Conservación de la biodiversidad de Chile y su relevancia en un contexto global

Biodiversidad es un término amplio que incluye a los diferentes tipos de especies que se encuentran en un territorio y también a la variedad de genes y ecosistemas que allí existen. A escala global se han identificado los denominados “puntos calientes” de biodiversidad que contienen un alto número de especies únicas en el planeta y cuyo hábitat natural presenta una elevada degradación por acción humana. Su reconocimiento es relevante en un contexto internacional, porque permite focalizar esfuerzos de conservación biológica. Este último término se refiere, básicamente, al uso sustentable de los recursos naturales para que sean viables en el tiempo. En el mundo se reconocen 34 “puntos calientes”, de los cuales uno corresponde al territorio comprendido entre Coquimbo y Chiloé. En esta zona -de la que ya se ha destruido más del 70% de la superficie de su hábitat original- se concentran más de 1.500 especies únicas. Una situación particularmente crítica en el caso de los invertebrados y peces dulceacuícolas que presentan una alta proporción de especies amenazadas de extinción.
Los ecosistemas boscosos como uno de los grandes reservorios de la biodiversidad chilena han tenido profundas modificaciones en el tiempo, forzados en un inicio por factores climáticos y, luego, por variables socioeconómicos asociadas a cambios en los usos del suelo.  Estos factores llevaron hacia finales del siglo XX a la casi desaparición de los bosques nativos del centro-sur de Chile, especialmente en el valle central y la cordillera de la Costa. En las últimas dos décadas, la globalización económica y el libre comercio han promovido nuevos cultivos basados en especies exóticas, contribuyendo a un mayor debilitamiento de los ecosistemas boscosos originales.
La presencia en Chile de un área con prioridad mundial para su conservación no debiera considerarse sólo como una amenaza para su flora, fauna y su reserva de información genética. La elevada degradación de sus ecosistemas también significa una pérdida de los servicios que proporcionan a la sociedad y que no siempre son valorados a pesar de su evidente relevancia. Los servicios ecosistémicos son beneficios que la sociedad obtiene de los ecosistemas mediante sus productos y procesos, a través de bienes y servicios. El 26 de enero ingresó al Congreso Nacional el proyecto de ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, el cual está en sintonía con el Convenio sobre la Diversidad Biológica ratificado por Chile en 1995. Éste significará un gran avance en la conservación y uso sostenible  de la biodiversidad. Aunque su implementación es un gran desafío para nuestro país, ya que implica establecer un equilibrio entre los componentes socio-culturales, económico-productivos y los ecosistemas naturales que los soportan. Desde el punto de la ciencia, el gran desafío es proporcionar las bases teóricas y herramientas necesarias para una adecuada gestión de los ecosistemas, situación que todavía requiere de avances substanciales. La implementación de esta ley no sólo tendrá implicancias a nivel nacional, sino también global, por incidir claramente en uno de los 34 “puntos calientes” de prioridad de conservación mundial.
Dr. Claudio Valdovinos Zarges
Laboratorio de Biodiversidad y
Conservación de Recursos Acuáticos,
Centro de Ciencias Ambientales EULA,
Universidad de Concepción.
e-mail: [email protected]

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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