Álvaro Ortiz y Emilio Armstrong despliegan estrategias, A canillazo limpio por la Copa municipal

En plena conquista de votos para ganar en Concepción, Emilio Armstrong (UDI) y Álvaro Ortiz (DC) se pisan los talones. Por su madrina, JVR, al primero lo llaman “el candidato en las sombras” y del segundo, políticos avezados que siguen creyendo que Martín Zilic era mejor opción para el municipio penquista, echan de menos a los “cabezas de serie” que puedan apoyarlo en su eventual gestión alcaldicia. Como fuere, ya están en plena carrera -chascarros de por medio incluidos- como parlotearle a la novia gringa en inglés ante atónitos y modestos vecinos. Y aunque el comando de Ortiz admite un gasto de $100 millones y el de Armstrong guarda silencio al respecto, algunas “decanas” en campañas políticas hacen ver que ganará el que entregue la última canasta familiar y las 10 luquitas de rigor. A ese cometido, dicen, llegaría mejor forrado el candidato oficialista.


 
Entre sus compañeros de Universidad, todavía hay asombro por el camino político que siguió Álvaro Ortiz Vera y que lo tiene corriendo por el sillón alcaldicio de una ciudad tan emblemática como Concepción. “El cabezón” le decían en Periodismo y cuentan que era un alumno de poco apuntar sus materias en clases y de estudiar con el cuaderno de uno de sus compañeros, el más completo del curso, el que incluso perdió en una oportunidad.
Le reconocen como méritos su crecimiento personal y su capacidad de trabajo -al estilo del padre- apellido que le ha ayudado en su abrazo por el servicio público. Sí, le critican que no haya sabido cerrar públicamente -y optara por el silencio- , el flanco por el episodio de violencia intrafamiliar que protagonizó con la madre de su primogénito, Miguel, y que le abrió la ex intendenta Jacqueline van Rysselberghe, madrina de su oponente, el arquitecto Emilio Armstrong Soto, durante una entrevista al Canal 9 Regional. Una evidencia de tal debilidad lo vivió justamente al comienzo de su campaña, cuando asistió a una actividad del Servicio Nacional de la Mujer y una de las participantes que tomó la palabra concluyó su intervención con un: “Maricón es el que le pega a una mujer”. Cuentan que apenas escuchó el eslogan que ha hecho suyo, entre otros, el rostro de TV, Jordi Castell, Ortiz se levantó de la silla y se retiró de la ceremonia. Por esa reacción, le llovieron retos desde la DC: se dio por aludido en un tema judicialmente zanjado en el caso suyo, pero de una tremenda sensibilidad en nuestra sociedad hoy que lo perseguirá como su propia sombra.
Quienes conocen mejor a Ortiz cuentan que ya era un político en la guata de Nelda, su madre; que nació enarbolando la bandera de la flecha roja y que es calcado al padre. Su lema de campaña -“Vivimos juntos, decidimos juntos”- lo muestra como conciliador, generoso, empático y bien compuestito en las gigantografías situadas en puntos estratégicos de la ciudad. Dicen también que ni él -ni tampoco Armstrong- son los mejores para ocupar el sillón municipal de Concepción, aunque al DC le reconozcan conocer mejor los lenguajes y el manejo de un municipio tras ocho años de permanencia como concejal.
“Es lo que hay”, admite coloquialmente una fuente PS, confiada en que la noticia del 28 de octubre sea el cambio del signo político de la Municipalidad de Concepción. Y agregan que la Concertación poco se estresa en que el resultado sea amplio o estrecho; sólo les interesa ganar y que “levantemos la Copa” -como grafica el presidente regional del PS, Dante Gebauer Muñoz- aunque temen que con los 100 millones de pesos previstos para la campaña se queden cortos, pues en época de elecciones es típico el aumento de las ayudas sociales. Y en eso, la ex alcaldesa se maneja mejor que nadie.
Justamente, después del “18” dicen que el arquitecto Emilio Armstrong Soto pondría todo en la parrilla para sumar los votos que necesita para convertirse en alcalde de Concepción, porque quienes saben de campañas aseguran que con la última canasta y las diez luquitas que se entreguen se atrae a los indecisos, pero “la última no va a ser de Álvaro Ortiz; los de derecha vienen aperaditos con plata, canastas, techos y media aguas para ganar. El último mes será duro”.
Como fuere, los candidatos de la Alianza y de la Concertación ya están en plena carrera y coincidiendo en planes de despegue para la comuna y en actividades. Y aunque el comando de Ortiz admite un gasto de $100 millones para la campaña y el de Armstrong guarde silencio al respecto, ambos contendores saben que se juegan más que el sillón municipal de Concepción. Porque, se quiera o no, su triunfo o derrota despeja o complica un camino más interesante aún, las parlamentarias: en el caso de la DC, las aspiraciones del ex gobernador de Concepción Eric Aedo para llegar a la Cámara de Diputados y el hoy diputado José Miguel Ortiz al Senado, y por la Alianza, los hermanos Enrique y Jacqueline van Rysselberghe a las cámaras baja y alta, respectivamente, trancándole toda posibilidad de instalarse en el Senado a Jorge Ulloa Aguillón. Por lo mismo, incluso, el sector de la UDI que lidera el diputado por el distrito de Talcahuano no estaría poniéndole el empeño necesario para el triunfo de Armstrong, porque una derrota del alumno de la “Coca” potenciaría la precandidatura de Ulloa.

