces en contra”.

-¿Qué voces en contra surgieron?

-Varios grupos señalaban que no se necesitaban más médicos en Chile, que habría cesantía de profesionales de la Salud, que no estábamos preparados, que nos faltaba experiencia. Por ello, el Gran Canciller de ese entonces lo pensó muy bien antes de tomar la decisión.

-¿Y qué lo decidió a abrir la Facultad de Medicina? 

-El Arzobispo Moreno sabía que se necesitaba un nuevo perfil de profesional de la Salud, alguien que no sólo conociera a fondo sobre la enfermedad y su tratamiento, sino que, sobre todo, fuera consciente de la dignidad del enfermo y lo tratara con un respeto irrestricto.

-¿En estos 20 años, han logrado ese objetivo?

-Creo que hemos estado a la altura del desafío de formar profesionales de la Salud reconocidos en la Región por su saber, pero también con un sello particular. Con orgullo escucho que los empleadores y pacientes señalan que nuestros egresados son distintos. Nuestros enfermeros, kinesiólogos, médicos y nutricionistas tienen un trato humano, cercano y respetuoso con los pacientes, lo que nos motivó a abrir una nueva carrera: Tecnología Médica. Nuestros egresados destacan en sus trabajos y durante su formación de postgrado; esto no es azar, es el trabajo consciente de todo el cuerpo académico que, desde primer año, les inculca el respeto por el paciente y por ellos mismos.

La Facultad se creó para formar personas que cuiden a los enfermos, y estamos orgullosos de estar cumpliendo nuestra labor; contentos por nuestros alumnos y egresados, por nuestros docentes, por las autoridades universitarias que han confiado en nosotros y por ser una Facultad de Medicina católica.

-¿Qué distingue a la Facultad de Medicina UCSC, además de lo valórico?

-La sólida formación en Ciencias Básicas, las prácticas clínicas desde los primeros años, nuestro centro de simulación, nuestro cuerpo académico con amplia formación y dedicación. También nuestros centros de práctica, entre los que destaco al hospital Herminda Martin, de Chillán, cuyas autoridades siempre han mostrado la mejor disposición y cuyos profesionales destacan por su profesionalismo y compromiso con los estudiantes.

publi-UCSC medicina-DSC0008-¿Qué significa ser una Facultad de Medicina católica? 

-En primer lugar, ser universitarios, un grupo de académicos y estudiantes que busca desinteresadamente la verdad, a través de la investigación y la docencia. Significa estar abiertos al conocimiento, contribuir con el progreso de la sociedad, proponiendo formas nuevas de trato, de atención de salud, de financiamiento, acordes a la dignidad de la persona. Significa también reconocer nuestra identidad, como presencia oficial de la Iglesia en la cultura sanitaria, una Iglesia que quiere dialogar con el enfermo y con los encargados de cuidarlo para proponer formas más humanas y humanizadoras de atención. Asimismo, implica defender a los débiles de la opresión, de la desidia, del mal trato, de la desigualdad. Significa reconocer que no todo lo técnicamente posible es éticamente aceptable, contribuyendo no sólo con el progreso de la ciencia, sino con el progreso de la conciencia.

-¿Ha sido difícil mantener esa postura?

-Sí, en especial en los temas de defensa de la vida. Algunos sugieren que deberíamos ser como el resto, no diferenciarnos por temas valóricos y sólo concentrarnos en lo científico y técnico. Sin embargo, cambiar sería traicionar lo que somos, lo que nos pide la Iglesia y lo que muchos estudiantes vienen a buscar: una Facultad que respete a los enfermos, desde la concepción hasta su muerte natural; que lo cuide con toda la ciencia y técnica posible, pero que, además, dignifique la profesión sanitaria.

Para esta labor contamos con el apoyo institucional y de la Iglesia. También nuestro Arzobispo Chomali, experto en Bioética, nos ha guiado con su magisterio.

-¿Cuáles son los próximos desafíos para la Facultad?

-Consolidar nuestro trabajo, acreditar nuestras carreras por el máximo de años, fomentar el desarrollo de los departamentos y de la investigación, y continuar potenciando el postgrado y postítulo. Pero, sobre todo, ser fieles a nuestra misión: formar personas que sean capaces de amar y cuidar a las personas enfermas.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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