Claudio Santander Kelly: “Debemos ser capaces de adaptarnos a los nuevos desafíos y liderar los cambios”

Su anhelo es que, en  un futuro cercano, los sistemas de salud público y privado sean iguales y que las personas puedan transitar libremente de uno a otro.

 

El año 2006, la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile creó su Círculo de Honor, para reconocer la excelencia laboral de sus egresados más prominentes. Esta distinción se ha otorgado preferentemente a ministros de Hacienda y de Economía, presidentes del Banco Central, empresarios y destacados académicos.

El Presidente de Empresas Masvida ingresó a este selecto grupo en el año 2013. Es el único médico que ha alcanzado esta distinción.

Marcó un derrotero

Claudio Santander Kelly es médico cirujano, especialista en Cirugía Torácica y Cardiovascular de la Universidad de Chile. Su regreso a las aulas para cursar estudios en el área de administración de empresas, a través de un diplomado de gestión en salud y luego de un MBA, se debió, según explica, a raíz de los constantes desafíos que impone el entorno de las empresas a sus protagonistas. “Ya no se puede realizar una buena gestión sólo con el olfato, como se usaba antes. Es necesario prepararse para adquirir las herramientas y conocimientos que exige este competitivo y complejo escenario actual”, sintetiza.

A juzgar por el éxito que en menos de tres décadas alcanzaron las empresas que conforman el grupo Masvida, su decisión no sólo fue acertada, sino que también marcó un derrotero para varios de sus pares que decidieron seguir el mismo camino. Hoy la mayoría de los integrantes de sus directorios ya cuenta o está en proceso de alcanzar dicha especialización.   

_MG_2161“Esto nos ha permitido desarrollar un modelo empresarial único, donde Masvida se caracteriza por su innovación. Es una empresa de médicos que nació en Concepción y que hoy constituye un Grupo importante del país, con más de 4.500 trabajadores. Su isapre, con 560 mil beneficiarios, y MVClinical con una red de establecimientos de salud a lo largo de todo Chile”, destacó.

Dirigir una empresa, añade, no es un tema fácil, porque en esta condición una persona se transforma inmediatamente en el único protagonista de los fracasos, “pues los logros y aciertos siempre son del grupo, en cambio los errores suelen recaer en quien desempeña la función de liderazgo”, enfatiza.

De allí que el conocimiento y la preparación se hacen imprescindibles en estos días.

“Hoy Masvida es una empresa sólida y estable, pero no siempre fue así. Hubo momentos complicados, en los que nuestras decisiones fueron incomprendidas y, en otras, derechamente atacadas, pero tuvimos la fortaleza de seguir adelante, porque teníamos la convicción de que estábamos en el camino correcto”. Ése es el mensaje que hoy quiere entregar a las nuevas generaciones que, sostiene, no siempre están dispuestas a asumir riesgos por temor al fracaso. “No hay que contaminarse con el ambiente de pesimismo que reina en el país. La receta está en reconocer las oportunidades antes que la competencia y en crear una agenda de valor que termine con las estrategias de crecimiento basadas en el aumento del volumen y mantención de los márgenes, para concentrarse en mejorar los resultados”.

“Ha habido poco TTC en el país”

-¿Cómo es hacer empresa en estos días?

“Hay que partir diciendo que actualmente la gestión de la empresa es mucho más difícil que antes, por los principios de regulación que se han ido haciendo cada vez más complejos y por las dificultades para conseguir capital. El recurso energético es más caro y escaso, el recurso humano y los insumos, también. Por eso un empresario debe entender que todo es cambiante y que tiene que ser capaz de adaptarse a los nuevos desafíos y liderar cambios”. 

-Las reformas que está llevando a cabo el Gobierno prometen mejorar la situación de los chilenos ¿Cuál es su visión respecto de sus resultados?

“Creo que los resultados económicos que tiene el país en estos momentos, que son preocupantes, requieren de desafíos. No me opongo a los cambios o a las reformas, siempre y cuando las hagamos con  gradualidad. La gente quiere discusión, necesita estudios que avalen que lo que se está haciendo será para mejor. La reforma tributaria, por ejemplo, fue aprobada entre gallos y medianoche, sin mayor debate ciudadano. Por eso, las modificaciones que se anunciaron se harán a esta reforma me dicen que fue mal estudiada, que el ex ministro Arenas cuando nos aseguró que no iba a impactar al país no nos dijo la verdad. Lo que pasó con la educación es otro ejemplo, porque ahora se está haciendo una discriminación por el tipo de universidad que elige un estudiante. Insisto, las reformas no son malas, siempre y cuando se hagan con la gradualidad y la prudencia necesaria, con TTC (tacto, tino y criterio). Creo que ha habido poco TTC en el país”.

