Casco Histórico: Concepción lucha por una imagan urbana propia

urbano-Panoramica¿Está amenazado  el concepto de ciudad barrio  por construcciones en altura?
Destacados arquitectos y la Cámara de la Construcción analizan lo que debiera ser el nuevo perfil de la ciudad. 
Son  definidos como símbolos del progreso que está llegando al casco histórico de Concepción.   Sólo en los últimos dos años una treintena de edificios en altura, que alcanzan hasta los 26 pisos, ha irrumpido en el paisaje urbano para cambiar la cara de la ciudad. Hasta hace poco más de una década el edificio más alto era El Amanecer, con 22 pisos. Y no existe tope para la construcción de edificios en altura, siendo el único limitante los problemas de calidad de los terrenos, aunque por costo y seguridad lo recomendable es un máximo de 30 pisos.
Unos los elogian porque marcan una nueva tendencia en el aprovechamiento del espacio urbano, deteniendo  la peligrosa migración de vecinos hacia sectores alejados del  centro. Otros, sin demonizar del todo los imperativos de la modernidad, cuestionan el desenfado con el que se sepulta sin contemplaciones el viejo molde que dio carácter e identificó a la ciudad.
Las cosas claras. Si bien Concepción no tuvo nunca un perfil arquitectónico  definido, urbanistas  y expertos le reconocen una característica esencial: se consolidó como una “ciudad barrio”, con atractivos sectores residenciales de edificación de baja altura y fachada continua, en un estilo compatible con el sello amigable y acogedor que es parte de la identidad local.
Sin duda, quienes viven en el casco histórico conocen las ventajas de las que disfrutan. En relativamente poco espacio disponen de excelentes servicios, abundante comercio, zonas recreativas y gran oferta  universitaria. Todo en un entorno amable que constituye una apuesta a favor de un ideal siempre perseguido,  pero pocas veces alcanzado: el desarrollo urbano a escala humana.
Hoy ese concepto de barrio, que acoge e integra, está amenazado. Ese carácter comienza a perderse por la irrupción de edificios de gran altura en sectores residenciales tradicionales.
El fenómeno que se beneficia de las “vacas gordas” del negocio inmobiliario se incubó casi sin oposición y se vio indudablemente favorecido por las necesidades de una ciudad con poco espacio para crecer.
La nueva realidad se instaló sin debate y sólo en estos días surgen voces ciudadanas para defender su concepto de barrio.  
La más importante reacción tuvo por escenario el sector de Pedro de Valdivia, donde la fuerte oposición ciudadana se impuso para establecer finalmente que  los grandes edificios en altura sólo quedaran circunscritos al inicio de esa área residencial, junto a la doble pista que une Concepción con la comuna de Chiguayante.  Los antiguos vecinos que conviven con ellos señalan resignados que “es el precio del progreso, donde no sólo perdemos el sol, sino que también la tranquilidad que tuvimos por años”. Así lo sentencia María Elena, que prefiere omitir su apellido, quien confiesa que está pensando seriamente en vender su casa, luego que se les instalara una torre de 20 pisos.
El más reciente despertar ha sido de los vecinos del sector residencial  del cerro de la Virgen, para quienes resulta inexplicable la construcción de un edificio en altura, en medio de un área de viviendas en su mayoría de dos pisos.
El avance del “boom” en altura ha sido implacable. Muchos de esos edificios incluso se han levantado donde anteriormente se alzaban las pocas edificaciones que eran parte del escaso patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Sin embargo, hay todavía más de 35 edificios en diversas categorías declarados en esa condición. Mantienen el legado, pero no están exentos de problemas. Sus  propietarios no reciben ningún aporte para su mantención y recuperación, y además están impedidos de hacer cualquier modificación.  También se perdieron importantes edificaciones como el Teatro  Concepción, de la cual sólo queda una muralla con un acceso; el palacio Consistorial, que se ubicaba en Barros Arana con Aníbal Pinto; el castillo Larenas, en Aníbal Pinto con San Martín, y varios edificios portales que estaban en las inmediaciones de la Plaza de Armas.  Entre los pocos méritos por destacar es la restauración del Palacio Hirmas, incluyendo su cúpula original y la mantención de la fachada del Palacio Castellón.
Ante esa y muchas  otras inquietudes que presente el futuro perfil arquitectónico del casco histórico de Concepción, consultamos la opinión especializada de un Decano y Vicedecano de facultades de arquitectura de las universidades de Concepción y del Bío – Bío, como también del Presidente regional de la Cámara de la Construcción, quienes tienen algunas visiones coincidentes, aunque también contradictorias sobre el tema.

