21 años de la Universidad Católica de la Santísima Concepción Un proyecto católico cercano y de calidad

Ochenta docentes y mil 500 estudiantes iniciaron la historia de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) hace 21 años. Hoy, más de 600 profesores y 11 mil alumnos conforman, junto a directivos y personal administrativo y de apoyo, esta institución que ha crecido de manera sostenida gracias a un trabajo consciente y profesional, como destaca su Rector Juan Miguel Cancino.
La máxima autoridad de la UCSC explica que se definió un nuevo Plan Estratégico Institucional que guiará el quehacer de la Universidad desde enero de este año hasta el 2016. “Nuestra casa de estudios está viviendo un momento clave, en el que nos hemos fijado metas muy altas. Además nos hemos propuesto ir constituyendo una comunidad académica fortalecida”, opina.
Señala que uno de los mayores logros alcanzados por el Plantel ha sido el fortalecimiento del personal y la preparación de los académicos para constituir una masa crítica de profesionales para la investigación al más alto nivel y así avanzar hacia la acreditación en investigación y posgrado. “Tenemos más de 100 profesores que tienen doctorado o que están en proceso de alcanzarlo y más de 200 con magíster”. Además, destaca como avance el aumento de la infraestructura que se ha construido en cada una de las sedes.
“Esto es lo que tenemos hoy y lo que nos permite fijar las metas para el quinquenio que estamos viviendo a través del Plan de Desarrollo Institucional  definido por el cuerpo directivo de la UCSC y otros representantes”, cuenta.

Metas estratégicas

“Nuestro primer gran sueño es que al final del quinquenio lleguemos a ser reconocidos como una Universidad  donde existe un diálogo entre la investigación y el posgrado”, explica el rector Juan Cancino. Para conseguir este objetivo hay tres tareas impuestas: triplicar la cantidad de publicaciones en revistas de alto nivel; ser reconocidos como un destino atractivo para posdoctorados y académicos de excelencia y concretar mil estudiantes de posgrado orientados a la investigación. “Este trabajo se refleja  en las políticas de contratación de nuestra institución que privilegia a aquellos profesionales que poseen algún estudio de posgrado. Además, nos hemos preocupado de enviar a nuestros profesionales a realizar especializaciones y hoy tenemos a 40 de nuestros profesores cursando doctorados y magíster en diferentes universidades del mundo, 30 de los cuales se reincorporan este año al trabajo en la Universidad”, añade.
El segundo desafío se relaciona con la docencia de pregrado, que le llevará a trabajar para ser reconocida como centro de excelencia  por la calidad de la docencia que imparte. Considerando que el 70 por ciento de los estudiantes son primera generación de sus familias en acceder a la educación superior, y que pertenecen a los tres primeros quintiles, las metas son que ocho de cada 10 alumnos matriculados no abandone la Universidad sin recibir alguna certificación, lo que implica que, al menos, se mantengan hasta tercer año en ella. “Nuestro modelo educativo permite, en muchas de nuestras carreras, que al concluir el segundo año podamos entregar el grado de bachiller o bien generar una articulación con el instituto tecnológico, dada la gran necesidad de técnicos que tiene el país”, acota el Rector.
En este mismo desafío se busca aumentar de un 50 a un 75 por ciento los alumnos que obtengan licenciaturas y que dos de cada cinco estudiantes logren título oportunamente. Hoy sólo es uno de cada cinco matriculados. “Llevamos tiempo trabajando en ello, de hecho dos tercios de las carreras tienen programas reformulados para el aprendizaje por competencias  y hemos creado un Centro de Apoyo a los Estudiantes, Ceade, que se focaliza en reforzar las habilidades matemáticas y en lenguaje. Paralelo a ello, se creó el Cidd, Centro de Investigación y Desarrollo Docente, para ayudar a los docentes a evaluar y a enseñar según competencias. Esto nos pone en plena sintonía con lo que Chile necesita”, añade Juan Cancino.
Un tercera línea estratégica se focaliza en conseguir que la Universidad sea reconocida como un centro destinado al crecimiento integral de la Región del Biobío, para lo que crearon diversos centros multidisciplinarios, entre los que destaca el Centro de Estudios de Asia Pacífico (Cedap), y el Centro de Investigación y Transferencia Tecnológica Agropecuaria para generar investigación aplicada en la zona de Arauco, donde se entregará apoyo a pequeños productores mapuches. El Rector adelanta que está aprobado otro proyecto para trabajar con pescadores artesanales.
En este desafío de trabajo con la comunidad regional se inserta la vinculación con los colegios de Iglesia y el apoyo a estudiantes de colegios vulnerables. “Creo que es natural que nos relacionemos con los colegios ligados a la Iglesia Católica, porque aquellas familias que han optado por un tipo de educación deben ver en nosotros la continuidad lógica. Con esto no estamos cerrando puertas a quienes no profesen esta religión, sino reconociendo el vínculo que como institución de Iglesia tenemos”, señala.
Añade que en esta misma área de vinculación con la sociedad se busca triplicar la tasa de asistencia técnica que entregan actualmente a entidades y organismos de la zona.
Un cuarto objetivo es que la comunidad reconozca a la UCSC como centro que posibilita el desarrollo de las personas. “Hace seis o siete años que participamos de la realización de una encuesta donde se identifican los índices de satisfacción de vida laboral de nuestros trabajadores y los resultados nos permiten decir que somos una verdadera familia”, dice el rector Cancino.
Respecto de la opinión de los estudiantes comenta  que es muy grato escuchar que los alumnos argumentan como fundamento de su elección el buen trato recibido y la acogida.”Nosotros declaramos este vínculo como parte importante de nuestra filosofía y estamos trabajando para fortalecerlo y hacerlo parte de nuestro sello institucional”, expone.

El sello

La actividad pastoral, la vivencia de la espiritualidad y la pertenencia a una institución con un proyecto educativo católico, y ser una comunidad que participa activamente en actividades deportivas y de vida sana, con una gran oferta artística cultural, son los sellos que la UCSC busca proyectar hacia la comunidad.
“Estamos trabajando en este momento para crear infraestructura apropiada que nos permita tener una mejor oferta en el edificio Monseñor Ricardo Ezzatti que se inaugurará próximamente y que incluirá sala de danza, sala de teatro, aulas”, agrega.
Este quinquenio -señala-es una etapa clave para cosechar los frutos del trabajo realizado como UCSC en los 41 años desde que se inició la sede en Talcahuano”, apunta.
En este mismo sentido acota que el trabajo social  realizado a través del programa de Docencia de Servicio, en el cual se inserta la tarea efectuada en la cárcel de El Manzano de Concepción, con la titulación de 19 reclusos como Técnicos en Construcción  es un ejemplo de vinculación con la sociedad.
Otra iniciativa en este mismo sentido es el caso del preuniversitario que funciona al alero de la Municipalidad de Talcahuano y que permitió a 300 estudiantes de esa ciudad tener la oportunidad de preparar una buena Prueba de Selección Universitaria.
Finalmente agradeció el trabajo y el compromiso del personal de la UCSC y la confianza depositada por los alumnos y sus familias en el proyecto educativo que ofrece la casa de estudios superiores. “Es un desafío y un incentivo para alcanzar y cumplir las metas que nos hemos trazado como institución y que van en la misma línea de la autoevaluación y acreditación en la que trabajamos”, concluye.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
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