Columna de Andrés Medina: Un viaje por el tiempo en la prensa penquista

Andrés Medina Aravena. Profesor UCSC.

A lo largo de su historia, son muchos los medios de comunicación que han existido en Concepción pero, sin duda, son los medios escritos los que han dejado la más potente impronta, la que comenzó a plasmarse con el primer periódico de la ciudad, El Faro del Bío Bío, publicado en 1833.

De él, resulta interesante destacar la mención explícita que hacen sus editores sobre los contenidos con los que buscan formar opinión en la pequeña población que en ese entonces lee y escribe, indicando que sus páginas servirían al desarrollo de la ciencia, el arte, la literatura y el comercio. El semanario tuvo como esfera de influencia el territorio entre Talca y Valdivia, y su última publicación se realizó en 1835, justo antes del terremoto.

El segundo periódico de relevancia en la zona fue El Correo del Sur, medio que circuló entre 1849 y 1865, y que mantuvo una buena relación con el sector gubernamental, mostrándose partidario de los gobiernos conservadores de Montt y Pérez. Como contrapartida, en 1862 surgió La Tarántula, periódico de abierto pensamiento liberal, que criticaba al monttvarismo y daba tribuna a ideas reformistas. Por razones políticas, en 1871 debió cambiar su nombre a Revista del Sur, denominación que mantuvo hasta su última edición en 1887.

También se sumó a la larga lista de periódicos que aparecieron en Concepción en el siglo XIX La Libertad Católica, creado en 1871, cuya principal bandera de lucha (hasta su desaparición 11 años después) fue la defensa de los valores morales que consideraba propios de la Iglesia, y que sentían amenazados por los sectores laicos.

En 1882, como la voz del radicalismo laico penquista, nació Diario El Sur, hoy el tercero más antiguo del país, que con los años vivió una progresiva transformación, aunque siempre exhibiendo un marcado acento en lo informativo y comercial. En los ‘60, ya constituido como el diario más influyente de la zona, mostró un acercamiento editorial hacia el partido demócrata cristiano, por entonces la colectividad gubernamental.

Tras lo ocurrido en 1973, Diario El Sur se mantuvo en una cautelosa línea de apoyo al régimen militar, y a su término su posición editorial fue de adhesión al estado de derecho y a los sectores del centro político. El siglo XXI, en tanto, marcó su incorporación al conglomerado periodístico de El Mercurio.

En el siglo XX, junto a El Sur, veremos el surgimiento de otros 3 diarios que tuvieron una presencia importante y prolongada en la zona. El primero es La Patria, medio fundado en 1923 e inicialmente ligado a la Iglesia Católica, que luego pasó a formar parte de SOPESUR (Sociedad Periodística del Sur), grupo que representaba principalmente intereses agropecuarios entre Concepción y Puerto Montt.

La Patria nunca pudo contar con los recursos económicos necesarios para competir con El Sur, y alcanzó su mayor tiraje cuando dio amplia cobertura al surgimiento del MIR, el grupo político juvenil de extrema izquierda. Desapareció en mayo de 1970, luego de que SOPESUR fuera vendida.

En 1949, asociado a la empresa periodística propietaria de El Sur, surge el tabloide vespertino Crónica. Gracias a su estilo ingenioso y popular, que entregaba información miscelánea en un lengua- je coloquial, logró alcanzar una masiva circulación, incluso superior a la de su hermano mayor. Desgraciadamente, la aparición del Internet y de otros medios de comunicación hizo bajar sus ventas, y consecuentemente su avisaje, lo que provocó su desaparición en 1984. Volvió a circular en 1995, pero en 2009 se transformó en La Estrella, diario que mantuvo las características de su predecesor.

Finalmente, debemos mencionar a Diario Color, surgido a fines de los ‘70 con la maquinaria más moderna de la época. Si bien nació como propiedad de un empresario de la zona, poco después fue traspasado disimuladamente a dos partidos políticos de la Unidad Popular, lo que lo llevó a alcanzar altos tirajes y a tener avisaje de empresas estatales. El radical cambio de gobierno en 1973 tuvo un eco inmediato en su línea editorial, que desde el 12 de septiembre de ese año entró en total sintonía con el nuevo régimen. Sin embargo, al desaparecer el avisaje que lo sostenía, su crítica situación económica terminó con su existencia en enero de 1974.

En el marco de la reciente celebración del Día del Periodista, esta enumeración de medios de comunicación escritos, nacidos en nuestra ciudad, es un llamado a reconocer el rol esencial que cumple el periodismo en la historia de una sociedad. Pero, más aún, su trabajo nos hace recordar uno de los valores más importantes que puede exhibir una sociedad democrática: la libertad de expresión, un derecho garantizado por la Constitución que nos faculta para dar a conocer -sin censura- las opiniones, sentires y pensamientos que nos hacen personas, y que nos vuelven únicos.

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