EDIFICIOS ARMÓNICOS

El Presidente Regional de la Cámara Chilena de la Construcción, Juan Ignacio Ortigosa, rechaza que la proliferación de edificios en altura haga perder la connotación de barrio que tiene desde sus orígenes Concepción.  “Lo importante es que el perfil de los nuevos edificios sea armónico y que vaya en una línea arquitectónica respetable y de buen gusto, que es algo que nosotros, lamentablemente, no podemos normar ni planificar, debido a que ello depende del gusto de la empresa constructora o de su propietario y la evolución del mercado”.
Sin embargo, se muestra crítico respecto de la falta de visión de la autoridad y la ausencia de reglamentación de los municipios, que nunca defendieron una  identidad arquitectónica propia. “Aquí no hubo una autoridad visionaria que dijera ‘mantengamos la arquitectura de edificios tradicionales’… Y en el caso que fueran demolidos,  no hubo ninguna normativa que obligara a las nuevas construcciones a mantener ese mismo estilo. Antes de normar un perfil arquitectónico, que Concepción no tiene, debemos recuperar y mejorar lo  que tenemos… No sólo en construcciones, sino que en espacios públicos como el parque Ecuador, que cualquier ciudad de Europa lo quisiera tener en el radio  céntrico”.
Cita como ejemplo apurar el proyecto de recuperación del teatro del Liceo Enrique Molina, donde manteniendo su tradicional diseño le incorporan además elementos de un anfiteatro.
En términos personales dice que le parece adecuado que los edificios para oficinas en el sector céntrico tengan un diseño más contemporáneo y que los residenciales uno más convencional.
Los tres entrevistados coinciden en que la modificación del plano regulador del 2005, que permitió  la densificación con edificios en altura en el casco histórico fue una medida exitosa para lograr ese objetivo, sumado a un mejoramiento de la infraestructura. No obstante, reconocen que ello no garantiza la mantención del concepto de ciudad barrio, ni que la edificación en altura sea en su diseño de arquitectura un perfil característico de Concepción.
Es un tema que admiten no es posible regular, porque dependen de las tendencias de diseño y los costos, aunque sí postulan hacer modificaciones específicas en el plano regulador para evitar excesiva construcción en altura en sectores absolutamente residenciales.
   Y también nadie se atreve a pronosticar qué perfil tendrá Concepción, ya que eso se sabrá con el desarrollo urbano futuro de la ciudad.  Lo que sí tienen claro es que por problema de costo, nos libraremos de la fría existencia de grandes torres de acero y de vidrio, que se pueden encontrar en cualquier gran ciudad del mundo. 

Iván  Cartes: “Falta participación ciudadana en diseño de ciudad” 

