Bajos sueldos, pocas cotizaciones: El A,B,C de las pensiones femeninas

“La gente toma decisiones duras, de cuál día come y cuál no, qué cuentas paga un mes y cuáles al siguiente”, alega con vehemencia el  ingeniero comercial y ex candidato al Senado, Rafael Garay, cuando analiza las paupérrimas pensiones en Chile, sobre todo en la mujer, y adelanta que más temprano que tarde, al igual que la marcha de los pingüinos en educación, el asunto se agitará desde la calle. “Hace 12 meses nadie hablaba de pensiones; hoy hay indignación”, dice. Desde la otra vereda, el subsecretario Augusto Iglesias anticipa que antes de marzo de 2014, el Presidente dejará al país su propuesta que, en lo medular, incluye más cotizaciones y más años de trabajo. “Cualquier otra solución son fuegos artificiales”, precisa.

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Su cuota de suspenso le pone a la conversación el subsecretario de Previsión Social, Augusto Iglesias Palau, integrante del gobierno del Presidente Piñera desde el día uno, cuando dice que-antes de partir- el Mandatario dejará presentada al país una estrategia de discusión y análisis para mejorar el sistema de pensiones en Chile.
Ya van en el cuarto o quinto borrador, pero la definitiva “¡está acá adentro!”, dice, durante una visita a la zona de este penquista, ex alumno del Colegio Concepción e ingeniero comercial de la Pontificia Universidad Católica, indicando su maletín que yace sobre la mesa.
Hablamos con él y con el ex candidato a senador por la circunscripción Octava Costa Bíobío, hoy de vuelta en Felices y Forrados, Rafael Garay Pita, a propósito del último informe de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE) y, en particular, de la situación laboral y previsional de la mujer chilena que trabaja hasta los 70,4 años en promedio para alcanzar una pensión de sólo un 42 por ciento de sus remuneraciones de los últimos diez años, según el estudio; y del mecanismo para obtener el polémico Bono por hijo que anula la cuota mortuoria, beneficio histórico por el que están reclamando los empresarios funerarios.
“Si aspiramos a obtener el 70 u 80 por ciento del promedio de nuestro salario en pensiones no hay que hacer ninguna reforma estructural y tirar lo que tenemos a la basura; lo que tenemos que hacer es ahorrar más y tratar de retirarnos más tarde”, enfatiza el subsecretario, bien convencido de las bondades de la fórmula que recibirá el Presidente, quien les pidió analizar dos grandes temas: la situación de pensiones de vejez en el sistema de AFP y el funcionamiento del Pilar Solidario de Pensiones, incluidos los bonos que entrega papá Fisco.
Y describe que el aumento en las expectativas de vida (de 88 años en la mujer); caída en la tasa de rentabilidad en los fondos (que llegó a ser del 20 por ciento en los ‘80) y la baja densidad de cotizaciones (la mujer cotiza en promedio 15, 7 años) están impactando negativamente en las pensiones y hoy obligan a revisar el sistema para ver qué ajustes se necesita hacer para que éstas sean las que todos esperamos.
“Mientras no cambiemos la forma de operación del mercado del trabajo o no ajustemos las tasas de cotización, las pensiones no van a subir. Lo otro es fuego artificial, es música que puede tranquilizar a la población -femenina, en este caso- pero puede agravar la situación hacia el futuro”, sentencia.
Pero el otro penquista, tan ingeniero comercial como él y también ex alumno del Colegio Concepción, magíster en Administración de Empresas y candidato a Doctor en Economía en la Universidad de Lérida (Barcelona), Rafael Garay Pita, aseguró en conversación con NOS -realizada antes que FyF anunciara la creación de una AFP ciudadana- que el modelo requiere cirugía y propone para el mejoramiento de las pensiones -en particular de la mujer, después de la recomendación de la OCDE de elevarlas a los niveles promedios de sus países integrantes- algunas correcciones a corto plazo: una, evitar las lagunas impositivas a través de un seguro complementario del seguro de desempleo para que se le cotice al trabajador en periodos de desempleo. La otra se relaciona con las comisiones semifijas. “Hoy, ganen o pierdan en un mes, las AFPs van a cobrar una comisión exactamente igual, pero debería ser de 0,5 por ciento en el mes que pierdan plata y el restante uno por ciento ir a la cuenta del trabajador para evitar daño previsional. Esas medidas se pueden implementar mañana”, asegura.
