Correr sin transar

Si hace algunos años los deportes extremos, el squash o el gimnasio “la llevaban” entre profesionales jóvenes, hoy todo el rigor del maratón y el triatlón parecen ser la niña bonita del baile. Desde Nueva York hasta Puerto Varas, ya son miles quienes se contagian a diario con este fenómeno que se extiende dejando atrás recuerdos borrosos de evidentes kilos demás y cajetillas de cigarros. Un reportaje para leer y salir corriendo.

Pasan la mayor parte del día tras sus escritorios, pero dedican muchos de sus momentos libres a correr, nadar o hacer bicicleta con un sólo objetivo: romper sus propias marcas. Para lograrlo cambiaron radicalmente sus estilos de vida, por rutinas más sanas donde la buena comida, el alcohol o el carrete del fin de semana casi no tienen cabida.
Son fanáticos del running o verdaderos hombres de hierro que dichosos cambian sus corbatas o sus batas de doctor por sus ropas deportivas y las zapatillas especiales que los acompañan en sus duros entrenamientos diarios.
Con esfuerzo, tesón y una fortaleza mental que ya quisieran muchos consagrados deportistas chilenos llegaron a los más importantes maratones internacionales y a los más reconocidas triatlones del país para poner a prueba sus capacidades físicas y para demostrar que siempre pueden más.
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Jorge Plaza de los Reyes U. (35 Agente Concepción ACHS)
Hace menos de 5 años que se dedica a este deporte y con propiedad puede decir que es uno de los maratonistas no profesionales más rápidos de Chile.
Las dos horas y 53 minutos que marcó en la última maratón de Chicago lo confirman (el primer lugar lo obtuvo un atleta keniano con 2 horas, 11 minutos). De paso, lo rankiaron como el primer chileno en cruzar la meta aquel sofocante 7 de octubre, en que los organizadores incluso suspendieron la maratón a las tres horas y media de iniciada, por los estragos que el calor estaba provocando entre los que aún se mantenían en carrera. “El día más caliente de las 30 maratones de Chicago”, como lo bautizó la prensa, dejó un participante muerto y más de 300 hospitalizados.
“Analizando todo lo que sucedió, creo que nos arriesgamos más allá de la cuenta. Corrimos con 30 grados centígrados y un porcentaje de humedad muy alto. Fue demasiado, pero también inesperado, porque no estaba previsto que hubiera esas condiciones. En el kilómetro 28 estuve a punto de abandonar, porque estaba muy fatigado y me faltaba el aire. Afortunadamente tuve un segundo respiro y pude seguir, pero no lo volvería a hacer”.
Y es que a pesar de sus evidentes condiciones, este ingeniero civil penquista, casado y padre de 4 hijos, tiene claro que éste es sólo un pasatiempo que le ayuda a desestresarse y llevar una vida sana. Por eso también desde que se hizo un fanático del running se ha preocupado de buscar asesoría profesional para orientar sus entrenamientos, su dieta y hasta la forma de enfrentar las carreras.
Corre 5 veces a la semana, durante una hora y media todo el año, llegando a un peak de dos horas y media cuando se acerca la fecha de un maratón. “Cuando tengo mucho trabajo u otras actividades en la semana me levanto a las 5 de la mañana para hacer mi rutina. Luego regreso a la casa, me ducho, llevo a los niños al colegio y llego al trabajo, a veces un poco agotado físicamente, pero mentalmente al ciento por ciento, porque correr te hace sentir muy bien, rindes más y estás más concentrado”.
Su próximo desafío es Isla de Pascua 2008 donde buscará bajar su actual marca. Para más adelante ya piensa en la maratón de Boston, la más antigua del mundo (se corre ininterrumpidamente desde 1897) que como requisito exige la certificación de tiempos clasificatorios que varían de acuerdo a la edad del participante.
Plaza de los Reyes ya tiene en el cuerpo la experiencia y los tiempos de los maratones de Nueva York 2005 (3:17) y de Buenos Aires 2006 (2:59), un excelente currículum para llegar a la que se considera “la madre de todas las maratones”.