Al estilo de Fidel

Una vez más “nos enfrentamos a la tesis fascista de ‘el que tiene, mantiene’ y tanto RN como la UDI le han puesto un dique a la democracia. No critiquemos más a Fidel Castro. En Chile, hacemos lo mismo y las sucesiones políticas -abuelo, padre, nieto- que aceptamos naturalmente es lo más antirrepublicano: impide el tiraje y la meritocracia; son los mismos que abusan de una democracia que no ha mejorado del todo”, hace notar el concejal y candidato Patricio Lynch Gaete. En la Concertación -agrega- se repite el mismo esquema y la misma máquina electoral del diputado José Miguel Ortiz que desbancó a Martín Zilic Hrepic en sus aspiraciones al municipio, y permitió el triunfo de una seudo democracia en las primarias de la DC. La tesis, al estilo de Cuba o de Corea del Norte, arrolla con todo; es transversal y opera en todos los partidos políticos. Así, dice este ex UDI, “mientras existan las viejas prácticas abusivas de un verdadero patronazgo político es imposible encontrar nuevas caras para el servicio público”.
Un ambiente político demasiado enredado es lo que advierten también voces de la Concertación a dos años de las elecciones parlamentarias y presidenciales que ya están en marcha porque -se preguntan- ¿quién asegura cuántos van a ir a votar el próximo 28 de octubre ahora que hay libertad para sufragar? , sobre todo en un momento en que la gente considera que los partidos políticos “valen callampa” como revelan las encuestas y las redes sociales que los destrozan.
La elección presidencial para el período 2014-2018 se realizará el 17 de noviembre de 2013, en conjunto con las elecciones de diputados y senadores. Será la primera elección presidencial -y segunda desde las municipales de 2012- con los mecanismos de inscripción automática y voto voluntario en vez de obligatorio de los electores. Hay, sin embargo, proyectos de ley en trámite que buscan modificar los mecanismos actuales; entre ellas, el establecimiento de un sistema de primarias voluntarias pero vinculantes, regulado por el Servicio Electoral (que evitaría los acarreos, como acusa Lynch) y la discusión del voto de los chilenos en el exterior.
En la Región ya se perfilarían seis candidatos -cuatro por la Alianza y la Concertación- y dos por fuera: Alejandro Navarro, del MAS “porque no vamos a aceptar que vaya por el conglomerado opositor”, y Jacqueline van Rysselberghe. La dispersión de votos por fuera es muy grande, dicen, aunque las estimaciones indican que Navarro se impondría a JVR: ella necesitaría 100 mil votos para ser electa senadora, pero Navarro ya tiene a su haber 200 mil.
Para la Concertación, “el doblaje se perdió” admite el presidente regional de la DC, Martín Zilic, pero arrasaría quien salga en la foto con la ex presidenta Bachelet, tras precisar que encabezar encuestas no es referente de nada y que los votos no son endosables. Ni los de Hosain Sabag para él en caso de que se concretara su postulación al Senado (además “necesito $300 millones que no tengo”), ni los de JVE a Emilio Armstrong en las municipales que se avecinan, aunque el conglomerado oficialista se esté jugando la senatorial y presidencial en Concepción desde ya.
Aún cuando Ortiz derrotó en las primarias DC a Zilic -“los Ortiz anduvieron sacando gente desde las bodegas, incluso, para que fueran a votar a la sede de Barrio Norte y alzarse triunfantes”, dice una de las fuentes consultadas- cuentan que una de las grandes frustraciones del periodista es no haber conseguido que su otrora contendor se convirtiera -por lo menos hasta ahora- en su generalísimo de campaña.
Analistas consideran que “la gran definición” de estas municipales 2012 en Concepción está en los sectores medios ya que la maquinaria electoral de Ortiz es tan poderosa como la de la “Coca” en sectores populares, e -indistintamente ya- comparten banderas en las poblaciones. Para Ortiz, en consecuencia, Martín Zilic es vital para abrirle la puerta hacia esos sectores medios y medios altos. A Ortiz le interesan esos votos; de allí que su discurso tenga un contenido político bastante liviano y conciliador aunque ya tiene previsto, apenas ponga pie en el municipio, pedir la intervención de la Contraloría por el gran déficit de la administración UDI y que ya se empina en $5 mil millones.

