Cáncer dándole batalla desde distintos flancos

A través del camino recorrido por Roberto tras su diagnóstico de cáncer, conocimos algunos de los productos que está utilizando y las terapias complementarias con que se está tratando. Como, desde el principio, él decidió “darle con todo” a esta enfermedad, dice no tener claro los efectos de cada uno de estos tratamientos por separado, pero está convencido de que la sinergia de todos ellos le han ayudado a mejorar su calidad de vida y a darle batalla a esta enfermedad.

 

Por Cyntia Font de la Vall P.

 
Tras un diagnóstico de cáncer, los pacientes se ven enfrentados, probablemente, al desafío más grande de sus vidas. La sola mención de esta palabra los lleva a pensar en nefastos escenarios, que implican complicaciones familiares y laborales, molestos efectos secundarios derivados de los tratamientos de quimio y radioterapia, y drásticos cambios en su rutina diaria y en su forma de relacionarse con su entorno.
Pero hay algunos, como Roberto (quien no quiso aparecer con su nombre verdadero, pues cree que lo importante es compartir estos “datos”, y no su situación personal), que se abren a la posibilidad de hacer frente a este diagnóstico. Y lo hace con optimismo, sin bajar los brazos, y probando distintas opciones complementarias que, si bien no prometen curar su cáncer, sí le ofrecen mejorar su calidad de vida. Muchas de ellas no están cubiertas por su sistema de salud o respaldadas por los médicos, pero él no ceja en su empeño de “darle con todo al cáncer”.
Siguiendo las huellas del camino que decidió recorrer, conocimos algunos de los tratamientos o productos que le han permitido mantenerse en buena forma, con un excelente ánimo, y con mínimos efectos secundarios por las terapias de quimio y radioterapia que está llevando. Esto porque, si bien se aventuró a probar nuevas cosas, nunca ha abandonado el tratamiento indicado por sus médicos.
Dado lo bien que se le ve, y los buenos resultados de sus últimos análisis, todo parece indicar que su decisión está “cambiando el curso de la enfermedad”, como dice con una sonrisa.
Visitamos a Roberto en su casa, a ocho meses de recibir el diagnóstico entregado por los médicos: cáncer de pulmón con metástasis en varios otros órganos de su cuerpo. La recomendación fue enfática: comenzar de inmediato con sesiones de quimio y radioterapia.
“Al comienzo, uno evidentemente se preocupa, piensa en su familia, en los niños, que aún son pequeños; en el tremendo costo económico que significa afrontar una enfermedad de este tipo y, por supuesto, en una posible muerte”, cuenta.
Pero su optimismo fue más fuerte, y tras conocerse en su círculo cercano su diagnóstico, de inmediato comenzó a recibir datos de amigos y conocidos, quienes le dieron los nombres de los mejores oncólogos del país, todos de la Región Metropolitana, hasta donde llegó para tener un diagnóstico más detallado.
En este afán por mejorar su pronóstico y quizás, por qué no, encontrar la cura a su padecimiento, Roberto descubrió todo un mundo, uno del que nada sabía, y que lo hoy lo mantiene dándole batalla al cáncer.
 

Descubrimiento 1: Extracto de Muérdago

Si bien su primer arribo a la Región Metropolitana lo llevó a la consulta de los más destacados oncólogos, quiso aprovechar el viaje y visitar a una especialista antroposófica que, tiempo antes, había tratado exitosamente la patología de un familiar. Fue allí donde escuchó por primera vez sobre las propiedades de un singular compuesto: el muérdago.
La medicina antroposófica tiene sus bases en una comprensión ampliada del ser humano y del mundo, y entiende las enfermedades como relevantes procesos tendientes a que la persona cumpla con su propósito de vida. De esta forma, como parte de un tratamiento integral, ayuda al paciente a entender y aprender de este proceso, mientras lo apoya con medicamentos elaborados a partir de elementos vegetales, animales y minerales.