A largo plazo, como ninguno de los sistemas puros han logrado o financiarse -en el caso de reparto- o generar buenas pensiones -capitalización individual- Garay propone un sistema mixto: “Michelle Bachelet instauró la Pensión Básica Solidaria de 80 mil pesos, pero es insuficiente. Hay que ir a lo que llamamos un bono pensión digna, que es como lo ha resuelto Nueva Zelanda y Australia: cuando nace una persona se le abre una cuenta y el Estado le deposita al cero año. En el caso de Chile, si fuera un millón de pesos, cuando la persona jubile, a los 65 años, ese millón se transformó, dependiendo de las realidades, en 32 o 38 millones que ya tiene ahorrado aunque no haya trabajado nunca”.
Y asegura que esta iniciativa es más barata que mantener el Pilar Solidario de pensiones a largo plazo y permite, además, eliminar la pobreza. “Si a eso se le suma lo que la persona ahorra en su trabajo más este Pilar Solidario, uno llega a tasas de reemplazo del 80 por ciento. Estamos hablando de pensiones de $400 mil. ¿Costo del plan? US$ 500 millones anuales que para algunos es excesivo. A ellos les digo que miren el presupuesto de la nación, porque el Fisco ya gasta US$ 11 mil 300 millones anuales en pensiones de las FF. AA, ex INP y Plan Básico Solidario (incluido bonos). Los US$ 500 millones son algo marginal dentro de lo que hoy gasta el Estado en pensiones, que es el 24 por ciento del presupuesto de la Nación”, precisa.

Augusto Iglesias.
Augusto Iglesias.

 Subsecretario de Previsión Social, Augusto Iglesias:

“En previsión, nada está escrito con sangre”
La situación de la mujer, expresada por la OCDE, “no debería sorprender por la frecuencia con que cotizan y el salario que tienen. Lo que dice ese informe es que no sólo Chile está experimentando un problema en sus pensiones. Y ese problema, grave, tiene dos orígenes: la gente está viviendo mucho más y, por tanto, hay que disponer de pensiones por mucho más tiempo y, que en muchos países las personas cotizan muy poco, con una recomendación explícita de no volver al sistema antiguo”, precisa el subsecretario de Previsión Social, quien se queja también del mal uso que se ha hecho de ese informe que sí destaca -dice- las ventajas del sistema previsional actual sobre el antiguo de reparto.
– ¿Por qué se castiga tanto a la mujer? Empezamos a trabajar más tarde por las crías; ganamos un 38 por ciento menos que el hombre, las pensiones son más bajas y a eso le suman, en estado fértil, los carísimos planes de salud. ¿No es eso una discriminación del sistema?
Déjeme hablar de las pensiones: todos los sistemas de pensiones del mundo pagan una pensión dependiendo de lo que se cotice; así operaba en el antiguo y el nuevo sistema de pensiones. Ningún sistema paga pensiones altas si cotiza poco. El nivel de las pensiones de la mujer en Chile tiene que ver con eso: por la maternidad, por el cuidado de los niños, por temas culturales (la mujer se tiene que quedar en la casa), pero no es que el sistema chileno esté castigándola. Frente a esta realidad, ha dicho: ¿Sabe qué más? esto que resulta naturalmente lo vamos a empezar a complementar con algunas cosas. Y le metió el Bono por hijo, el subsidio del empleo a la mujer ahora y otros suplementos para mejorar un poco estas pensiones.
Cualquier político va a mentir si dice que “vamos a mejorar las pensiones de la mujer y las vamos a subir al nivel de los hombres sin que ellas coticen más”. Sencillamente no es posible. Supongamos a una mujer que trabaja un año en la vida y ese año, gana un millón de pesos. ¿Cree que hay algún sistema que le pueda pagar un millón de pesos a esa mujer? Es una cuestión que en el debate de pensiones, este año, ha tendido a perderse. Los críticos de las pensiones hablan de las pensiones bajas, pero no están mirando…
-Pero es muy cierto que son bajas, señor subsecretario…
-¿Pero por qué? Si hoy miro, son bajas, pero no puedo empezar a pedir soluciones si no considero el origen del problema, que son bajas porque estamos cotizando por poco tiempo.
– Y si a la mujer le pagaron en toda su vida laboral menos que al colega por igual función; ¿cómo va a cotizar más, cree usted, si su sueldo es más bajo?