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Claudio Gesche (37 años Veterinario, Puerto Varas)
El caso del veterinario de la empresa Igene, ligada al ámbito acuícola en Puerto Varas, Claudio Gesche, casado, dos hijas, podría definirse en dos palabras…largo reencuentro. Así, como en las novelas, habían pasado casi 20 años desde que este veterinario dejara de lado el atletismo escolar que alguna vez le cautivó en su natal Valdivia. Sucedió lo de siempre. El trabajo y las obligaciones familiares fueron dejando como un lejano recuerdo al adolescente atleta colegial. Las motos reemplazaron a las zapatillas y el cigarro se encargó del resto.
Pero como en toda buena historia, hubo un momento de inflexión. Un punto en el guión que lo cambió todo y trajo de vuelta al corredor del pasado. “Hace poco más de dos años, un amigo me dijo que era hora de hacer algo, que no podíamos ser aún jóvenes y estar fuera de forma. Y tampoco se trataba de ir al gimnasio”, recuerda. Con la inquietud ya adentro, decidieron partir a la pista de atletismo en Puerto Montt y reunirse con un entrenador que venía desde Viña del Mar. Ahí todo volvió a ser como antes. “Sentí la conexión casi de inmediato y aunque la idea era en un comienzo mantenerse en un buen estado físico, la verdad es que ya no pude parar más”.
Así, paso a paso y bajo la batuta del entrenador viñamarino, junto un grupo de amigos comenzó a quemar etapas. Primero vinieron las corridas y luego los maratones. “Varios partieron a la gran maratón de Nueva York el 2005 y luego vino la de Buenos Aires. Pero no pude ir, porque justo nació mi segunda hija. El día que todos estaban en Argentina corriendo yo salí a la calle y me puse a trotar más de dos horas”. De verdad no podía parar.
Este año el gran objetivo se llamó Chicago. Una maratón inmensa “con 45 mil inscritos” para la cual se preparó junto a su grupo, viajando finalmente la primera semana de octubre hacia Estados Unidos. Allí, en medio de las peores condiciones ambientales posibles Claudio Gesche, Marina Mella, Andrés Vargas y sus dos hijos representaron a la zona lacustre de la X Región. Y cumplieron con creces. “Era tanto el calor y la humedad que los organizadores decidieron suspender la prueba cuando ya me faltaba muy poco para llegar”. Al final más de 10 mil corredores habían abandonado. Pero para Claudio poco importaban las reglas. “The race is not over”, pensó y cruzó la meta luego de 4 horas de extenuante esfuerzo. Las fotos ya no serían nunca más del recuerdo. El atleta estaba definitivamente de vuelta.
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Fernando Heredia M. (33 años, Ginecólogo-Oncólogo, Concepción)
Su cambio de vida fue rápido y abrupto. Dejó de fumar el día que cumplió 30 años para ofrecerle a sus hijos “papá para rato”. Luego vino su lucha por bajar de peso. Estaba sobre los 90 kilos lo que a todas luces era excesivo para su altura. Con mucha fuerza de voluntad logró bajar un poco más de 20 kilos y empezó a hacer algo de ejercicio en un gimnasio, pero esta rutina lo terminó hastiando, así es que buscó otra opción y eligió el trote.
Este pasatiempo de a poco lo fue cautivando Su entusiasmo lo llevó a participar en carreras de 5 ó 7 km. y luego saltó a una de 10. Pasados 6 meses corrió un medio maratón (21 km.) y medio año después un maratón completo para cerrar este proceso de “purificación corporal”.
En total logró bajar 27 kilos en 9 meses y en junio de 2006 ya estaba listo para su primer desafío de largo aliento, nada menos que en la maratón de Rapa Nui. “Para mi sorpresa gané con poco menos de 3 horas y media. Después me uní a un club de corredores llamado Corremundos que se dedica a proporcionar las armas tácticas a todo aquel que quiera correr un maratón y seguí en esto hasta hoy”.