-¿Educación gratuita para todos?

“Comparto que debe haber gratuidad universal y no que se considere sólo a quienes estudian en universidades públicas. Para hacer modificaciones en temas que impactan a tanta gente deben procurarse consensos. Las leyes deben nacer del voluntarismo de las personas y no de un populismo de partidos políticos”. 

La salud pública

A fines de julio pasado, una vez más, el doctor Claudio Santander fue invitado como expositor al Quinto Encuentro Internacional de la Salud en Chile, en el marco de ExpoHospital 2015. 

 En esa oportunidad, el Presidente de Empresas Masvida se refirió a la reforma al sistema de isapres que impulsa el Ministerio de Salud e hizo un dura crítica a la situación de la salud pública en el país.

“El sistema público tiene una ineficiencia atroz. Tiene una deuda de 200 mil millones de pesos que no sé cómo la va a pagar, las listas de espera son interminables por patologías Auge y No Auge, de 400 mil y de dos millones de personas, respectivamente. Eso a pesar de que actualmente se destina el 9 por ciento del PIB a este sistema. Estamos al nivel de los países de Ocde (que es el 9,1), pero siguen habiendo ineficiencias. Además, el poder de negociación que tiene el Ministerio de Salud es nulo, pues es una entidad capturada por sus trabajadores; sin alcanzar la posibilidad de negociar aumentos de la eficiencia, de la productividad o de disminuir el ausentismo laboral, que en el sistema público es de 23,4 días al año. Eso es 2,5 veces mayor al del resto de los trabajadores en Chile. Es una seria anomalía”, denuncia.

 Y lo ideal, dice, es que el régimen de contratación del sector público sea el mismo que para el resto de los trabajadores de Chile.

Sí, reconoce que Chile lo ha hecho muy bien en el área de la medicina primaria. Tenemos los mejores indicadores epidemiológicos de Latinoamérica y el costo para producir atención primaria es uno de los más bajos del mundo. Aquí Chile lo ha hecho bien, pero lo puede hacer mejor.

-¿Cuál es su propuesta? 

 ”Que ingresen los privados. Que los consultorios privados, aunque sean sin fines de lucro, compitan con los públicos y que se pague por resultados y no por prestación, como ocurre hoy, y claramente, ganen las personas”.   

-Si en los hospitales están los mismos médicos que en las clínicas, ¿por qué la salud pública no tiene la misma eficiencia?

“Porque como dije, el poder de control y la gestión que tiene el Ministerio de Salud en los hospitales es nulo. El proceso de sindicalización es tan fuerte que prácticamente los que mandan son los trabajadores”.

-¿Entonces la ineficiencia sería culpa de los funcionarios y no de los médicos?

“No, yo diría que es culpa del sistema, porque los médicos no tienen incentivo a la mayor producción, como en el sistema privado, donde mientras más operan más ganan. En el hospital si más opera no gana más, sino que recibe lo mismo”.

Los sí y los no a la reforma 

-A pesar del panorama que describe, lo que se va a regular son las isapres. Y la gente pide lo mismo. 

“No estoy de acuerdo con algunos de los anuncios de la ministra de Salud, doctora Carmen Castillo, sobre el envío de una reforma al Congreso, porque cuando 3 millones 400 mil personas (los beneficiarios que están en las isapres) no le cuestan un peso al Estado no veo por qué éste tenga que reformarla. Me hago cargo de que el sistema privado tiene que mejorar y la idea general es pasar de un aseguramiento privado, cuyo riesgo es individual, a un sistema de riesgo colectivo. Creo que las isapres deberían convertirse en empresas de seguridad social de salud, que se hagan cargo de la solidaridad, de la fraternidad, del equilibrio y de la justicia en salud”. 

_MG_2161-Hoy existe la percepción de que las isapres mientras más ganan más cobran.