Soledad Gunckel, químico farmacéutica.
En su consulta, la profesional le explicó a Roberto que el muérdago es una planta que crece entre las copas de los árboles, de donde extrae el agua y los nutrientes que necesita para vivir. También le dijo que hace más de un siglo que se conocen sus propiedades antitumorales, y cómo este fitofármaco inyectable le ayudaría a estimular su sistema inmune, que inevitablemente se vería afectado por las quimio y radioterapias.
“También me enseñó como inyectármelo, lo que hago -según su indicación- en los muslos o el abdomen, que son zonas a las que puedo acceder solo fácilmente”, detalla Roberto.
Además, la especialista le recetó otros medicamentos antroposóficos, elaborados en base a compuestos naturales. “No sé bien qué son, pero me los tomo sagradamente”, dice.
Si bien son varias las marcas de muérdago (Viscum album) que se venden en el país importadas desde Alemania, sólo la marca Helixor está aprobada para su comercialización en Chile por el Instituto de Salud Pública (ISP). Está catalogado como “coadyuvante en la terapia oncológica de las enfermedades tumorales malignas en enfermos que reciben quimioterapia o radioterapia”.
Roberto lo adquiere en Mii Farmacia, donde llega importado por Xenius Pharma. La químico farmacéutico de este establecimiento ubicado en Providencia, Soledad Gunckel, nos cuenta que desde 2013 despachan Helixor a todo el país e, incluso, al extranjero. También lo distribuyen a algunas farmacias, como Engelnat, en Concepción, y a la farmacia del Sanatorio Alemán que, por estos días, tras el incidente vivido, se encuentra cerrada.
Soledad relata que hasta la farmacia llegan pacientes con recetas de “médicos de cuidados paliativos, oncólogos, radioterapeutas, antroposóficos, biológicos y otros, ya que Helixor es usado por distintas especialidades médicas, aun cuando su principal uso es en oncología”.
A varios meses de usarlo, Roberto detalla que le ha devuelto el apetito y que ha regulado su temperatura corporal. “Como muchos enfermos de cáncer, siempre tenía frío; ahora ya no es así. Además, creo que efectivamente ha aumentado mis defensas porque, hace unas semanas, todos en mi familia cayeron con un fuerte resfrío, y a mí no lograron contagiarme”, cuenta risueño.
Le pregunto si sabe si el extracto de muérdago tiene alguna interacción negativa con los otros fármacos que consume, pero dice que no. “Incluso, la doctora me informó que era ideal tomarlo cuando uno ya estaba con los tratamientos de quimio y radioterapia, pues ayudaba a aliviar los efectos no deseados asociados a estos tratamientos, y a fortalecer el organismo”.
La químico farmacéutica informa que se ha comprobado que el extracto de muérdago, que en Chile es comercializado en cajas de ocho ampollas inyectables, “inhibe el crecimiento del tejido neoplásico, pero sin afectar el tejido sano; estimula las defensas endógenas y sus procesos regulatorios (inmunomodulación), y mejora el estado general del paciente y su capacidad productiva, independiente del estadio local del tumor, aliviando los dolores asociados a él”.
Como las dosis varían de persona a persona, es imprescindible asesorarse con un médico de vasta experiencia en la terapia con muérdago, para que indique al paciente la cantidad adecuada según su condición médica.
 

Descubrimiento 2: Zeolita

Buscando nuevos productos que pudieran ayudarle a combatir el cáncer, Roberto decidió constatar, por sí mismo, qué tan ciertos eran los testimonios de quienes decían haber sanado de distintas patologías gracias a la zeolita.
“Llegué hasta la consulta del profesor Arturo Barrientos, en Concepción, y le expliqué mi caso, preguntándole si lograría algún efecto positivo en mi enfermedad gracias al consumo de zeolita. Él me aseguró que sí”, recuerda Roberto.
Fuimos a la consulta de Barrientos, este ingeniero civil metalúrgico y Dr. en Matemática Aplicada, que hace más de 20 años conoció la zeolita y quedó fascinado con sus propiedades. Nos cuenta que fue entonces que decidió comenzar a estudiarlo y que, tras 10 años de estudios en humanos, lanzó el producto al mercado.