Lo que señala es cierto, pero ¿es el sistema de pensiones el que tiene que corregir distorsiones que se provocan durante la vida laboral activa…? No. No hay ningún sistema de pensiones en el mundo que se use para corregir un problema de la vida laboral. Lo que dice es que hay una situación en el mercado laboral que afecta negativamente a la mujer y que hay que corregir. Pero si se empieza a usar ese problema de pensiones para corregir el laboral, se va a quedar sin que se corrija el problema y con un sistema de pensiones quebrado. No desconozco lo que señala, pero no es el sistema de pensiones el llamado a corregir esa distorsión.
-Somos el 53 por ciento de la población y uno espera de la autoridad se dé cuenta de estas distorsiones y que se corrija por la vía que sea y en la instancia que corresponda.
– La situación de la mujer ha ido mejorando en el mundo del trabajo. La brecha salarial ha ido disminuyendo. En los últimos años estamos con tasas de participación del 50 por ciento.
– Perdone usted, yo discrepo de eso…
-Déjeme hacerme cargo de lo que ha hecho este Gobierno en dos cuestiones centrales para corregir la situación de la mujer: la primera, el postnatal de seis meses. Lo que hicimos fue darle protección a la mujer para que no perdiera el trabajo y cumpliera con el rol de madre al mismo tiempo; lo segundo, que está parado en el Parlamento, es el proyecto de sala cuna. El Gobierno mandó un proyecto obligatorio para todas las empresas del país, independiente del número de mujeres que contraten. La exigencia de salas cunas es la principal explicación de la brecha salarial. Si se aprueba, eliminamos la brecha y el costo diferencial de las empresas para las mujeres. Al mismo tiempo, le aseguramos a la mujer que su niño va a estar bien cuidado.
Se elimina la brecha salarial porque hoy, para el empresario, contratar a una mujer resulta más caro si está en edad fértil, porque le tiene que pagar la sala cuna. Perfecto,¿cuánto cuesta?, dice, y eso lo compensa con un salario más bajo. Ahora no: todos los empleadores -tengan o no empleadas mujeres- tienen que contribuir con el uno por ciento de su planilla salarial a un fondo nacional de salas cuna de donde se le paga el subsidio a la mujer para que pueda acceder gratuitamente a una sala cuna. Ese proyecto (que entró hace cinco meses) es un logro enorme del Gobierno, pero está bloqueado en el Parlamento por razones básicamente políticas.
– ¿Qué puede esperar la mujer de sus autoridades, entonces?
Yo hablo por este Gobierno: ha habido una preocupación por la situación laboral de la mujer que se manifiesta en tres hechos concretos para que ella se inserte en el mercado laboral de la misma manera que los hombres: la extensión del postnatal, el proyecto de ley que establece la obligatoriedad de la sala cuna y el subsidio al empleo de la mujer, un instrumento nuevo que está funcionado desde hace pocos meses y que genera un incentivo directo para que el empresario contrate mujeres. Ya han accedido al beneficio 250 mil mujeres; el monto depende de los ingresos. Un ejemplo: si la mujer gana $ 220 mil, percibe un bono de $390 mil anual; pasa a ser un sobre sueldo de $35 mil al mes. Eso es súper potente. El beneficio es con contrato de trabajo, pero si es independiente y tiene las cotizaciones al día, puede acceder. Este programa en particular lo hemos cacareado muy poco.
-Las AFPs van a obtener este año 730 millones de dólares, 100 más que el año anterior. ¿Por qué no hacer desde ahí algunos ajustes como el cobro de comisiones, pérdidas, etc.?
La única razón por la que una AFP puede obtener utilidades muy grandes hoy día es porque sus afiliados deciden quedarse ahí y seguir pagando una comisión mucho más alta a la que pueden pagar en una más barata. Hoy hay un sistema de licitación que asegura que exista al menos una que cobre precios más baratos. Todos tenemos la libertad de irnos cuando queramos; nos molestan las utilidades altas, las comisiones altas, vámonos. Hay que cambiar el peso de las responsabilidades. No hay nada escrito en sangre, en piedra y las diferencias son enormes. Hay que educar en este sentido.
-En esta propuesta de previsión que hará el Presidente, ¿estaría considerando por ejemplo el modelo de Nueva Zelanda?
Lo hemos analizado pero demanda mucho dinero; al año nacen alrededor de 150 mil niños. Suponiendo que se les depositara mil dólares, tendríamos un gasto de US$ 150 millones al año. La política que han seguido muchos gobiernos en materia previsional -y nosotros también- es focalizar los dineros públicos en los más necesitados. Hoy, si llegas a la edad de pensión pobre, en ese minuto el Estado te ayuda.