“La ley de isapres del año 2005 consagra en su artículo número 1 la facultad que tienen las aseguradoras de salud privadas para reajustar los precios de las tarifas base de sus planes. Masvida durante ocho años no lo hizo y eso le permitió crecer bastante. Pero este año sí tuvo que hacerlo, porque nos dimos cuenta que mientras a las personas les subían los sueldos, el plan les seguía costando lo mismo y esto estaba generando excedentes mayores. Eso es un pasivo. Cuando en una empresa de seguros acumulas pasivos no es una buena señal, porque la Superintendencia te obliga a poner mayor cantidad de dinero en garantía”.

-¿Está de acuerdo con que se regulen los precios? 

“Es importante que tengamos una regulación de tarifas de precios a través de un organismo independiente, así como sucede con los servicios básicos, porque la autorregulación en mercados de perfecta competencia, como es el caso de las isapres, no funcionó. Ésta es una industria oligopólica, son muy pocos participantes con grandes concentraciones de mercado, por lo tanto la verdadera competencia que tendría que haber habido entre las industrias no se dio”. 

-¿En qué otro punto tiene coincidencias con la propuesta del Ministerio de Salud?

“En el tema de las preexistencias para que las personas que están aseguradas en el sistema privado de salud transiten libremente de una isapre a otra. Con una reforma eso cambiaría. Se crearía un fondo de compensación interisapres. Se medirían los riesgos de cada uno de los que entran, y cada isapre recibiría un financiamiento según el riesgo de los cotizantes que tenga en su cartera”. 

-También se propone la creación de un fondo que mancomune recursos del seguro público y de los privados. 

“Ese fondo mancomunado significa tomar el 1 por ciento del 7 actual que las personas cotizan. Aquí la discusión es a quién pertenece el 7 por ciento. La directora del Fonasa, la doctora Jeanette Vega, dijo hace un tiempo que las cotizaciones eran un impuesto de salud. Pero si así fuera los excesos tendrían que ir al Estado, en cambio se devuelven. Es más, el Fonasa este año, por primera vez, tuvo que transparentar su cuenta de excesos y devolverlos a los cotizantes. Los excedentes se acumulan en una cuenta personal del cotizante para beneficios de salud. Eso prueba que el 7 por ciento no es un impuesto de salud. Incluso hay quienes piensan, como la abogada Olga Feliú, que tomar este 1 por ciento de los cotizantes de las isapres es una expropiación. Por lo tanto se viene una tremenda controversia. La Ministra de Salud ha dicho que este fondo mancomunado serviría para pagar trasplantes, pero me pregunto por qué, si los trasplantes ya están cubiertos como enfermedad catastrófica. Dijo que servirá para pagar medicamentos, entonces para qué tenemos la Ley Ricarte Soto. No conocemos ningún estudio que establezca la utilidad de esta figura. Lo que sí nos queda claro es que ese uno por ciento que le restarían a los cotizantes de isapres contribuiría a financiar los déficits del Fonasa y de la salud pública”.

Y continúa. “También la Ministra ha dicho que con esta reforma las personas podrán entrar al sistema de aseguramiento privado sin declaración de salud. Creo que esto se puede hacer, pero para ello el sistema público de salud tiene que ser tan bueno como el privado. Si no todas las personas que están en las listas de espera Auge o No Auge migrarían al sistema privado y con los fondos de los beneficiarios de isapres se cubrirían prestaciones que le corresponden al Estado. Eso es inviable y generaría una conducta oportunista”.

-¿Cuál será la posición de Masvida?

“Creo que esta reforma no va a ser aprobada como la han pensado sus ideólogos, porque no tiene un valor social importante para el país. Hoy existe mucha conciencia en las personas que lo que tiene que transformarse es la medicina pública, donde se atienden 13 millones de personas. 

En todos los foros a los que nos han invitado hemos hecho sentir nuestra idea. Fuimos los primeros en decir que estábamos de acuerdo con la reforma a la salud, y que el sistema de aseguramiento privado fuera un sistema social de salud, dijimos que los cambios necesarios tenían que ser graduales, que se debían reformar los temas de las preexistencias, de los precios y de las licencias médicas. Propusimos que en el mediano plazo el sistema debía transitar hacia un modelo más social para buscar afinidades, y señalamos que nos preocupaba que la salud pública estuviera tan falente, porque el anhelo que tenemos para un futuro cercano es que ambos sistemas sean iguales y que las personas puedan transitar libremente de un sistema a otro, tanto de aseguramiento como de prestación; sólo así lograremos alcanzar el bienestar que los chilenos anhelan”.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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