Cápsulas de zeolita, junto al mineral de que se extrae el compuesto.
Desde un antiquísimo yacimiento en Parral, de más de 600 hectáreas, el mineral es extraído para -luego de un exhaustivo proceso de molienda-, quedar convertido en un polvillo tan fino (micrones) que es capaz de atravesar las paredes del tracto digestivo para pasar a la sangre, desde donde es transportado al resto del organismo. De ahí su nombre: Zeolita natural micronizada, cápsulas que, según cuenta el profesor Barrientos, ya han logrado curar a más de 1.000 pacientes de cáncer.
Detalla que la zeolita sirve para prevenir y tratar cualquier enfermedad, ya sea cáncer, incluso presentando varios focos de metástasis, o patologías degenerativas. “Los estudios indican que hay mayor porcentaje de sanación en aquellos cánceres que afectan a órganos que están en directo contacto con la sangre, como el cerebro o el hígado, pero que ayuda en todos los casos. Este suplemento no tiene efectos secundarios, y puede ser tomado incluso por mujeres embarazadas”, explica.
Las dosis varían según la condición médica del paciente, su historia familiar, el consumo de alcohol o tabaco, sus hábitos alimenticios y su nivel de estrés. “Recomendamos desde una a tres cápsulas diarias, hasta 16 en el caso de cánceres con metástasis”, revela, agregando que cada cápsula contiene 800 mg de zeolita, y que la FDA determinó que todo adulto puede consumir hasta 20 gramos diarios.
También advierte sobre el riesgo de tomar estas píldoras en paralelo a la quimioterapia o la administración de otros medicamentos, como anticoagulantes o anticonvulsionantes. “La zeolita absorbe las moléculas de los medicamentos, anulando su efecto, por lo que debe dejar de consumirse algunas horas o días, antes y después, según el tratamiento que se esté llevando. Y, en el caso de la radioterapia, también deben seguirse instrucciones precisas, pues la zeolita también absorbe la radiación”.
Sin embargo, es enfático en señalar que quienes padecen cáncer no deben abandonar los tratamientos tradicionales pues, al trabajar de manera distinta, sus efectos se complementan.
En el caso de Roberto, el profesor Barrientos le recomendó consumir 12 cápsulas diarias, las que distribuye en cuatro tomas a lo largo del día, tratamiento que abandona por varios días al asistir a sesiones de quimio y radioterapia. “No sé qué tanto me ha ayudado la zeolita, pero mis últimos exámenes han arrojado esperanzadores resultados, pues han disminuido los focos de metástasis en mi cuerpo”, cuenta.
El profesional también le sugirió complementar todo esto con una alimentación antioxidante, basada en frutas, verduras, legumbres y carnes magras, y reducir el estrés.
 

Descubrimiento 3: Reiki

Justamente pensando en disminuir sus niveles de angustia y nerviosismo, entendibles en su situación, Roberto decidió comenzar a practicar Reiki, terapia complementaria que busca canalizar la energía del universo a la persona que lo necesita, entregándole paz y equilibrio emocional.
Inició esta práctica de la mano de la maestra Reiki, Norma Cárdenas, terapeuta de reconocida trayectoria en el Gran Concepción, quien -cada vez que puede-, lo insta a realizar esta terapia en algún lugar en que puedan estar en contacto con la naturaleza. “Como vivo cerca del mar, muchas veces vamos a la playa y, si el día no está muy bueno, lo hacemos en el jardín de mi casa”, cuenta Roberto.