En noviembre de ese mismo año participó en la maratón de Nueva York y fue el segundo mejor chileno de los 110 que participaron. Incluso bajó su récord en 20 minutos. “Recuerdo que esa vez viajó un grupo relativamente mediático, porque Joaquín Lavín y Juvenal Olmos también cubrieron la distancia”.
Con esa experiencia y con un metódico y cuidado entrenamiento, en octubre pasado partió a Chicago con un pequeño grupo de Corremundos. Entre 45 mil corredores, se ubicó entre los primeros 500 a pesar de que su tiempo fue mayor de lo que esperaba. “Como las condiciones climáticas fueron horrorosas, casi un infierno, lo único importante es que terminé la carrera”.
Actualmente su entrenamiento semanal considera 5 sesiones de entre 45 y 90 minutos de trote con un total de 65 km. que trata de combinar con 1 ó 2 clases de spinning, como para descansar del “azote de Chicago”. Su próxima maratón es París, en abril de 2008, hasta donde viajará acompañado de su esposa y de su mejor amigo y colega, quien ya se animó a iniciar su entrenamiento.
Luego vendrá Nueva York, en noviembre de 2008, donde esta vez espera cruzar la meta junto a su mujer, a quien ha tratado por todos los medios de entusiasmar en este pasatiempo que ya es su pasión y su válvula de escape. “Es que tarde o temprano el esfuerzo, la dedicación, la fortaleza que pones en el trote se te devuelve y se refleja en cada cosa que haces a diario. Además, cruzar la meta de un maratón es una experiencia que marca, que no se olvida jamás y que dicen que nadie puede hacer una sola vez en la vida. Siempre quieres otra más”.
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Cristián Fariña (34 años Gerente de Ventas de Socovesa – Puerto Montt)
Hace dos años, algo más que sus 110 kilos cargaba como un lastre Cristián Fariña, el Gerente de Ventas de Socovesa en Puerto Montt. La nicotina y el humo de una cajetilla de cigarros al día y, sobre todo, el presentimiento que a ese ritmo “moriría joven” sin ver crecer a sus hijas le atormentaba. Y eso que recién había pasado los 30.
“En un momento, todo esto me hizo un click”, recuerda ahora, mientras enseña con orgullo las mejores fotos de su incipiente carrera de triatleta. Sí, de triatleta, porque como si se tratase de una carrera contra el tiempo, decidió dar un vuelco radical en su estilo de vida. Se compró unas buenas zapatillas de trote, una bicicleta y se lanzó a nadar en un esfuerzo maratónico, que hoy lo ha convertido en un tipo renovado que ya puede contar que completó el Triatlón de Pucón y la Maratón de Puerto Varas.
“Lejos, el hito más importante en todo esto es partir. Todo lo que viene después está bien, las corridas, las maratones, ironmans son duras, pero lo más difícil es comenzar y ser perseverante”. Un camino del que no se arrepiente y en el cual ha hecho participar a sus hijos. “Cuando uno se hace la clásica pregunta de qué actividades comparte con sus niños más allá de ir a dejarlos al colegio, yo respondo recordando que con mis hijas de 7 y 8 años hemos participado en varias corridas y en el triatlón Padre- Hijo de Pucón, entre otras actividades”.
Por eso en la casa o en el trabajo, no duda en insistir que nunca es tarde para comenzar. “Aquí no estamos hablando sólo de mejorar el estado físico. Esto también tiene mucho que ver con valores como la perseverancia, algo súper importante en todo nivel. Es más, diría que esto se irradia y uno ve cuando la gente está sana. De hecho, se nota en la productividad. Quienes practican deportes se enferman menos, faltan menos, andan más despiertos y, finalmente, producen más”.
Por ahora, y luego de participar en el próximo Triatlón de Pucón en enero, la meta está puesta en el Ironman de Florianópolis, que se llevará a cabo en mayo de 2008. Será un enfrentamiento contra él mismo a través de 42 kilómetros de trote, 180 de bicicleta y casi 5 de nado. Nada mal para alguien que hace dos años “no podía verse ni los pies”. Habrá que creerle y pensar entonces que todo es posible.

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