Chile penitenciario – Chile carcelario: Chile crítico

La cárcel, prisión, presidio, centro de reinserción social o como Ud. prefiera denominarle es ancestral al ser humano. La conducta desviada y francamente antisocial tiene un perímetro en cada uno de los cinco continentes del orbe, en que el norte no es el norte, el sur no es el sur, el este no es el este y el oeste no es el oeste; en aquel espacio vital hasta los puntos cardinales se encuentran dislocados, paradojalmente, tan desviados como la manifestación de la cultura de cada uno de los internos que allí viven. Recordemos que sociológicamente y sociocriminalmente la conducta se define como “una manifestación de la cultura”
Tengo el privilegio de colaborar en mi condición académica y profesional en Gendarmería de Chile, desde hace un tercio de siglo, recién habiendo concluido mis estudios en Derecho, Sociología y Filosofía. Por eso la realización de postgrados criminológicos y ciencias penales y penitenciarias tuvieron su base material en aquel perímetro de Chacabuco 70, la antigua cárcel, que me permitió formarme en la realidad más pura respecto de la ecuación “Crimen – Criminal – Criminalidad”, trascendiendo la insuficiente letanía exclusivamente penal o procesal penal y navegando por la real politik criminógena de las emociones, percepciones, cultura, conducta y demás variables en que de verdad el fenómeno criminodinámico opera.
Jamás lograremos un aceptable mínimo-ético delincuencial o criminal en nuestro país sólo fundados en los 501 artículos del Código Penal y algunas otras leyes. La propia inequidad global que encuentra al interior de nuestra fronteras uno de los ejemplos más logrados desde las diferencias de ingresos, rentas y sueldos. ¡Para los afortunados que tienen trabajo! diferencias en la oferta de la educación prebásica, básica y media en que hay colegios TOP y otros OUT, desde el inicio diferencias en salud, vivienda y más, y más.
No, no hay un sólo Chile, en alguna medida también hay confusión en estos otros tipos de puntos cardinales.
Han pasado siglos, décadas desde el esfuerzo carcelario de Auburn en Nueva York, del Sistema Penitenciario Filadélfico o Celular, desde la Prisión de Gante en Italia, de las precisas recomendaciones de Montecinos y Cerdán de Tallada, de Concepción Arenal y tantos otros, pero Chile Penitenciario- Chile Carcelario no aprende. Claro es que nuestra Justicia a nivel ministerial no escucha a quienes debe escuchar, sino tan sólo a los que por convicción y doctrina comparten el mismo lado político correligionario y compañeramente. Exclusión ilógica, frente a un tema de Estado. Hechos trágicos como los vividos recientemente en Colina y tantos otros que atentan contra el orgullo nacional que representan los hombres y mujeres de Gendarmería de Chile, desgraciadamente carentes desde arriba en el organigrama de una clara, precisa, coherente y por demás democrática Política Penitenciaria, que no la hay.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
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