Columna de Lorena Basualdo: PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES: CUANDO TODO SE VIVE MÁS INTENSO

Lorena Basualdo González Psicóloga Educacional Licenciada en Psicología Universidad de Viña del Mar Universidad Católica de Temuco

De repente se cae un vaso, y pareciera que el corazón va a estallar, pero no por el dolor de haberlo quebrado y que eso conlleve a reemplazarlo, sino por el ruido, el estrés y el agobio que eso les genera. Pese a que este episodio podría pasar inadvertido para muchos, existen otro tipo de personas que se perturban, y mucho.

Las personas altamente sensibles (PAS) suelen ser proclives a asustarse y estresarse con facilidad frente a ruidos, aglomeraciones y todo lo que implica un “daño” a su sensibilidad sensorial. Su sistema nervioso tiene una gran reactividad que hace que perciban las cosas de manera más intensa, aunque no padecen un trastorno y, menos, una enfermedad. Solo se trata de un rasgo inherente a la personalidad y, por ello, no tiene cura. Pero mientras más conozcan sobre cómo funciona y sus síntomas, la posibilidad de que lo acepten y manejen mejor son altísimas.

La profundidad en cómo procesan la información es fundamental para reconocerse como un PAS. Generalmente, realizan análisis profundo de distintas situaciones, tanto de hechos del pasado como del presente, desde donde extraen información para la toma correcta de decisiones. Temen que una equivocación pueda afectarles emocionalmente.

¿Por qué me afecta tanto? Es una de las interrogantes que suelen hacerse. Lo anterior, se debe a que el hemisferio derecho -donde están ubicadas las emociones- es el que más registra actividad y movimientos, sobre todo en el lóbulo frontal, que es una zona que controla nuestra personalidad, forma de ser o convicciones. Dentro de este también encontramos la amígdala, que se relaciona con el funcionamiento emocional, por ejemplo, cuando tenemos un recuerdo que va acompañado de un impacto emocional importante, se nos queda impregnado con facilidad.

Otra característica es su capacidad para captar situaciones que muchos pasamos por alto. Tienen la sutileza de percibir detalles, sonidos, olores, cambios en su entorno, expresiones y estados de ánimo en los otros. Generalmente, estas percepciones se vuelven más reactivas, tanto para los estímulos internos y externos, como la luz, el ruido, el dolor, el hambre, los olores y, sobre todo, las emociones, transformándose en sentimientos intensos que muchas veces les cuesta gestionar y son factores desencadenantes de sobre estímulos y agobio.

Tienen ventajas cuando se trata de vivir las emociones a concho o cuando contemplan la naturaleza, las relaciones satisfactorias, incluso, la música se percibe de manera más profunda. Sin embargo, se torna complicado para las PAS, cuando se sienten distintas a los demás o cuando reciben críticas por sus comportamientos “exagerados” o por ser “demasiado sensibles”. Como no comprenden qué les ocurre y tampoco saben cómo lidiar con esto, se sientan incomprendidas e incapaces de explicar lo que viven.

Les inquieta profundamente el dolor ajeno y tienen una gran capacidad de escucha. No puedan evitar ayudar a los demás y eluden las situaciones que generan conflictos, porque les genera lo mismo. Evaden la agresividad y la violencia, sin embargo, estas no las afectan cuando las ven a través de una película. Al tener los sentidos más desarrollados suelen sentirse agobiados en lugares muy concurridos y de mucho ruido. Luego, buscan espacios tranquilos, para recuperar su energía y volver al lugar. A las PAS erróneamente se les atribuye timidez, porque son extremadamente observadoras, por lo que en una reunión pueden pasar mucho tiempo mirando a su alrededor antes de interactuar.

Es importante que los PAS entiendan y comprendan su rasgo. Asimismo, que aprovechen todos los recursos para descomprimir la información que guardan en su cabeza y que, finalmente, les provoca una saturación sensorial que, a su vez, genera estrés y bloqueos diarios. Es fundamental ser conscientes de sus sensibilidades, de las ventajas que estas tienen y autoafirmarse en ellas. Se sugiere encontrar momentos de tranquilidad donde puedan ordenar y organizar la “estantería” con todos esos pensamientos que les estresan y agobian. Alimentarse adecuadamente y dormir las horas que les corresponden, escribir sobre sus pensamientos y emociones, y si necesitan verbalizar tus inquietudes, lo mejor es hacerlo con un especialista, quien se encargará de guiarlas para que este rasgo lo puedan manejar de la mejor manera posible.

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