Álvaro Ananias: “No basta solo con generar valor económico”

Todos somos empresa se titula el Impulsa de este año. Es una invitación a reflexionar la multidimensión de las compañías que impactan de distinta forma a su comunidad, a sus trabajadores y a la economía del país. En medio de un ambiente electoral, el presidente del gremio organizador, Álvaro Ananías, llama a generar certezas para que los negocios puedan tomar las mejores decisiones. Ahí está la clave de permanecer y seguir creciendo.

Por Carola Venegas Vidal.

A horas de iniciarse la tercera versión del encuentro empresarial Impulsa 2021, Álvaro Ananias, presidente de la Cámara de la Producción y del Comercio (CPC) Biobío, repasa los actuales escenarios en que se desenvuelve la industria, las compañías, los emprendimientos y, también, reflexiona sobre los desafíos que enfrentan los negocios desde esta región. “Las empresas deben aportar valor más allá de lo económico, pero también es esencial tener reglas claras para tomar decisiones”, enfatiza. Estamos en un momento político clave, a menos de un mes de la elección que definirá al próximo presidente de la República, y es necesario dialogar, porque como dice el eslogan de Impulsa de esta versión: Todos somos empresa.

-¿Cuáles son las principales motivaciones de Impulsa este
año?

“Nos interesa más el Impulsa desde una perspectiva de cómo las empresas avanzamos en el desarrollo. Este tercer Impulsa es el evento más importante que tiene la CPC Biobío, y en esta versión lo llamamos Todos Somos Empresa. Un nombre muy significativo, porque indica que todos estamos involucrados con los negocios, con su crecimiento y con su permanencia. Creo firmemente en el concepto de la sustentabilidad y deben generarse, en mi visión, tres pilares fundamentales para que las empresas se desarrollen y crezcan junto a su entorno socioambiental”.

-¿Y esos pilares cómo los define?

“Cuando hablamos de sustentabilidad, no me estoy refiriendo solo al medio ambiente. Desde nuestra perspectiva, las empresas tienen tres aspectos en los que deben impactar: uno, el típico, natural, que es agregar valor económico. Pero a ese se suman otros dos que son igualmente importantes, que es por un lado agregar valor ambiental, es decir, hacerse cargo de ser empresas que contaminen lo menos posible, que no afecten negativamente al planeta ni a la naturaleza en el entorno en el que se desarrollan. Y el tercer pilar es el valor social, que se asocia a todas las personas involucradas en el quehacer de la empresa. Cuando uno observa una compañía, y se plantea qué es una empresa, desde mi perspectiva, la respuesta es un lugar donde viven los accionistas que la iniciaron, donde viven los colaboradores que trabajan en ella, donde viven las comunidades que interactúan con la compañía, donde viven los clientes y donde también viven los proveedores que generan servicios. Entonces, si tú no generas un impacto positivo desde el punto de vista social, desde el punto de vista ambiental y desde el punto de vista económico no vas a permanecer. Si la empresa impacta negativamente económicamente, te mueres. Si impactas negativamente el ambiente, te vas a morir. Si impactas negativamente lo social, te vas a morir. ¿Cómo se sostiene una empresa en el futuro entonces? Al menos, generando valor positivo en estos tres pilares”.

-¿Eso lo han internalizado las empresas?

“No podría afirmarlo. Pero sí hay empresas mal evaluadas y hay que mejorar eso. Entonces la pregunta es por qué están mal evaluadas… Lo están por varios motivos. Una razón puede ser que no cumplan. O, también, que sí cumplan, pero que no lo comunican bien. O porque cumplen más o menos, no más. No puedo decir si todas las empresas lo están haciendo bien o no, pero la pregunta que nace de eso es cómo podemos constatar que efectivamente tengan un buen comportamiento. Yo creo que la única manera de hacerlo es evaluar con métricas adecuadas. Entonces, el desafío es definir métricas objetivas que tengan que ver con impacto ambiental y, de la misma forma, definir métricas objetivas que tengan que ver con el impacto en las personas, en la comunidad y en la organización. Creo que ese es el camino”.

