Caleuche: El Llamado del Mar


Cada vez que veo bosques tenebrosos y niebla densa me acuerdo inevitablemente de ese clásico de Roger Corman llamado La máscara de la muerte roja. En aquel filme de 1964, el director norteamericano logra plasmar, como muy pocos a mi juicio, una atmósfera realmente maligna y llena de misterio.
Por ello, en tiempos de tanto after effect y digitalizaciones, aquella obra maestra del terror sirve como perfecto referente al momento de plasmar la regla sagrada en lo fantástico: menos es más.
Y justamente, el “mostrar demasiado” ha sido el mayor error de Jorge Olguín a lo largo de su carrera. Y aunque Caleuche: el llamado del mar -su largamente esperada nueva apuesta- mejora muchos de los ripios mostrados antes, tampoco se salva de esta condición.
De acuerdo con las viejas leyendas, el Caleuche es un buque fantasma que navega por los mares de Chiloé en busca de las almas de pescadores que quieran hacer pactos con él. Bajo esta premisa, Olguín centró su historia en Isabel Millalobos (la brasileña Giselle Itié), una bióloga que trabaja con especies marinas en Estados Unidos y que sufre una rarísima enfermedad. Antes de iniciar su tratamiento, decide viajar a Chiloé para descubrir la historia de sus antepasados, sin pensar que en este lugar comenzará a vivir una serie de fenómenos sobrenaturales e inexplicables.
Caleuche…, el cuarto largometraje de Jorge Olguín (tras Ángel Negro (2000), Sangre Eterna (2002) y la fallida Solos (2009), debió sortear una serie de obstáculos antes de zarpar, entre ofertas de productores y cambios de elenco (el reparto originalmente incluía a Leonor Varela y Santiago Cabrera). Es que la empresa -el sueño del director por construir una suerte de Señor de los anillos latino- exigía un desafío de producción y presupuesto inédito para estas latitudes.
Hay que ser justos: en Caleuche, Olguín efectivamente logra una evolución en su carrera, sobre todo en cuanto a la construcción de historias: el guión fusiona acertadamente elementos clásicos del género junto al imaginario chilote. El problema es el ritmo: hay diálogos fallidos, y da la impresión de que hay escenas que demoran más de lo necesario o que son derechamente intrascendentes (sobre todo en la primera hora).
En cuanto a los efectos, lejos los más logrados fueron los de la vieja escuela, la del maquillaje y la construcción teatral, lo que evidencia que en materia de fantasía digital, Olguín aún tiene pasos que superar. En este sentido, son puntos altos cuando aparece la mítica nave fantasma (incluyendo una buena banda sonora) y sobre todo, la simbiosis de Catalina Saavedra entre una tenebrosa bruja y un cuervo (cuya gran actuación se roba la película).
En definitiva, vale la pena ver Caleuche: el llamado del mar, pues, aunque no sea una película del todo redonda, logra entretener y regalar momentos alucinantes de fantasía chilota. Un titánico y digno esfuerzo de un director joven, que siempre apostó por ser pionero del género terror en Chile.

Caleuche: El Llamado del Mar

País: Chile, EE.UU, 2012.
Género: Fantástico/Drama/Horror/ Ficción.
Calificación: Todo espectador.
Duración: 104 minutos.
Director: Jorge Olguín.
Elenco: Giselle Itié, Eduardo Paxeco, Catalina Saavedra, Marcelo Alonso, Juan Pablo Miranda, Hernán LaCalle, Luz Valdivieso, Matías Jara, Pablo Schwartz, Jorge Yáñez.
Guión: Jorge Olguín, Carolina García.
Música: Miguel y Miranda Tobar.
Fotografía: Miguel Bunster y Juan Carlos Bustamante.
Productora: Chilefilms.
Distribución: Buena Vista International.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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