Consejos para celebrar seguros

Con quiénes y con cuántas personas nos reunamos, las condiciones del lugar escogido para ello y cómo decidamos celebrar las fiestas de Navidad y Año Nuevo serán factores decisivos a la hora de prevenir o aumentar los contagios por Covid-19. Sobre cómo disfrutar estas festividades, minimizando los riesgos de infección, nos cuentan la Dra. Catalina Pollmann y el Dr. Juan Henríquez.

Dra. Catalina Pollmann, médico general.

Tras el aumento general de más de un 20 % de los casos de Covid-19 en Chile en los últimos días, las autoridades han hecho insistentes llamados a extremar las medidas de cuidado durante las reuniones familiares que, de seguro, se realizarán esta semana y la próxima para celebrar Navidad y Año Nuevo.

En los últimos reportes, se ha recordado a la ciudadanía que el límite de personas que se podrán reunir durante estas festividades estará limitado según la fase del Plan Paso a Paso en que se encuentre cada comuna y que, excepcionalmente, el 25 de diciembre el toque de queda se extenderá entre las 2 y las 5 de la madrugada en aquellas que no estén en cuarentena. (Hay que recordar que, a partir del 26, el toque de queda se adelanta en todo el país a las 22 horas).

Debido al estatus de Fase 2 que mantiene la mayor parte de las comunas del Gran Concepción, las familias podrán reunir en su hogar hasta 15 personas, cifra que incluye a los dueños de casa. Además, si bien se aconseja no visitar a adultos mayores en estas fiestas, existe la posibilidad de acceder a un permiso especial para hacerlo -máximo 2 personas- los días 24 y 25 de diciembre en comunas en etapa de cuarentena y transición.

Cabe destacar que también para Año Nuevo habrá un toque de queda ampliado, que se extenderá entre las 2 y las 7 de la madrugada en las comunas que se encuentre en Fase 2, 3 y 4, fecha en que se mantendrá el aforo de 15 personas máximo.

¿Vale la pena el riesgo?

Ha sido un año difícil y, aunque todos desean olvidarse de las complicaciones vividas en 2020 por el coronavirus, y las fiestas de fin de año parezcan una ocasión inmejorable para hacerlo, no es el momento de relajar las medidas preventivas. Al contrario, sería el peor momento para descuidar el uso de mascarillas, olvidarse de mantener la distancia social o dejar de lado el lavado constante de manos. Es en estas fiestas, en las que quizás nos reunamos con nuestros seres queridos, cuando más presentes debemos tener estas normas de autocuidado, recordando que el Covid-19 será el invitado de piedra en cada una de nuestras reuniones.

“En este año no hemos podido estar cerca de nuestra familia y amigos. Los extrañamos, queremos verlos y reunirnos con ellos, sobre todo, en fiestas como Navidad y Año Nuevo. Pero hay que cuestionarse si vale la pena el riesgo. Debo preguntarme: ¿Losextraño tanto que estoy dispuesto a arriesgar su vida y su salud, sobre todo las de mis papás o abuelos, o de quienes tienen enfermedades preexistentes, solo porque quiero verlos?”, destaca la médico general Catalina Pollmann.

Añade que “por ningún motivo” deben reunirse con otras personas quienes hayan sido confirmados como Covid positivo, aquellos que estén a la espera del resultado de la PCR o quienes presenten síntomas gripales o problemas respiratorios. También debieran abstenerse de cualquier reunión las personas que están dentro de los grupos de riesgo, como los mayores de 65 años y aquellos con patologías de base, como hipertensión o diabetes, o los enfermos crónicos respiratorios. “La verdad es que, ante el Covid-19, todos estamos expuestos por igual. Las personas no lo han entendido pero, sin importar la edad o el estado de salud que se tenga, todos estamos en riesgo. Nunca se sabe en quién se manifestará solo como un resfrío o quien se agravará y tendrá que ser hospitalizado”.

Dr. Juan Henríquez, médico general y familiar.

La doctora agrega que es entendible que tras tantos meses de cuidarse la gente esté agotada, “pero es el peor momento para relajar las medidas preventivas, porque estamos ad portas de la llegada de la vacuna, que podría ser la solución a esta pandemia”, dice.

El médico general y familiar Juan Henríquez hace hincapié en que si, tras reflexionar al respecto, se decide correr el riesgo y reunirse con personas que no viven bajo el mismo techo, debe considerarse el máximo de medidas preventivas. “Cuantos más cuidados se adopten, más seguras serán nuestras reuniones, y más a salvo estaremos nosotros y nuestras familias”, sostiene.

Antes de las celebraciones

Lo primero es seleccionar con cuidado la reunión a la que asistiremos, evitando aquellas innecesarias. “No por usar mascarilla, voy a exponerme a ir a todo lo que me inviten”, dice el Dr. Henríquez, añadiendo que el mismo criterio aplica para las compras de última hora. “Si no compró con tiempo los regalos, o le faltan algunos ingredientes para la cena de Año Nuevo, no se arriesgue a contagiarse yendo a supermercados o centros comerciales que, desde hace varias semanas, están repletos. Privilegie las compras por Internet y deje los regalos no adquiridos para después”.