Norma Cárdenas, Maestra Reiki.
El gran plus de Norma, nos explica, es que va más allá de la terapia. “Ella te enseña cómo hacerte Reiki a ti mismo, entregándote herramientas para autosanarte. Es muy interesante, porque es como si tuviera un scanner en las manos, que puede ver dentro tuyo y detectar qué órganos están afectados para trabajar sanándolos. De verdad que se siente algo muy potente. Es casi como si pudieras ver la energía entrando en ti”.
Decidimos reunirnos con Norma para saber en qué consiste esta terapia que, según nos contó Roberto, va más allá de la tradicional imposición de manos. “A quienes tratamos, debemos iniciarlos en el Reiki, enseñándoles a abrir los siete centros de energía que tenemos en el cuerpo y a liberar las emociones retenidas. Luego, la persona aprende a tomar esta energía del universo, que es la energía del amor, la más pura que existe, a juntarla y canalizarla hacia ella”.
Al inicio, la terapeuta realiza a sus “pacientes” un exhaustivo cuestionario, que los invita a meditar sobre ellos mismos. “Les pregunto quiénes son, por qué creen que se enfermaron, si disfrutan la vida, o qué los hace ser cómo son. La idea es que aprendan a conocerse, porque hoy vivimos tan apurados que no nos damos el tiempo de conocernos”.
Norma afirma que el cáncer, así como cualquier enfermedad, se debe a un desequilibrio emocional. “Muchas veces, al sentirnos sobrepasados, y ante la exigencia de seguir cumpliendo con nuestras obligaciones, sacamos fuerzas de todos lados para seguir funcionando, y guardamos y bloqueamos las emociones, las que se anclan en algún órgano y desencadenan una enfermedad”.
Es por ello, dice, que debemos aprender a sacar las rabias, las penas, el dolor, y a perdonar, a nosotros mismos y a otros. “Esto sólo lo logras cuando aceptas que el resto tiene los mismos desequilibrios que tú. Y para perdonar a otro debo partir por aceptarme a mí mismo, con lo bueno y lo malo, y aceptar mi pasado, con sus carencias o abundancias. Así, en el presente, me abro a superarlo para tener un futuro”.
Dice que en este trabajo, consciente e individual, es fundamental agradecer y bendecir todo, incluso la enfermedad, entendiéndola como un instrumento que nos ayuda a reeencontrarnos, a aprender sobre nosotros mismos, a liberarnos y a buscar lo que realmente necesitamos, dándonos cuenta de lo que debemos cambiar. “Ojo, no podemos cambiar al resto, sólo a nosotros, y eso generará que nuestro entorno se modifique. Muchas veces nos molesta algo de otra persona, sin entender que son espejos de nosotros. Lo que me molesta de ella, es lo que debo trabajar en mí”, detalla.
Le preguntamos, entonces, cómo puede curarse el cáncer y su respuesta es simple: “Abriendo conciencia. Tu cuerpo te habla, y debes saber escucharlo”.
Dice que lo primero es ir al médico para recibir un diagnóstico y comenzar un tratamiento; luego, aparte de tratar el síntoma, es necesario cambiar la alimentación, descansar lo debido y darse el tiempo de regalonearse y divertirse.
“Con el paso de los años uno va perdiendo su esencia, que es la divinidad del ser humano, y nos vamos contaminando por las creencias del resto. Debemos abrir conciencia para saber nuestra posición en la vida, qué roles asumimos y si nos corresponden realmente. Entender que no hay defectos, sólo carencias, y responsabilizarnos de nuestras acciones. Cuando tomas conciencia de que debes cambiar, y lo haces, sanas y no vuelves a perder ese equilibrio”, comenta.
 