-¿Quién debe establecer esas variables?

“Yo creo que en la etapa que está viviendo el país, somos los gremios los llamados a empezar a generar este tipo de datos. Cuando partiste preguntándome qué objetivos para mí tiene el Impulsa, para mí es justamente lograr transmitir estas ideas a los asistentes, a los socios y a las empresas, y lograr dar un puntapié para empezar a trabajar un plan o un desarrollo más objetivo sobre este tipo de parámetros, gestión y medición”.

-¿Cómo generar información que sea creíble? A veces hay escepticismo de los informes que se hacen de los estudios.

“Sí, a veces está el prejuicio de que ‘este informe lo único que permite es lavarse la cara y lavar la cara de la empresa de forma de transmitir tal cuestión…’. Por eso es tan importante cómo construyes indicadores que sean lo más medibles y transparentes posibles. No me puedo hacer cargo y decirte, mira, aquí están los datos. No podría contestar exactamente cuál es la mecánica, pero me imagino conceptos objetivos, medibles, transparentes y ejecutados por personas certificadas. En Estados Unidos recién desde el 2019 existe una organización que se llama Business Roundtable, que convoca a las principales compañías norteamericanas y, el 2019, 200 CEOs se comprometieron a ciertos temas, donde están los mismos tres pilares que yo te estoy diciendo, porque decidieron, y se dieron cuenta que si no cumplían con estas variables, no estaban siendo empresas sustentables en el tiempo. Es más, tiene que ver con los mismos problemas que yo te estoy manifestando. Esto que pasa en Chile no es ajeno al resto del mundo. Ya no está en discusión que generar valor económico sea malo. Está bien, pero tiene que ir acompañado de otros temas, y yo te diría que la sociedad ha avanzado y, por lo tanto, si tú pensabas que hace 40 años era suficiente tener valor económico, hoy no lo es”.

La génesis de Genesys

Álvaro Ananias es cofundador de la empresa de software Genesys, con sede en Concepción y con clientes en todo el país. Después de 30 años de evolución con colaboradores de distintas nacionalidades trabajando desde el extranjero y desarrollando soluciones informáticas integrales para compañías de todos los tamaños, se considera un emprendedor que genera negocios desde el conocimiento, y está convencido que debe sumar a que los empresarios apuesten y se ocupen por generar el valor desde los pilares económico, ambiental y social. “Hoy los emprendedores están naciendo en una sociedad donde para ellos el ‘desde’ es preocuparse de estos tres pilares”, asegura.

-¿Es una genética nueva?

No, ni siquiera otra genética, es otro tiempo. Yo creo que la genética de los emprendedores y de los empresarios es la misma. Es una evolución. Pero el desafío, ¿sabes cuál es? Es saber si esos empresarios de hace 40 años, que fueron soñadores, que fueron flexibles, que fueron innovadores, son capaces de evolucionar con sus compañías de acuerdo con lo que la sociedad les está pidiendo”.

-¿Cuáles son las claves del éxito de tu empresa?

