Cruzada por la calidad integral

Atravesamos por un período interesante y en algún sentido inédito para la educación superior chilena. No sólo por lo que aparece en los medios de comunicación a raíz de las diferentes asociaciones entre planteles, sino también por los desafíos que mueven -o deberían mover- a todos quienes nos dedicamos a la docencia.
Nunca antes en la historia de nuestro país encontramos tantas posibilidades de desarrollo y de oferta educacional para nuestros jóvenes. Por otro lado, nunca antes una proporción tan alta de la cohorte que egresa de la educación secundaria había entrado a la educación superior en Chile. Eso es un intangible particularmente valioso para el país. El crecimiento de nuestra Universidad San Sebastián y la sede que comenzamos a construir en Valdivia, son una muestra de ello.
Pero esto conlleva implícito el compromiso con generar verdaderas e innovadoras oportunidades para quienes serán los líderes de la sociedad del mañana.
Me he propuesto embarcarnos en lo que quisiera llamar la “Cruzada de la Calidad Integral”, la que desplegaremos en todos los ámbitos de nuestro quehacer como Universidad, y que me comprometo a liderar con todas mis fuerzas y entusiasmo. Esto conlleva una responsabilidad moral tan gigantesca como ineludible. Implica que deberá ser acompañada paralelamente de una fuerte voluntad de innovación a la que someteremos todas y cada una de las actuales instancias de los procesos académicos de la universidad.
Para nuestra institución esto es especialmente desafiante, ya que significa trabajar por la excelencia descentralizadamente, y convertirnos en un actor relevante a lo largo de cada una de las ciudades -regiones- donde la Universidad San Sebastián esté presente.
Esta cruzada de calidad -que en lo material está siendo acompañada por un mejoramiento tan radical como evidente en la infraestructura física y tecnológica de la Universidad- debe pasar también por ir generando gradualmente las instancias que permitan al alumnado la posibilidad de compatibilizar sus estudios con alguna proporción de tiempo para trabajar.
La razón de esto se puede resumir en tres fundamentos. Primero, en la sociedad del conocimiento en que vivimos la enseñanza está llamada a tener un costo cada vez mayor, por lo que al alumnado se le debe abrir la posibilidad de trabajar parcialmente durante sus carreras. Segundo, el trabajo es y será siempre una escuela educativa muy fecunda: fomenta la creación de hábitos, responsabilidades y tolerancia, etc. Y tercero, el trabajo parcial del alumnado, de manera paralela a sus estudios, enriquece el currículo personal de ellos al momento de salir a buscar trabajo. 
Dr. Ricardo Riesco Jaramillo

Rector Universidad San Sebastián

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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