Descubrimiento 4: Lacte 5

Al comenzar a enfrentar las múltiples sesiones de quimio y radioterapia en los primeros meses, Roberto cuenta que el efecto secundario más molesto que debió enfrentar, junto a la caída del cabello, fueron las recurrentes sensaciones de náuseas, los vómitos y “las interminables diarreas”.
“Después de las sesiones, pasaba los diez días siguientes sin poder alejarme del baño, lo que era agotador y muy desagradable”, confidencia.
Fue entonces que un nuevo “dato” llegó hasta Roberto. Se trataba de Lacte 5, el primer probiótico chileno, cuya principal cepa probiótica es la LPM 01, aislada de leche materna humana.
El producto es fruto del esfuerzo y trabajo de Wellness Technologies, y su alianza con la UdeC, cuyos investigadores habían aislado esta cepa, la que la empresa elevó a nivel funcional a través de la contratación de servicios de un centro español de biotecnología, que los ayudó a que esta bacteria fuera reconocida por la FAO como probiótico, a hacer estudios de seguridad alimentaria y a secuenciar el genoma de la LPM 01.
“Antes de llegar a España, nosotros habíamos hecho dos pequeños estudios de uso de nuestro probiótico con enfermos de cáncer. Tras usarlo por 30 días, referían que habían recuperado la sensación de gusto, dejando de lado el sabor ‘metálico’ que decían constantemente tener en la boca; habían notado aumento de peso, y podían comer sin tener molestias como diarrea, vómitos o inflamación de las mucosas en la boca”, relata Loreto Ormeño.
Tras patentar la aplicación de la cepa LPM 01 para cáncer e inmunodeprimidos en la Unión Europea y Canadá, y habiéndola potenciado en un 40 % con otras dos cepas, en diciembre de 2017 salió a la venta Lacte 5, a través de la empresa Wellness Technologies, propiedad de la familia Pierart Ormeño.
El producto está catalogado como un suplemento inmunoestimulante que ayuda a la salud gastrointestinal. “Estamos realizando nuevos estudios en España y, hasta ahora hemos constatado que la LPM 01 reduce la inflamación de la mucosa intestinal, que se ve afectada por los tratamientos de quimioterapia, que generan un desbalance en el microbioma del paciente. Esta cepa reduce esa inflamación a través de su acción inmunomoduladora, y también recupera la barrera intestinal y regenera la flora, permitiendo que se asimilen mejor los alimentos, y ayudando a que el paciente disminuya los episodios de diarrea, náuseas y vómitos”.
Además, sus otras cepas inhiben la presencia de enteropatógenos, ayudando a mejorar el metabolismo y a reforzar las defensas del organismo. El probiótico, el único aislado de leche materna humana en el mercado nacional, también ayuda con molestias como hinchazón y reflujo. “Es fundamental reforzar tu sistema inmune, ya que debes pensar que es en el intestino donde reside entre el 70 o 80 % de nuestro sistema inmunológico; por lo tanto, tener tu flora intestinal equilibrada es garantía de buena salud”, detalla Loreto.
Roberto cuenta que, tras consumir diariamente Lacte 5, hoy los efectos de la quimio o radioterapia ya no lo afectan tanto como antes. “No he vuelto a tener náuseas o vómitos, y las deposiciones blandas, tras recibir estos tratamientos, no duran más de dos días”.
Si bien Lacte 5 se vende a través de la página web: www.lacte5.cl, también se comercializa de Santiago a Chiloé, y en ocho farmacias independientes y tiendas de productos naturales del Gran Concepción.
 

Descubrimiento 5: Dieta Alcalina

Desde que recibió el diagnóstico de cáncer, Roberto se preocupó de comenzar a alimentarse más sanamente. Pero, hace cuatro meses, decidió ir más allá y comenzar con una dieta alcalina, basada en privilegiar alimentos entendidos como alcalinizantes del organismo, y reducir la ingesta de otros del tipo acidificante.
Para esto, por recomendación de un familiar, se asesoró con el Dr. Pedro Silva, especialista en Medicina Natural, Interna y Neurología, y Master en Nutrición, quien si bien trabaja en el centro Physis, en Las Condes, una vez al mes viaja a Concepción a atender pacientes.