-¿Qué pasa con la clase media, con los profesionales que se han sacado la mugre estudiando y trabajando?, ¿Por qué tendrían que empobrecerse para que el Estado los ayude?
– Para ellos hay un subsidio importante para el ahorro previsional voluntario. Si estás exenta de pagar Impuesto a la Renta, por cada 100 pesos de ahorro voluntario que hagas para pensión, el Estado te pone 15 pesos más en tu cuenta. Eso ya existe. Si tú pagas impuestos (desde $400 mil de renta para arriba) y haces ahorro previsional, el Estado te devuelve el 15 por ciento del impuesto que has pagado. Hay 1,1 millones de cuentas de ahorro individual, pero 700 mil hacen ahorro previsional voluntario y uso de esa ayuda estatal. El Estado gasta alrededor de US$ 12 mil millones al año en previsión; es la segunda partida más grande después de Educación. Es una cantidad sideral la que ya se gasta en FF.AA, ex INP, Pilar Básico Solidario y todos estos beneficios del Bono por hijo, por ejemplo.

Rafael Garay

Rafael Garay Pita:

“Condenamos a 7 de 10 chilenos a vivir en la pobreza después de toda una vida de trabajo”
El terremoto y la humillación de una lenta reconstrucción, el escaso sentido de urgencia de los parlamentarios por legislar en previsión social -“la competencia técnica es mala”, dice- y el aterrizaje del ex candidato Camilo Escalona como si la Región fuera un premio de consuelo o un botín de guerra, decidieron a este experto a intervenir en política.
No le fue bien, pero perseverará. Estará en la capital -en el departamento de estudios de Felices y Forrados- y en Concepción porque quiere instalar un referente local en temas de crecimiento, de generación de nuevas industrias y de estimulación de inversiones.
“La Región está quedando de lado y poco le interesa a las autoridades centrales como a muchos de acá. Hay un poco de flojera en tratar de levantarla”, asegura este experto en materia de previsión social que contradice al subsecretario Augusto Iglesias y a la asociación de las AFPs en su propósito de resolver el problema de las bajas jubilaciones en Chile, aumentando la edad de jubilación; que reconoce que hay un factor de discriminación hacia la mujer, que asegura que hoy se hace necesario la figura del Ombudsman (“necesitamos una institucionalidad que equilibre las fuerzas; las fuerzas hoy están en el lado de la concentración empresarial y política, pero no del lado de las personas”), y que anticipa la marea que se viene -al igual que el movimiento por la educación en 2011- por las bajas y malas pensiones: “Este enojo de la gente es un tema que va aumentando; no disminuyendo. Va a llegar un momento en que esto nos va a exceder a nosotros mismos en Felices y Forrados”.
-¿De verdad cree que se generaría ese gran movimiento?
Yo creo que se va a generar o lo vamos a estimular. Así como se estimuló una agenda educacional desde la calle, considerando que hoy hay 5 millones de afiliados al sistema, es decir 8 veces la cantidad de estudiantes, es fácil instalarlo. Ayer (26 de noviembre) estuve a punto de reunirme con la candidata Bachelet (en Concepción) para abordar estos temas, pero al final era una foto más bien política; no se produjo el encuentro pero esto es un tema de la máxima importancia. No se puede esperar más para legislar; algunos parlamentarios me filtraron que no se va a innovar sobre la materia en los próximos 4 ó 5 años y eso es grave. El tema se ha venido instalando con fuerza; hace 12 meses nadie hablaba de pensiones. Con Felices y Forrados se produjo un empoderamiento; la gente empezó a conocer la problemática. Las AFPs controlan 180 mil millones de dólares del ahorro de los trabajadores. Es un gremio poderoso y lo hace sentir.
– ¿El liderazgo surgiría desde Concepción con Rafael Garay?
– El liderazgo lo tiene Gino Lorenzini; yo vuelvo al departamento de estudio de F y F; lo que vamos a hacer es articular desde ahí, pero también desde un movimiento local. Esta Región y la Novena son las peores en materia de pensiones; en esta última 7,3 de cada 10 chilenos reciben pensiones de menos de $150 mil. Es un tema nacional que no se ha tocado tampoco a nivel de empleados fiscales ni municipales, quienes han estado por años a honorarios o a contrata. Eso pone al Estado como el peor empleador de Chile. Un sistema completo se prueba con 40 años, pero ya hay jubilados por este sistema; en algunos han tenido buenas pensiones, pero excepcionalmente. En un país donde el sueldo promedio es $ 325 mil al tiro se reduce a $ 150 mil cuando jubilamos si tomamos datos de la OCDE. Según nuestras estimaciones son      $ 179,500, pero son números que varían marginalmente.