Lo segundo es entender que mientras más pequeño sea el grupo de personas que se junte, menor es el riesgo de contagio. “Idealmente, solo por esta vez, deberían ser parte de las celebraciones de fin de año solo quienes viven juntos, organizando con el resto de la familia reuniones virtuales”, recomienda Henríquez.

La Dra. Pollmann, por su parte, señala que si se juntará más de un grupo familiar, lo más seguro es organizar una actividad al aire libre y disponer mesas independientes para cada familia. “Es ideal mantener los grupos de contacto estrecho a un mínimo de tres metros de distancia uno del otro, de modo de asegurar que -al conversar o reír- las gotitas de saliva no le lleguen a los demás. También se puede planear un picnic, de día, al que cada familia lleve sus propios utensilios y alimentos”.

Si compartir al exterior no es posible, lo ideal es mantener el espacio escogido lo más ventilado posible, dejando puertas y ventanas abiertas. “Nunca usar aire acondicionado en un espacio cerrado, porque pulveriza el bicho, alargando hasta la hora y media el tiempo que dura en suspensión”, advierte Pollmann.

Y nos entrega otra sugerencia: que las reuniones sean cortas, pues mientras menos dure la reunión, menos posibilidades existen de que comiencen a relajarse las medidas preventivas. “Las tasas de contagio principales son por contacto estrecho, es decir, en los momentos en que yo me confío y me saco la mascarilla”, explica.

El Dr. Henríquez aporta otra razón para realizar reuniones cortas. “Es importante recordar que la duración de las mascarillas (las quirúrgicas) es de una hora, u hora y media. Siendo generosos, hasta tres. Luego, hay que reemplazarlas. Y si se humedecen antes de ese tiempo, hay que cambiarlas de inmediato”.

La llegada y la cena

El día de la actividad, los invitados -siempre con su mascarilla bien puesta- deberían pasar a lavarse las manos apenas lleguen, y saludar a los anfitriones sin ningún tipo de contacto físico: ni apretones de mano, ni besos ni abrazos.

Respecto de los regalos, recomienda Catalina Pollmann, si fueron comprados con antelación, lo único que podría estar infectado es el envoltorio. Por ello, “sería ideal ponerlos todos, donde sean rociados con algún desinfectante, alcohol, cloro o amonio cuaternario. Y cuando sea el momento de abrirlos, cada invitado puede pararse por turno, con mascarilla y alcohol en las manos, a buscar su paquete”.

En cuanto a lo central de estas reuniones, la cena, la mesa debiera disponerse de tal manera que permitiera que cada comensal se ubicara a una distancia, uno de otro, de entre 1.30 y 3 metros, difieren los profesionales.

Solo al sentarse, todos podrán quitarse sus mascarillas, “las que pueden depositar dentro de una bolsa de papel o nylon que cada invitado debiera llevar con ese fin. Eso evitará dejarlas en cualquier lado, y permitirá volver a usarlas una vez terminada la cena, sin miedo a que se hubieran contaminado”, dice Henríquez.

Durante la cena, lo fundamental es que cada participante utilice solo sus utensilios, sin mezclarlos con los de los demás. Los vasos y copas pueden marcarse para evitar confusiones, mientras que las ensaladas, el pan, las salsas y cualquier preparación debe ser servida en porciones individuales para cada comensal, evitando así que más de una persona introduzca la mano o sus cubiertos en un plato o fuente común.

“Sería ideal que cada uno trajera desde su casa lo que va a comer y beber, así como sus cubiertos, vasos y vajilla, porque no hay cómo saber si quien preparó todo lo hizo usando mascarilla y lavándose las manos en cada paso del proceso”, advierte la Dr. Pollmann.

Henríquez complementa que solo una persona debe estar a cargo de servir los alimentos, los que idealmente deben venir listos desde la cocina, y que ese encargado debe higienizar sus manos entre plato y plato.

También hace hincapié en la importancia de usar mascarilla en todo momento, quitándosela solo para comer o beber. “Su uso es fundamental, al igual que el lavado de manos constante o el aplicarse alcohol gel, sobre todo tras manipular la mascarilla, y antes de comer”.

Y a quienes esperaban el Año Nuevo para abrazar a sus familiares y amigos, les tenemos malas noticias. Los médicos señalan que, a pesar de lo que se ha comentado respecto de que es seguro dar abrazos si se usa mascarilla y las personas mantienen su rostro girado hacia un lado, abrazar a otros no es recomendable. “Solo es seguro hacerlo con tus contactos estrechos, es decir, quienes viven contigo a diario. No deberías abrazar a nadie más”, dice tajante Henríquez.

Catalina Pollmann añade: “Si tienes dos personas con mascarilla conversando a un metro de distancia, el riesgo de contagio es casi cero, pero si pierdes esa distancia, se acaba la seguridad. El llamado en estas fiestas es a ser responsables con nuestra salud y la de nuestros seres queridos, porque a este bicho no le importan parentescos ni cuánto extrañas a tus familiares, y puede ser mortal”.

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