Decano y  arquitecto advierte que vecinos han reaccionado tarde en defensa de sus barrios.
El Decano de la Facultad de Arquitectura, Construcción y  Diseño de la Universidad del Bío-Bío, Iván Cartes, con un máster y doctorado en diseño urbano en  Inglaterra,  advierte que el centro de Concepción, en un sector de mucha articulación e integración metropolitana, llegó a tener una tasa de decrecimiento poblacional de 1.500 personas por año. La gente estaba abandonando el centro.
Ahora -afirma Cartes- todo está cambiando con la densificación en altura y las inversiones en infraestructura para recuperar sus espacios públicos.
Sostiene que ese indicador era altamente peligroso por lo que se conoce como el  fenómeno  Wall  Street,  en Nueva York, donde  llegan a trabajar miles de personas  entre  9 y 5 de la tarde. Pero después de esa hora, cuando termina la actividad en las oficinas, las calles quedan vacías y a merced de la delincuencia. “Era un centro vacío…. lo que también ya pasaba en Concepción.  Si bien hay una cuota de sacrificio, mientras se acomodan los edificios en altura con las viviendas bajas, que no están permitidos en toda el área, existirá alguna reticencia de vecinos y de críticos, en el sentido que en el casco histórico de la ciudad, no debería haberse redensificado en altura”.
-¿Cuál  debería ser el rango normal de edificación en altura para no perder el perfil de ciudad barrio?
-“Lo ideal es que existan construcciones de doce a quince pisos, como ocurre en el centro de Buenos Aires, Argentina, que tiene doce en promedio, y es una ciudad que a nadie le molesta. El tema de la imagen urbana de la ciudad no está resuelto, ya que la actual edificación en altura más que una contribución a generar un perfil, se ha planteado meramente como una cuestión comercial.  Las nuevas construcciones  responden a un diseño internacional que puede encontrarse en cualquier ciudad del mundo”.
-¿Pero no resulta lógico edificios en altura en barrios residenciales tradicionales con viviendas de dos pisos?
-“Creo que falta una mayor participación comunitaria y los barrios han reaccionado un poco tarde, como en los sectores de La Virgen y de la Universidad de  Concepción. El problema es que los vecinos no ven los efectos hasta que no se comienzan a construir los primeros edificios en altura,  y cuando están con el permiso respectivo es imposible pararlos.  Concepción debe luchar por mantener el carácter de los barrios  residenciales con construcciones bajas. Una participación decidida de los vecinos puede lograr la modificación del plano regulador en un sector específico”.   

Bernardo Suazo: “No hubo apoyo financiero para preservar edificios patrimoniales” 

Muchos  fueron demolidos porque sus propietarios no tuvieron apoyo técnico, ni logístico para su mantención.
El Vicedecano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Concepción, Bernardo Suazo, coincide que ha sido exitosa la política del municipio y de los organismos del Estado para revitalizar el casco histórico de la ciudad, tanto en su entrega de servicios como área residencial. Por ello, invertir hoy entre las calles Víctor Lamas y Los Carrera es un negocio asegurado. “Concepción tiene un perfil de escala humana, porque podemos ir de nuestras residencias muchas veces a pie a los lugares de trabajo y tener el tiempo necesario para volver almorzar, lo que no sucede en Santiago. Esa característica se debe mantener y la densificación del casco céntrico debe ser acorde con ello”, comenta.
-A su juicio, ¿cómo se mantiene ese perfil de escala humana, en medio del explosivo crecimiento de la edificación en altura?
-“Puede haber barrios que tengan un grado de crecimiento entre quienes los habitan, pero no en  todos ellos se pueden introducir edificios de gran altura. Ahí hay que hacer ajustes. Está el caso del sector Pedro de Valdivia, donde se permitió hacer edificios, pero el barrio saltó y dijo que eso no podía ser y sólo se autorizó la construcción de algunos en el borde de Pedro de Valdivia y no en su interior.  También tiene que haberlo en el Barrio Universitario o en el sector La Portada. Sin duda, para el penquista la arquitectura de los nuevos edificios no está arraigada con nuestro perfil, porque tiene más imagen de ciudad santiaguina que de Concepción como tal. Lo que a muchos les molesta no es tanto la altura, sino que no se generan los espacios propios que necesita. Quizás no hay que darle tanta rentabilidad al terreno, sino que generar más espacios públicos que den hacia las calles, para que literalmente los edificios no se les vengan encima a la gente.
-¿Deben hacerse los penquistas una autocrítica por no preservar su escaso patrimonio arquitectónico?
-“El problema de la protección del patrimonio es de recursos. Y en el caso de Concepción  no existen  políticas locales, ni del gobierno con esa finalidad. Si tengo un edificio o una vivienda declarada en esa condición, más que un honor para el propietario es un perjuicio a su patrimonio, porque no se destina ni un peso para preservarlos. El propio plano regulador pone más de una veintena en esa condición y no se les deja hacer ninguna modificación en ellos, lo que se traduce en pérdidas que no son compensadas por el Estado. Es fácil declarar esa condición a costa de los bolsillos de otros. Para tener una política seria en mantención del  patrimonio se tiene que invertir y el poco que tenemos en Concepción no sólo hay que darle un valor, no dejarlo botado, sino que mejorarlo y colocarlo en un circuito turístico. La familia Esquerré recurrió a los tribunales por esa imposición que les impide hacer alguna modificación al inmueble ubicado en la calle Barros Arana, a cuatro cuadras de la Plaza de Armas”.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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