Dr. Pedro Silva.
El médico nos cuenta que esta dieta tiene como objetivo regular el pH del organismo, para así potenciar sus funciones. Gracias a ella, se lograría un fortalecimiento del sistema inmunológico, una mejor absorción de los nutrientes, más energía y una mayor capacidad de regeneración de las células.
“La investigación bio-médica en los últimos años ha demostrado que la alcalinidad normal del medio interno-líquido intersticial es fundamental para inhibir y destruir las células cancerígenas. Al contrario, un pH ácido (bajo 7) en el líquido extracelular favorece la multiplicación de las células tumorales”, dice el Dr. Silva.
Agrega que los alimentos que acidifican el cuerpo son los lácteos, las carnes, el huevo, las harinas blancas y el azúcar refinado, que incluye los productos de pastelería, los chocolates y las golosinas. “Por el contrario, los alimentos que alcalizan el cuerpo son las frutas, las verduras, las semillas, como la chía, linaza o sésamo; los cereales integrales; las algas marinas, como el cochachuyo, luche o ulte; todo tipo de hortalizas y los frutos silvestres, como el maqui, la rosa mosqueta o el calafate”. Agrega que es importante que la mayor parte de estos alimentos se consuman crudos.
Asesorado por este médico, Roberto cambió su dieta, tratando de seguirla de manera disciplinada, porque, tal como indica el Dr. Silva: “El cáncer no concede ninguna ventaja, por lo que debe ser mantenida con tolerancia 0 a alimentos acidificantes”.
Sin embargo, gracias a la inmensa variedad de alimentos vegetales, la dieta alcalina puede personalizarse de acuerdo a los gustos y preferencias de cada paciente. De ahí el plus de asesorarse por un entendido en esta materia, quien puede ayudarle a incorporar jugos, batidos, ensaladas y guisos, muchos de ellos muy sencillos de preparar y bastante sabrosos. “Siempre recomiendo a mis pacientes el uso de vaporeras para la preparación de verduras, así no se pierden sus nutrientes. Además, las hortalizas salteadas al wolk, en aceite de oliva o de coco, también resultan deliciosas”.
Sobre qué importancia tiene esta dieta en la salud de un enfermo de cáncer, o si ella ayudaría a revertirlo, el Dr. Silva enfatiza: “Para nosotros, los médicos naturistas, el cáncer es una enfermedad perfectamente curable, aún en etapas avanzadas. Y es que la conclusión a la que hemos llegado, después de décadas de experiencia, es que con la dieta vegetariana alcalina, que también puede incluir un poco de pescado fresco, siempre es posible sanar el cáncer. Sin ella, en cambio, cualquier curación es muy difícil. La alimentación es fundamental. No por nada, hace 2.500 años, Hipócrates, padre de la Medicina, dijo: Que tu alimento sea tu medicina, y tu medicina, tu alimento”.
Gracias al seguimiento de esta dieta personalizada, la cantidad y variedad de alimentos y preparaciones que consume Roberto son muchos, “que es lo mejor, porque así uno no llega a aburrirse por comer todos los días lo mismo”.
Añade que, como todos estos tratamientos los ha estado llevando de manera simultánea, “no sé si es uno de ellos, o la combinación de todos lo que me tiene con tanta energía, buen ánimo, pocos malestares y buenas defensas, a pesar de mis tratamientos con quimio y radioterapia. De lo que sí estoy seguro es de que han sido fundamentales en la batalla contra el cáncer, tanto como lo ha sido el apoyo de mi familia y amigos, porque sin eso, esta historia sería muy distinta. El amor de mi familia me ha ayudado a no decaer, y a seguir buscando soluciones que mejoren mi calidad de vida y, tal como me han dicho varios especialistas, el sentirse acompañado en este proceso influye directamente en la sanación”.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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