-Entre las mujeres, pareciera no haber real conciencia de este problema ¿o sí?
La discriminación más patente y masiva es contra la mujer que es el 53 por ciento de la población. Cómo no vamos a discriminar, entonces, a las minorías étnicas y homosexuales. Somos una sociedad conservadora y muy apegada al pasado en estas materias. Tendríamos que ser muchísimo más diligentes, imprimir un sentido de urgencia en estas materias. El tema de la brecha salarial del 38 o 40 por ciento ha estado presente en los últimos 30 años y nunca se ha avanzado en la materia.
-¿Qué criterios priman –culturales o de mercado- para que ocurra esta inequidad? ¿Por qué nos pagan menos?
Los factores de mercado están influenciados por factores de discriminación previos. Se asume que la mujer es más cara para la empresa, por lo tanto le paga menos. Es la lógica que está detrás. Yo digo equilibremos entonces los planes de salud para hombres y mujeres, que parte del costo postnatal sea pagado también por la pareja. No es tan sencillo porque en muchos casos no existe la pareja presente en acuerdo contractual del matrimonio para estos efectos. No es un imposible, es un problema más bien técnico que hay que resolver después en la arena política, pero hay lentitud en avanzar sobre la materia. Es cierto que hay vacíos porque empezaron a trabajar más tarde para cuidar a sus hijos, pero resulta que durante todo ese tiempo desarrollaron una labor fundamental para la sociedad, que es la crianza y el cuidado de los hijos y no tienen en el período cotizaciones previsionales. La mujer debería jubilarse a los 60 años; me ha tocado analizar cientos de casos de profesoras que cotizaron ininterrumpidamente durante 37 años (en promedio la mujer cotiza 19 años) y tienen la misma jubilación de un tercio. Es porque el sistema no da más; con tasas reales de rentabilidad del sistema histórico del 6,6 anuales -y no las que declara el sistema de AFPS del 8,8 por ciento- el sistema no da mejores pensiones porque no está diseñado para eso.
-¿Es creíble que la única posibilidad de alcanzar un sistema más justo es a través de M. Bachelet o lo que propone es más simplista frente a la resistencia brutal que puedan oponer las AFP?
Ella ha planteado la creación de una AFP estatal; no sirve de nada. Como medida aislada no va a mejorar las pensiones; lo que va a hacer sí es incorporar un grado mayor de competencia, pero vamos a tener las mismas pensiones malas, con baja rentabilidad. Hay pasos previos que realizar con las comisiones, seguro de desempleo y la información. Hoy, existen más de 2 millones de acciones judiciales por cotizaciones impagas; hay gente que se entera después de tres años que no le han pagado las cotizaciones, por esta figura de declarar las cotizaciones sin pagarlas. Eso hay que eliminarlo. Permitimos eso por falta de información. Eso, más un seguro que cubra parte de las cotizaciones previsionales, comisiones semifijas que alinien y hagan que las AFP no sólo ganen menos en los períodos de pérdidas sino que se estimulen y tengan los mejores departamentos de estudios para mejorar la rentabilidad. Son medidas que podrían mejorar las pensiones en un 50 por ciento al tiro; son materias regulatorias que no le tocan un cinco al Fisco.
Y agrega que: “Tener malas pensiones es una indignidad. Pensiones de $ 87 mil y gasto $ 47mil en remedios; le quedan $ 33 mil. La gente toma decisiones duras de qué día come y cuál no, qué cuentas paga un mes y cuáles el otro. Nosotros condenamos a 7 de 10 chilenos a vivir en la pobreza después de toda una vida de trabajo; no me parece que sea el país desarrollado que queremos. Para serlo, tenemos que tener cuatro problemas resueltos: educación, salud, vivienda y pensiones. ¿Cuál tenemos resuelta? Hasta ahora ninguna. No vamos a ser desarrollados en 2018, como dice Piñera; vamos a tener un número -22 mil dólares per cápita, muy mal distribuidos-que en cualquier economía del país es un problema no resuelto. Eso es una medición de crecimiento económico; no de desarrollo”.

