Cine: Zodiaco

Es finales de 1971. El público abandona satisfecho un teatro de San Francisco, EE.UU, tras presenciar el debut de lo que sería conocido como una serie clásica del cine, “Harry el sucio” (de Don Siegel). Sólo hay un espectador que decidió abandonar antes la función, el detective Dave Toschi.


Simplemente no resistió ver los evidentes paralelismos entre la historia protagonizada por el duro Clint Eastwood y el intrincado puzzle policial que en ese entonces lo desvelaba: atrapar a “Zodiaco”, un peligroso sicópata acusado hasta ese momento de siete horribles crímenes (se auto-otorgaría el crédito por más de veinte a lo largo de los 70) que mantenían aterrorizada a la población denominada “capital del amor libre”. El asesino escribe cartas a los diarios, cambia siempre sus patrones de conducta (a diferencia del fanático religioso de “Los siete pecados capitales”, también de Fincher), los policías no poseen pistas serias ni mucho menos pruebas concluyentes y, para colmo, este Jack el Destripador gringo lanza una nueva amenaza: interceptar un bus escolar y asesinar a escopetazo limpio a todos los niños que lo ocupen. A sangre fría. Una pesadilla para cualquier policía y carne fresca para la prensa.


¿Cómo lograr que un largometraje de dos horas y cuarenta minutos cuyo final se conoce de antemano (se basa en una historia real) logre mantener la atención de sus espectadores? Pues, con actuaciones creíbles, una buena cuota de suspenso policial, y que este suspenso logre mantenerse en el espectador llevándolo a sentir los estados psicológicos que experimentan los protagonistas de la historia: un protagonista llamado Robert Graysmith (Jake Gyllenhaal), que trabaja como caricaturista en el periódico “X” y con habilidad para descifrar códigos y mensajes en clave; su esposa Melanie (la linda Chloë Sevigny); Paul Avery, un periodista alcohólico que pronto se interesa más por la fama que por el fondo del caso (un papel no demasiado difícil para Robert Downey Jr, hay que decirlo), y los detectives Dave Toschi (Mark Ruffalo) William Armstrong (Anthony Edwards).


Así, “Zodiaco” basa el peso de su argumento principalmente en la resolución de un caso policial. Pero que no se engañe el espectador, este es un caso muy distinto de “Seven”. Muchísimo más oscuro. Los crímenes se muestran con una violencia casi gore, y tanto la policía como la prensa se ven sobrepasadas antes los hechos. La ironía planteada por el propio Fincher al mostrar el estreno de “Harry el sucio” no puede ser más ácida y elocuente, expresada en el frustrado lamento de Toschi: Harry no necesita burocráticas órdenes de tribunales.”Zodiaco” también cuenta cómo la redacción de un periódico trabaja un suceso periodístico (incluso, a ratos, recuerda a “Todos los hombres del Presidente”) y maneja a la opinión pública. Pero “Zodiaco” también, es casi un docudrama, de esos que lo obligarán a tomar partido. Un largo flashback donde -de forma ambiciosa, pero certera- Fincher hará que se haga parte de las frustraciones, las angustias y las derrotas de los involucrados. Una investigación y un proceso de descomposición de los personajes, largo como “Missing” de Costa Gavras, pero igualmente creíble y respetable. Por ello, una película fuera de los parámetros de Hollywood, no sólo porque la historia es verídica, sino porque sus personajes son simples seres humanos, como usted. Un gran film, memorable, de lo mejor de los últimos tiempos junto a “Match Point” y “Los Infiltrados”, pero no recomendable para quienes asistan a la sala con una disposición más light.
TEXTO: Nicolas Sánchez

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