Ahora amo a una mujer

No pensaron, no querían, pero se encontraron con sentimientos inesperados e intensos luego de una vida heterosexual. Es más frecuente de lo que se cree. Es parte de la plasticidad de la sexualidad actual que féminas maduras cambien sus opciones por una compañía en la que se sienten aceptadas, más seguras y comprendidas.

Por Carola Venegas Vidal
@CarolaVe

Vanessa es madre de un niño de 11 años. Recién en este 2020 tan pandémico, extraño y confinado se siente por primera vez enamorada. Y quien le robó su corazón es otra mujer. Es la primera vez, también, que mantiene una relación con alguien de su mismo sexo. Impensado, repentino y maravilloso. Así describe lo que han sido estos meses de pololeo.

A Vanessa, de 35 años, no le cuesta hablar de su vida afectiva. Es grande y resuelta, pero reconoce que siempre ha sido bajo perfil, que no le gusta mucho ventilar sus cosas. Y se encontró con Javiera, una chica, también mamá de un niño, que le encanta exponer lo que piensa, en su lenguaje y en todas formas posibles. Se complementan y han mostrado su amor de una manera súper natural.

Vanessa recuerda que con Javiera hablaron una semana mucho más se guido que de costumbre. “Ahí ya noté que no pretendía dejar de hacerlo, y quería que ella se fijara en mí sin que se diera cuenta de que era algo que esperaba conseguir. Sentí que me pasaban cosas de guata y cuando nos dimos el primer beso, ya supe que quería todo con ella. Y bueno, no sé cómo explicarlo, pero todo fluyó con naturalidad y en ningún momento lo cuestioné. Sí, al principio me costó. Pero siempre supe que quería estar con ella”, comenta.

La actriz Fernanda Urrejola hace poco hizo algo similar. Ha declarado el amor por otra mujer luego de una vida amorosa conocida con varios hombres. No se etiqueta, solo dice estar enamorada de una persona genial.

Ni para probar

“La verdad es que nunca lo imaginé, nunca fue tema para mí relacionarme afectivamente con una mujer, ni para probar. Menos, cuando a estas alturas ya sientes que son temas zanjados. Con la Javi me pasó algo que no sé si tiene que ver con el género. Yo fui la que dio el primer paso, ella siempre pensó que éramos solo amigas, pero la verdad es que yo sentía otro tipo de cosas, que no eran una simple amistad. La admiro, encontraba genial todo lo que veía de ella, me gustaba lo apasionada que es. Siempre hubo admiración”, destaca Vanessa.

La psicóloga Rocío Pedreros explica que situaciones y relaciones como las que viven Vanessa y Javiera se han dado con más fuerza en los últimos cuatro años. “Hay que entender que la heterosexualidad es una construcción social, que si bien es adaptativa para los seres humanos y para los animales, no comprende que sea la única opción. Desde hace algunos años las reflexiones que se hacen en grupos de mujeres es cuestionar esta heterosexualidad aprendida y obligatoria. El deseo igual es una construcción, nosotros lo vamos desarrollando… sabemos cómo hay que coquetear con un hombre, porque de cierta forma nos enseñan eso”.

Es un hecho. Las mujeres están hablando de cómo son sus deseos y cómo han sido sus experiencias desde la heterosexualidad. Es más, asegura la profesional, “muchas veces le preguntas a una mujer heterosexual cómo definió que le gustan los hombres… o si alguna vez pensó o se cuestionó si le gustaban las mujeres… Y la respuesta es no”.

La idea, indica, es tomarse el tiempo para reflexionar. Cuestionarse si nuestra vida sexual responde a lo que siempre te enseñaron a hacer o si también puedo plantearme otra opción. ¿Por qué? Porque muchas mujeres están con hombres por un tema de presión social, por una cuestión religiosa o familiar.

Vanessa y Javiera.

Cuando se le quita el sentido biologista al sexo, es decir, que la pareja hombre mujer está destinada a engendrar y mantener la especie, “dejamos de lado la relación sexoafectiva, para socializar, para sentirnos en grupo, en familia, sentirnos queridas, sentirnos acompañadas. Si nos ponemos a pensar esto último, no depende de si es un hombre o si es una mujer, sino que tiene que ser una buena persona para nosotros”.