“Cuando salí de la universidad, eso fue hace 31 años, hice mi práctica en una compañía nacional, que es una empresa tecnológica grande presente en Brasil y México. Partí a hacer mi práctica a Santiago y, estando ahí, me cuestioné por qué muchos ejecutivos viajaban a Concepción a atender compañías de Concepción, cobraban viáticos, viajaban, aviones, iban, venían, y muchos de esos, más encima, eran de Concepción. Entones me cuestioné cómo es posible que, para atender las compañías de la región del Biobío -te estoy hablando de otros tiempos, cuando no había Internet, las comunicaciones eran harto más malas, de hecho, no había celulares-, tenías que viajar a los lugares a prestar servicios. Entonces, a raíz de eso nos juntamos con mi socio y cofundador Gustavo Diban, y dijimos: Por qué no lo hacemos desde acá… Nosotros tenemos la gente, tenemos los talentos. Y esa fue la génesis de Genesys. El camino fue duro, largo, nos costó cinco años conseguir un negocio con una compañía grande, lo hicimos bien, después empezamos a trabajar con otros y así crecimos. Hoy es una empresa que tiene su casa matriz en Concepción, trabajan 300 ingenieros de software con nosotros y desarrollamos software para las principales compañías de Chile. Ahora los problemas de transporte, comunicación y todo eso ya no existen, y eso nos ayudó, porque nos catapultó a prestar servicios desde Concepción a compañías en todo Chile. Hemos seguido aprovechando el capital humano, estamos felices, porque de alguna forma es el desarrollo de un proyecto que tiene que ver con retener el capital humano que se desarrolla en las áreas de ingeniería software en esta región, que sigan trabajando desde aquí para Chile y algunos otros clientes que tenemos en otros países”.

-¿Qué tal tu rol nuevo en la CPC Biobío?

“Yo estoy muy cómodo y feliz, de hecho, para mí es un desafío interesante porque tiene que ver con devolverle a la región, lo que la región me ha entregado.

¿Y en Genesys?

“Hoy día tenemos una compañía interesante que se desarrolla de forma creciente, que tiene operaciones principalmente en Concepción, igual tenemos operaciones en Santiago, porque hay cosas que tenemos que hacer desde allá, lamentablemente este es un país centralizado, por lo tanto, la gerencia comercial nuestra está toda en Santiago, porque los clientes que compran están allá. Pero todo lo que podemos hacer remoto -y cada día, es más- todo lo que son los servicios, administración, finanzas y recursos humanos no tiene por qué estar en Santiago. Me siento super cómodo, porque me pasa que las tecnologías de información, de alguna forma han ido -junto con las comunicaciones- revolucionando la forma de hacer negocios. La pandemia nos generó un impacto positivo, porque teníamos que viajar mucho y dejamos de viajar. Nosotros contamos con muchos clientes en Santiago que ni siquiera tienen idea de que Genesys no está en Santiago y eso nos facilita y nos simplifica muchos temas. Y lo otro es que yo te diría que, afortunadamente, las tecnologías de la información son un tipo de negocio cero contaminantes, no tiene un cuestionamiento negativo desde el punto de vista de que estén afectando en algo a nuestro planeta. Es decir, son sumamente positivas, están muy asociadas al conocimiento que es algo que nosotros tenemos que desarrollar en esta zona para avanzar. Potencialmente nuestra región tiene capital humano para hacerlo”.

-¿Qué expectativas de negocios hay? ¿Cómo proyectas que se viene para los próximos años la percepción del desarrollo?

“Siempre se habla de diversificar la matriz. En nuestra región siguen siendo las mismas fuentes las que generan empleos, exportaciones… Está muy bien, pues estas empresas han sostenido nuestra región, hay que seguirlas fortaleciendo para que sigan creciendo. El tema es cómo hacer crecer otro tipo de negocios. Creo que ahí hay varias componentes. La primera es organizar el ecosistema de nuestra región para que la gente empiece a generar negocios más basados en el conocimiento. Nosotros somos la segunda ciudad con mayor concentración de universitarios en Chile, después de Santiago, pero no somos la segunda región en PIB, no somos la segunda región en empleo, no somos la segunda región en exportaciones. O sea, tenemos capital humano, pero de alguna forma eso no llega a traducirse en generación económica, desarrollo económico, empleabilidad. Para lograr eso tienen que pasar varias cosas, y la primera es que tienes que favorecer el ecosistema para apoyar los emprendimientos locales”.

-¿Cuáles son sus expectativas antes los cambios sociales, políticos y normativos que vienen?