Tímido y cesante

Con perfil griego, pero tímido describen al candidato de la UDI Emilio Armstrong Soto (33), hijo de una familia acomodada de Concepción, quien es arquitecto -al igual que su padre- y con estudios de posgrado en Estados Unidos. Fue jefe de carrera en la Universidad del Desarrollo -el más joven en un cargo de tal responsabilidad en la UDD-, pero hoy está cesante, aunque para comer no le falta, dicen en su comando.
Raro resulta verlo en terreno -él mismo ha admitido que deja los pies en la calle, pero que es lo que más le gusta de su nueva experiencia- vistiendo su casaca naranja y con su nombre bordado, repartiendo calendarios en miniatura en el comercio y estrechando manos de modestos comerciantes desdentados, a cuyas espaldas, desde estanterías, cuelgan calzoncillos, sostenes, y calzones, entre otro sin fin de artículos poco glamorosos como se observa en las imágenes que se difunden en facebook de cada una de sus actividades. Dicen que -desde antes de ser candidato- le gustaba saludar y conversar con la gente; que es empático y en las poblaciones, otrora bastiones de JVR, lo hallan bonito incluso, a pesar de su baja estatura.
En una de aquéllas, justamente, vivió uno de sus primeros chascarros al ponerse a conversar en inglés con Kelly Robichau, su novia norteamericana, lo que vecinos interpretaron como un desprecio. “Emilio tiene las habilidades y los recursos para reconstruir Concepción y llevarla al próximo nivel”, ha declarado a la prensa la también arquitecto, quien está avecindada en el país desde hace seis meses y aprendiendo castellano. Con 31 años se ve bonita y distinguida.
Por la influencia que ejerce JVR sobre él y quien lo hace participar en todos los actos oficiales de la Municipalidad, lo apodan “el candidato en las sombras”, punto que -dado lo corto de esta campaña- le jugaría en contra. “Si no se muestra, no logrará posicionarse en el electorado de derecha”, opinan expertos electorales, pues además no es muy asiduo a los debates. Es más, los evita. A uno incluso lo llevaron engañado; le dijeron que no estaría su contendor y enfrentado a la realidad y al rival, no tuvo más remedio que intervenir. Tiene un discurso en contra de los políticos, lo que resulta contradictorio para el ahijado político de JVR.
“Es exigente, trabajador, pero no estaba acostumbrado a los códigos políticos”, refiere de la personalidad de Armstrong, un hombre que se ha forjado en el mundo privado, el coordinador distrital de la UDI, Sebastián Abudoj, quien estima que su mayor mérito es no estar viciado por la política y estar en sintonía con lo que piensa la gente. “Ha hecho muy bien el puerta a puerta” dice y de paso agrega que tiene muy presente el cumplimiento de los objetivos: lograr convencer al 65% del electorado que votó por JVR, hacer los cambios que se requieren en la nueva administración y continuar en la misma línea de trabajo.
“Con 50 mil más un voto será el alcalde de Concepción”, subraya Abudoj, quien asegura que apoyarán la campaña con palomas, volantes, donaciones, aportes y créditos con un costo total que “no sobrepasará el límite electoral”, dice, pues tampoco repartirán canastas. ¿Será cierto?

Y después del triunfo ¿qué?