Así me di cuenta

Vanessa recuerda que con Javiera hablaron una semana mucho más seguido que de costumbre. “Ahí ya noté que no pretendía dejar de hacerlo, y quería que ella se fijara en mí sin que se diera cuenta de que era algo que esperaba conseguir. Sentí que me pasaban cosas de guata y cuando nos dimos el primer beso, ya supe que quería todo con ella. Y bueno, no sé cómo explicarlo, pero todo fluyó con naturalidad y en ningún momento lo cuestioné. Sí, al principio me costó. Pero siempre supe que quería estar con ella”, comenta.

Desde la psicología, Rocío Pedreros indica que lo más dificultoso para quienes evidencian un cambio de relaciones hacia alguien del mismo sexo es lo que enfrentan en la sociedad. El castigo social de no seguir eligiendo la heterosexualidad o lo normativo. “Muchas personas no tienen problema con revelar que les gusta alguien del mismo sexo, sino que les aterra enfrentar la reacción de los padres, el trabajo o de la familia. No es que se sientan mal con lo que son, sino que la respuesta de las personas las hace sentir culpables”.

Vanessa lo reconoce: “No ha sido nada fácil, pero priorizo mis sentimientos hacia ella y siento todo su apoyo. El resto no importa. Quiero estar con Javiera y eso a quien le moleste no es mi problema. El único tema que sí era importante para mí fue que mi hijo estuviera contento y lo está. Nada más”, asegura Vanessa.

Y por eso siente también que su sexualidad no ha cambiado, sino que simplemente renovó un aspecto íntimo de la forma en que lo entrega. Eso, dice, tiene que ver con el amor de verdad. “Siento que no me gustan las mujeres, a mí me gusta la Javi, ella, en su esencia, con su locura. La miro y me gusta todo lo que veo, me encanta entera, desde adentro hacia afuera. A eso súmale que es la primera vez que me enamoro. No soy de mirar mujeres ni que alguna me produzca algo. Después de miles decepciones con hombres, siento que aquí me quedo, con ella”.

Desde la psicología, Rocío Pedreros indica que lo más dificultoso para quienes evidencian un cambio de relaciones hacia alguien del mismo sexo es lo que enfrentan en la sociedad.

Fui hétero hasta los 25

Rocío Pedreros junto a su pareja.

Muchas al llegar a la madurez se encuentran con grandes diferencias con sus parejas masculinas y, más aún, si no han escuchado sus necesidades emocionales ni sexuales, puede ser todo un descubrimiento plantearse tener sexo con otra mujer.

“Yo también pasé por eso. Siempre encontraba súper lindo lo femenino, pero jamás se me pasó por la cabeza estar con una mujer. Pero luego, en el proceso de cuestionarte, de pensar, de reflexionar por qué esto es así o quién me lo enseñó, ahí uno empieza a ver otras cosas. Hay mucha gente que no se etiqueta al tiro. Fui 25 años heterosexual y mis experiencias con hombres no fueron ni violentas, ni traumáticas. De hecho, creo que fueron buenas”, insiste Rocío Pedreros.

Señala que comenzó a juntarse con un grupo de amigas a arreglar el mundo. Una de ellas se empezó a relacionar de forma más coqueta. “Yo me sentía torpe, porque no sabía responder a eso. Me di cuenta que en estas relaciones lo que vale más es compartir las emociones, conversar el cómo me estoy sintiendo, porque las mujeres siempre están ligadas a un mundo mucho más emocional. Es distinto, puedes ser más tú. En el tema de lo sexual, también. Uno puede decirle a su pareja, sabes no quiero, no tengo ganas o poner los límites de una manera más fácil. En lo personal, siento que con los hombres cuesta un poco más”.

Rocío hoy se define como lesbiana. Recalca que, en su caso, lo más difícil fue la familia, nadie lo entendía. Pero después de eso solo obtuvo aceptación. Desde ahí nunca más dejó de tener relaciones con mujeres y eso le ha permitido conocerse más y, de paso, derivar profesionalmente al trabajo con personas que necesitan ayuda en temas de aceptación sexual y género.

Vanessa opina algo similar. “Hay que jugársela, hay que ser valiente, es súper difícil pero, al final, lo único que queda es lo que a uno le pasa y no lo que otros opinan. Es tan fácil ser feliz y uno se da mil vueltas Siempre estamos en cambios constantes, unos llegan sin esperar y, otros, uno los hace. Pero no hay que tener miedo, hay que jugársela, y si es lo que te hace feliz, quedarse ahí”.

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