4 de septiembre: tan lejos, tan cerca

Roger Sepúlveda Carrasco Rector Santo Tomás Región del Biobío.

No hay duda de que el proceso desarrollado durante estos meses por la Convención Constitucional (CC) en nuestro país ha tenido de todo. Es cierto: como expresión de ejercicio democrático es innegable que la Convención es una legítima expresión de esto, dado que su inicio, así como su posterior quehacer, son fruto de una elección en la que (en su momento) chilenos y chilenas votamos rechazo o apruebo, ganando -como sabemosesta segunda opción.

Sin embargo, el despliegue y desarrollo de su trabajo no ha sido nada fácil. Peor aún, pareciera que esta instancia ha venido a intensificar las divisiones y peleas entre los habitantes de nuestro territorio, con miradas y visiones dicotómicas que intentan graficar que -dependiendo del lado de la vereda en que nos encontremos-, algunos son los malos y otros, los buenos. En resumen, producto de su quehacer, se han exacerbado las divisiones en nuestro país, y hoy la polarización, más que nunca, está a la orden del día.

La encuesta Plaza Pública-Cadem, realizada la primera semana de mayo, arrojó que el 48% de los votantes rechazaría el texto que propongan los convencionales, en contraposición a un 35% que sí estaría de acuerdo con aprobarlo. Asimismo, desde la perspectiva de la confianza, los resultados parecen ir en la misma línea, con una mayoría de 58% de las personas encuestadas afirmando que desconfía de los resultados emanados del trabajo de la CC.

Dichos resultados quizás derivan de constatar que en la mayor parte de las ocasiones hemos tenido que ver a los integrantes de este órgano más bien entregando explicaciones de sus acciones que difundiendo el arduo trabajo realizado. Como sea, se ha generado un escenario que no le hace bien al trabajo de los constituyentes, y tampoco a Chile.

En la ciudadanía, son muchos los que juzgan y se increpan furiosamente. Las odiosidades desbordan las redes sociales, y ya hay grupos organizados que marchan en días fijos defendiendo o atacando el trabajo de la Convención, y más de una vez la violencia ha empañado con hechos de sangre estas legítimas manifestaciones.

Pero más allá de las movilizaciones, o de adherir a las consignas de uno u otro lado, lo importante es mantenerse informado del quehacer de los convencionales. Ya sabemos que, independiente de sus “exabruptos”, la mayoría se ha esmerado en realizar un trabajo de calidad, por lo que ahora nos corresponde a nosotros ponernos al tanto de lo que van decidiendo, para comenzar a encauzar nuestra posición respecto a este nuevo texto constitucional.

Todo esto con miras a estar preparados para el proceso del domingo 4 de septiembre de 2022, cuando se realice el Plebiscito Constitucional de Salida, instancia en la que los ciudadanos a través de su voto deberán hablar, y con fuerza. Serán las urnas el lugar donde cada uno de nosotros deberá enfrentarse a una papeleta en la que podremos estampar nuestro “Apruebo o Rechazo” al texto de la nueva carta fundamental, propuesta por la CC.

Se trata de un hecho histórico. Por eso, aunque parezca pronto (la verdad es que -con miras a informarnos adecuadamente- estamos muy cerca de la fecha), es el momento preciso para comenzar a invitar a los chilenos y chilenas a asistir y votar en dicha instancia. Hoy, es ese, quizás, el llamado más importante. Está muy bien comentar y debatir con la fuerza de las ideas y de los argumentos -jamás con violencia ni odio-, pero debe ser en las urnas donde se oiga nuestra voz como Chile democrático. Y esa voz, que refleja nuestra visión del país en que queremos vivir, debe hacerse oír con gran fuerza, y ojalá por medio de una amplia participación ciudadana, que nos permita concluir que el resultado será tan legítimo como representativo de la ciudadanía.

En esta ocasión, además, el voto obligatorio también podría brindarnos esperanzas. El “temple” que resulte de este proceso nos acompañará para siempre. El 4 de septiembre podríamos comenzar a fraguar una nueva historia para nuestro país, para nosotros, y para nuestros hijos y nietos. Será el día en que estableceremos cuál es la historia que queremos seguir escribiendo. Así, solo con nuestro voto (informado, por cierto) y un lápiz, podremos decidir cómo se escribirán las próximas líneas de la historia de Chile.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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