¿Bono por hijo o cuota mortuoria?

“La verdad de las cosas es que por un lado dan y por el otro quitan”, reflexiona Miguel Mora Pinto, representante legal de la Funeraria Olate, la más antigua de Concepción, para referirse a lo que ha ocurrido en la práctica con el Bono por hijo que, al hacerlo efectivo, la mujer -y viuda, por lo general- pierde de manera automática la cuota mortuoria de $406 mil 389 pesos.
“Tenemos un serio problema social porque en las regiones del Biobío y La Araucanía está, fácilmente, el 50 por ciento de las pensiones solidarias. Es la gente más pobre la que no tiene derecho a un servicio funerario si se ha inscrito en el sistema privado como lo establece la ley para poder cobrar el Bono por hijo”, explica.
Al respecto, el subsecretario Augusto Iglesias precisa que el asunto Bono por hijo versus cuota mortuoria ha complicado más bien a ese gremio empresarial, porque antes lograban el pago de los servicios fúnebres directamente de la AFP y “en este caso le tienen que ir a cobrar a la familia; por eso creo que el asunto se ha hecho más visible”.
Y bien didáctico, explica que la previsión social tiene afiliados de AFP y del sistema antiguo. En el antiguo existía el beneficio de la cuota mortuoria, el que sigue existiendo como también en las AFP y es de 15 UF: si el fallecido es un trabajador activo, las 15 UF salen de su cuenta individual; si es un pensionado, y está bajo la modalidad de renta vitalicia, el beneficio lo paga la compañía de seguro de vida.
Agrega que cuando se estableció el Bono por hijo en 2008, en el gobierno de Michelle Bachelet, se dijo que para recibirlo, había que estar afiliado al sistema AFP porque las afiliadas al sistema antiguo ya tenían un Bono por hijo. O más bien, “su pensión se calcula con un complemento que es equivalente al Bono por hijo”.
Para acceder al beneficio, “se nos abren, entonces, dos posibilidades: para la mujer que nunca tuvo relación alguna con el sistema antiguo no ha cambiado nada. La dificultad puede ser para el otro grupo, para la esposa de un trabajador que estaba afiliado al sistema antiguo y que para recibir el Bono por hijo, se afilia al sistema AFP, porque no pueden tener derecho a dos cuotas mortuorias. ¿Te das cuenta que la torta grande, rápidamente la achicamos a un grupito cuyo marido era parte del sistema antiguo y esa mujer se afilia en el sistema AFP para recibir el Bono por hijo?”.
-¿Por qué el Gobierno mantuvo este virtual engaño entre el Bono por hijo –que se anunció con bombos y platillos y rige desde el 1 de julio de 2009- y la cuota mortuoria, en términos de no explicarle a tiempo a las mujeres mayores que si cobraban el bono, perdían su servicio fúnebre?
Si el Bono por hijo no se explicó adecuadamente en esa oportunidad -que era para mejorar la pensión y no un regalo que iba al bolsillo- no podemos hacernos cargo de eso. De lo que nos hemos preocupado es que cuando las mujeres van a solicitar el bono por hijo al IPS, se les informe que si caen en esta situación, pueden tener el problema con la cuota mortuoria. Al optar por el Bono por hijo, están también optando por recibir la cuota mortuoria bajo las reglas de la AFP y renunciando a recibir la cuota por el sistema antiguo. La ley fue diseñada explícitamente de esa manera; no es que sea una consecuencia indeseada de la ley como se pretende hacer ver”.
Este es el país de la letra chica, “a mucha gente no le contaron que iba a ser así”, respondió a su vez Rafael Garay sobre el Bono por hijo, punto que se suma a los altos costos de salud, bajos sueldos, jubilaciones paupérrimas y baja participación laboral femenina joven, desde su óptica. “Un 19 por ciento, 19 de cada 100 mujeres no trabaja por un sistema que la discrimina, le paga poco y las salas cunas y jardines infantiles operan en horarios que no les conviene. Hay que resolver el tema; no podemos dejar esta discriminación permanente en contra de la mujer. Esta sociedad tiene que madurar”.
En octubre de 2013, a nivel nacional, se pagaron 95 mil 64 Bonos por hijo en el país por $ 3 mil 113 millones. En la Región, en el mismo período se entregaron 13 mil 370 Bonos por hijo con un monto global de $131 millones 975 mil. El valor del bono por hijo fluctúa entre $297 mil y 379 mil.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
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