Alergias a los medicamentos: nunca las tomes “a la ligera”

Aunque no todas las personas sufren estas reacciones, hay un porcentaje de población propensa que debe cuidarse de ciertas sustancias alergizantes. Si bien la mayoría de estas respuestas son leves, la exposición frecuente a una droga contra la que el organismo creó anticuerpos puede ocasionar cuadros de extrema gravedad.

¿Es alérgico a algún medicamento? Esta es la pregunta que debería hacer todo médico antes de recetar un fármaco. Pero tan importante como eso, es la respuesta del paciente, que debe tener todos los antecedentes para orientar al especialista y así evitar las molestas y, a veces, muy graves alergias medicamentosas. Estas son reacciones que se producen cuando una persona se ve expuesta a un medicamento que provoca que su sistema inmunológico forme anticuerpos contra ella. Ocasiona respuestas que pueden ir desde un simple prurito o picazón, hasta complejos compromisos sistémicos o, incluso, letales shocks anafilácticos.

Las alergias medicamentosas son distintas a lo que se conoce como reacción adversa a un medicamento (RAM), la que potencialmente puede ocurrir en cualquier individuo, y que a mayor dosis también tiene más probabilidades de suceder.

El médico internista y neumonólogo, Hernán Sotomayor, sostiene que es fundamental hacer la diferencia, porque es común confundirlas. “En ocasiones hay pacientes que aseguran ser alérgicos a una sustancia determinada, porque alguna vez les produjo diarrea. Eso es una reacción adversa y no alérgica, y es primordial tenerlo claro, porque si la persona tuvo una RAM puede volver a usar esa droga. En cambio, si hizo una reacción alérgica mediada por un fármaco, jamás podrá volver a utilizarla”.

Siempre deben ser tratadas

Aunque no hay cifras exactas que determinen la incidencia de este tipo de reacciones en la población mundial, existen datos que coinciden en que las alergias por fármacos representan solamente el 10 % de las RAM y que, de ellas, un porcentaje muy menor tiene consecuencias fatales. Los síntomas causados por las reacciones alérgicas pasan por un amplio abanico de posibilidades: pueden presentarse como cuadros de urticaria, prurito u otro tipo de patologías cutáneas simples hasta situaciones potencialmente graves, como las anafilaxias, que son reacciones generalizadas con manifestaciones muy intensas: producen dificultad respiratoria, silbidos en el pecho, aumento de la frecuencia cardiaca y pérdida de conciencia. Las más graves pueden causar la muerte.

La inmunóloga clínica María Angélica Marinovic aclara que estas reacciones graves son menos frecuentes, pero advierte que de presentarse deben ser rápidamente tratadas por un especialista. “Cuando esos pacientes no reciben una atención oportuna suelen ocurrir casos como los que se denuncian en los medios sobre, por ejemplo, personas que mueren a los cinco minutos después de que se les inyectó una penicilina, porque hicieron una anafilaxia”, agrega.

Otras reacciones alérgicas ocasionan molestias gastrointestinales, con fuertes dolores abdominales, rinoconjuntivitis o crisis asmáticas. Estas pueden ser inmediatas o suceder después de semanas en que se ha seguido usando un fármaco.

María Angélica Marinovic aconseja que aunque dichas manifestaciones sean leves, no deben ser tomadas a la ligera, porque si se vuelve a usar el mismo medicamento, u otro miembro de la misma familia farmacológica, es muy probable que la severidad de la reacción aumente.

Factores de riesgo

Ninguna persona hace una reacción alérgica de la noche a la mañana. Primero se requiere una exposición previa al medicamento o un primer contacto con una sustancia, donde el organismo elabora los anticuerpos en su contra. Este proceso se denomina sensibilización y, generalmente, es silencioso, es decir, no genera ninguna reacción alérgica identificable. “A menos que sea muy intensa, pero ocurre en la minoría de los casos”, explica el doctor Sotomayor.

Si el paciente ya está sensibilizado y vuelve a usar la sustancia contra la que creó anticuerpos, se generarán los síntomas alérgicos.

No hay una manera conocida de prevenir el desarrollo de una alergia a un medicamento. Existen algunos test, pero son complejos y engorrosos, por lo que en personas propensas la mejor indicación es evitar el uso del fármaco. “Tampoco hay que ser alarmistas y decir que todos estamos en peligro de reaccionar alérgicamente a determinados fármacos, pues si así fuera, los médicos estaríamos imposibilitados de recetar medicamentos por este temor”, sostiene Hernán Sotomayor.