“Un medio hizo una encuesta con las 50 principales startups chilenas para preguntarles lo mismo. Les preguntaron cuál es su diagnóstico de lo que va a pasar el próximo año, cuáles son las expectativas. Se hizo una muestra con los que llaman unicornials. El 86 % está preocupado de la inestabilidad política, el 74,5 %, del deterioro macroeconómico y el 43 %, de la escasez de talento”.

-¿Estás de acuerdo con esa percepción de inestabilidad?

“Creo que los dos principales factores que atentan contra el desarrollo empresarial de emprendimiento son los dos primeros ¿Qué significa la inestabilidad política? Significa incerteza, incertidumbre; no hay nada peor para emprender o desarrollar tu negocio que la incertidumbre, porque cuando no sabes cuáles van a ser las reglas, no avanzas, paras. Lo que te quiero decir es que la incertidumbre es lo peor. Y el deterioro macroeconómico, entendido como que hoy el país se gastó toda la plata que tenía y se está produciendo inflación, las variables macroeconómicas están medias sueltas, y a eso agrégale que están en redefinición, todo el marco regulatorio, la constitución… Las dos candidaturas (presidenciales) generan un nivel de incertidumbre grande, sumado al deterioro macroeconómico y a la incertidumbre sobre cuál va a ser la salida de la Asamblea Constituyente”.

¿No puedes decidir, entonces?

“Claro… Yo te diría que ese es el principal factor que atenta contra el desarrollo del país, porque nos guste o no, si tú quieres hacer buenas políticas públicas requieres recursos, sin recursos no puedes avanzar. Entonces, hoy el mundo está tan abierto que en el fondo cuando una compañía dice “sabes qué, aquí está demasiada incierta la cosa, me voy para el lado”, significa que es fácil instalarse en otra parte, especialmente, en todo lo que son las empresas ligadas al conocimiento. Porque puedes sentarte a trabajar sobre el conocimiento en cualquier parte del mundo. Te voy a dar un dato, nosotros en Genesys hace un año y medio nos encontramos con falta de talento, porque todo el que había estaba contratado, y había mucho que hacer, y tuvimos que salir a contratar a otros países. Hoy día el 5 % de la gente que trabaja en Genesys son extranjeros que trabajan en sus países. Tenemos de Venezuela, de Colombia, de Perú, de Bolivia y de Argentina que trabajan con nosotros y están contratados por Genesys, viviendo en sus países. No están contratados desde una compañía en Santiago, desde Concepción con contrato de servicio, con alguien en Bolivia, uno en Uruguay, otro en Argentina, otro en Colombia, otro en V enezuela, otro en Perú, y eso es una realidad hoy, tenemos que tener mejores profesionales, ya no basta con quedarse tranquilos con que estoy en el sur del mundo protegido. Eso no es así”.

-¿Entonces las certezas son el primer requisito?

“Yo siento que si tenemos certezas lo antes posible podremos seguir avanzando. Y las certezas van relacionadas con el cumplimiento del Estado de Derecho. Cuando uno tiene las reglas claras, puede tomar decisiones, como saber que con estas condiciones es o no es viable mi negocio en Chile. Eso, creo, es la preocupación de los empresarios chilenos, es lo que está en la cabeza de todos”.

Para conectarse a Impulsa2021

Impulsa 2021 se desarrollará el jueves 25 de noviembre, desde las 9 de la mañana en el Centro de Eventos Mitrinco. Será conducida por la periodista, María Elena Dressel, en formato híbrido (virtual y presencial) y se transmitirá simultáneamente por streaming en el sitio web de la CPC Biobío (ww.cpcbiobio.cl). Algunos de los temas a tratar son rol social y los desafíos de la empresa, y las exitosas experiencias de los emprendedores nacionales Eduardo Della Maggiora, fundador de Betterfly, y Pablo Zamora, cofundador de Notco. Además, Leo Prieto, fundador de Odd Industries y Lemu, y Max Echeverría, fundador de Esquad. Para quienes deseen inscribirse para conectarse virtualmente, lo pueden hacer a través de www.impulsabiobio.cl.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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