“En la DC somos todos iguales, pero hay algunos que somos más parecidos que otros”, responde -parafraseando a Radomiro Tomic- un antiguo militante consultado por su escasa participación en la campaña de Ortiz. Sigue apostando por Martín Zilic como la mejor opción para recuperar la alcaldía de Concepción y liderar exitosamente la comuna, porque -dice- uno puede ganar la elección, pero luego viene el trabajo pesado; cumplir las promesas de campaña y solucionar los problemas que en esta nueva sociedad urge satisfacer.
La fuente asegura que tanto Armstrong como Ortiz están concentrados a ganar el 28 de octubre. “El problema es ¿qué pasará después?” -dice- bien poco convencido de las capacidades del hijo del diputado aunque se sabe que al menos 20 profesionales están trabajando en su propuesta para solucionar los grandes problemas de Concepción. “Sí -dice-, quizás lo está haciendo, pero se extraña en ese cometido a los cabeza de serie; a gente reconocida que lidere estas comisiones, que conozca los problemas de la ciudad”.
¿Hacia dónde está apuntando Ortiz Vera sus dardos?  le preguntamos a su jefe de campaña Humberto Toro (57), un socialista con experiencia en esto de los “combates finales” y que llevó a buen puerto las candidaturas parlamentarias de Camilo Escalona, Manuel Monsálvez y Jorge Venegas, el alcalde de Lota y para quien el candidato concertacionista de Concepción “es un animal territorial brutal”. La gente -dice-le tiene afecto porque ha estado y está y porque ha logrado transmitir un cambio de paradigma: la ciudad se dibujará desde los barrios y no al revés en lo que han llamado el Concepción del 2030 con ideas que surjan de un proceso colectivo y cuyos cambios hay que empezarlos hoy.
Así nacieron las diez acciones que -asegura Toro- pondrán en práctica en los primeros seis meses de la eventual administración de Ortiz: una auditoría a la Municipalidad, educación y salud; elaboración de un Plan Maestro que oriente la ciudad 2030, el díscolo Barrio Norte que quería ser comuna con Juan Polizzi a la cabeza, se convertirá en una delegación municipal; buscarán acuerdos con las universidades para que alumnos de Medicina realicen prácticas en los consultorios, repavimentarán veredas (Concepción no puede seguir a tropezones), impulsarán un plan de iluminación y otro integral de seguridad ciudadana, mejoramiento del servicio de basura domiciliaria y eliminación de micro basurales.
-¿Y cómo enfrentarían los serios problemas de congestión que en sus accesos norte y sur (San Pedro de la Paz) – ya no sólo en horas peak – está teniendo Concepción?
-Convocaremos a las comunas de la provincia de Concepción, en especial a las involucradas en la grave congestión vehicular, a la constitución de un frente municipal por “Vía libre a los ciudadanos” que impulse las soluciones estructurales de congestión y diseñe planes y proyectos para ciclovías, espacios peatonales y seguridad vial. Solucionar problemas de transporte no depende tanto del hacer como sí del liderazgo y en esa línea estamos viendo un rediseño del puente Industrial (que sea bimodal) para facilitar la calidad de vida de la gente, que no haya congestión de carga pesada ni estrangulamientos hacia los puertos. Por eso estamos mirando a Chiguayante (Costanera), a Penco (Plataforma Logística) y a Talcahuano (Corredor Bioceánico) que permita la proyección de la ciudad hacia la Bahía de Concepción.

“No es un muñeco de JVR”

Y si Ortiz está mirando hacia el mar, Armstrong lo está haciendo hacia el río -una idea que por lo demás impulsó la Concertación con su proyecto de Barrio Cívico en la ex Estación de Ferrocarriles- con su equipo de profesionales jóvenes, muchos de ellos sin militancia política, en su idea de recuperar los cerros Caracol y Amarillo además de fomentar más y mejores espacios. “Nuestras lagunas, cerros y el río Bio Bío deben ser parte de nuestras vidas y nuestra identidad”, dice.
Declara que están planificando el Concepción del 2030 -al igual que su contendor- para adelantarse a los desafíos de una ciudad que seguirá creciendo. “Como capital regional tenemos un gran oportunidad pues Concepción ofrece tremendas ventajas comparativas que nos permiten proyectar una metrópoli a escala humana”.
-En materia de congestión vial, ¿cómo piensa enfrentar los serios problemas de vialidad que tiene Concepción? La construcción de un mall en el sector céntrico obligó incluso a desviar el tránsito.
-“Nuestra prioridad es mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos. ¿Cómo? Resolviendo el problema de la conectividad a través de soluciones integrales y que involucren no sólo la capacidad municipal, sino la gestión con los distintos ministerios. Lo anterior pasa por construir obras viales, pero también por hacer un cambio cultural promoviendo, por ejemplo, la implementación de una red de ciclovías y fomentando el uso de la bicicleta. El problema de la congestión se resuelve de manera integral. No basta sólo con tomar una medida. Claramente hay que construir obras viales que nos ayuden a descongestionar, mejorar el transporte urbano para desincentivar el uso del automóvil. Como arquitecto, tengo una visión de la ciudad que nos permitirá resolver los problemas con mayor eficacia y eficiencia, tenemos un gran plan para el Concepción del 2030”.
A un medio de prensa universitario, El Penquista Ilustrado, hace unos días, Emilio Armstrong respondió: “Si usted me pregunta del uno al diez ¿qué posibilidades tengo de ser alcalde? Yo le digo que un 11. Y ese convencimiento es -porque no sólo tenemos un gran plan para el Concepción del 2030- sino porque, además, sentimos el cariño de la gente día tras días”.
Capaz que Kelly Robichau tenga razón cuando defiende al novio-arquitecto de ser un candidato con ideas propias y no uno en las sombras, a imagen y semejanza de la ex intendenta JVR , cuando dice: “Él no es muñeco de nadie, piensa por sí mismo y se motiva a hacer cosas por los demás”, aunque detractores del profesional en carrera al sillón municipal y cuyo lema de campaña es “Ya viene Emilio” aseguren que no tiene el peso para ganarle a Ortiz, que es un pésimo candidato y que la Alianza debió haber pensado en Claudio Lapostol e incluso en Patricio Lynch para un mejor cometido.

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