Sin embargo, hay ciertos factores que predisponen a las personas a padecer alergias medicamentosas. “Si bien estas no se heredan de padres a hijos, sí se puede transmitir la predisposición, pero no existe evidencia de que la alergia a un fármaco específico se traspase de una generación a otra”, sentencia la doctora Marinovic.

Quienes sí deben tener cuidado son aquellas personas que han presentado signos de alergia en cualquier órgano de su cuerpo. Esta condición debe ser una luz de alerta, porque estos pacientes deberán evitar el uso de medicamentos que en su descripción advierten ser altamente alergizantes.

“Hay fármacos que, por ejemplo, describen tener un 25 % de probabilidades de reacción alérgica; en cambio hay otros con solo un 1 %. Obviamente un médico se inclinará por esta última posibilidad en pacientes de riesgo. También hay grupos a los que simplemente se les prohíbe usar una determinada sustancia, como el caso de los asmáticos, a quienes se les dice que eviten utilizar ácido acetilsalicílico, porque es gatillante de crisis de asma”, cuenta el neumólogo.

La condición racial es otra condicionante. Así como en la población de color hay una predisposición mayor a determinadas alergias, también en la historia se han dado casos de medicamentos que han resultado ser muy alergizantes para algunas razas. ”Durante décadas, el Piramidón fue un medicamento clásicamente usado para combatir el dolor y la fiebre. Sin embargo, se comprobó que los anglosajones eran muy sensibles a esta sustancia, hasta que finalmente se retiró del mercado”, argumenta Sotomayor.

No a la automedicación

Los especialistas coinciden en que los adultos tienen más reacciones alérgicas a medicamentos que los niños, y aunque la edad es todavía controversial, en general la mayor parte de los estudios demuestra que los niños son menos afectados que la población mayor, probablemente, porque han tenido una menor exposición a los fármacos. Así también, según Marinovic, se ha dado el fenómeno de que las mujeres están haciendo más reacciones alérgicas por su marcada tendencia al uso de antiinflamatorios, que son considerados como potenciales causantes de síntomas alérgicos.

Cualquier medicamento puede producir una reacción alérgica, pero existen algunos que comprobadamente son catalogados como más alergizantes, como es el caso de los antibióticos, especialmente los de la familia de las Penicilinas o de las Sulfas, seguido de los antiinflamatorios y los anestésicos generales y los anticonvulsivantes.

Respecto a estos últimos, María Angélica Marinovic sostiene que las reacciones por anticonvulsivantes se están viendo con mayor frecuencia porque ahora, además de su uso en pacientes con epilepsia, también se están utilizando frecuentemente en terapias antidepresivas con lo cual se ha registrado un aumento de su frecuencia.

Los medicamentos homeopáticos potencialmente podrían ser causantes de alergias y, aunque esto es poco frecuente, se han conocido casos de personas que luego de haber tomado un té laxante hicieron una reacción. Por eso se recomienda que cuando la persona llega a consultar por episodios alérgicos, informe a su médico sobre todo lo que ha consumido o utilizado, porque así se conocerá cuál fue la sustancia que está causando el problema y se evitará su uso posterior.

Esto, porque un paciente no se cura de una alergia a una sustancia específica. “Hoy la situación no es tan grave, porque hay opciones en el mercado farmacológico para reemplazar el uso de ciertos medicamentos. Sin embargo, en los casos en que no los hay se puede recurrir a la alternativa de la desensibilización, que es un proceso delicado que necesariamente debe tener indicación de un especialista”, explica Hernán Sotomayor.

Los médicos insisten en que hay que evitar la automedicación, pues en estos casos las personas se exponen a fármacos cuyas composiciones desconocen y que potencialmente podrían ocasionarles alergias medicamentosas. Así también recomiendan que cada vez que un especialista recete un fármaco, la persona informe si es alérgica a alguna sustancia y, para los pacientes que ya han experimentado reacciones graves, se sugiere el uso de placas u otro tipo de identificación que dé cuenta de esta condición. En estos casos, más que en muchos otros, es mejor prevenir que lamentar.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

SÍGUENOS EN NUESTRAS REDES SOCIALES