Cuatro meses, dos semanas, tres días

Rumania, 1987. El país vive sus últimos días como integrante de la célebre “Cortina de Hierro”. La corrupción y la exasperante burocracia dominan a un país donde el Estado es omnipresente. En este contexto, Otilia (Anamaría Marinca), una joven universitaria, vive una encrucijada: se siente afectivamente comprometida a ayudar a su amiga Gabita (Laura Vasiliu), a realizarse un aborto. El problema es que la producción de este “trámite” le significará demasiados riesgos: en la Rumania de Nicolae Ceauşescu, el aborto es considerado un crimen que se paga con la cárcel y con sentencias directamente proporcionales al tiempo de embarazo, que en el caso de Gabitza ya alcanza su cuarto mes. Para Otilia, el costo también involucra a su vida personal, ya que deberá pedir mucho dinero prestado a Adi, su novio (Alexandru Potocean), y quizás tendrá que faltar al cumpleaños de su madre. En este cuadro, las marcadas personalidades de las jóvenes no ayudan demasiado: por un lado, ambas son provincianas y comparten el mismo cuarto de la pensión, pero las dos también constituyen polos opuestos. Otilia es decidida, jugada y de una sola línea, mientras que Gabita tiene un carácter débil, susceptible y casi mitómano. Esta dinámica de alter egos será constante en todo el relato de la historia, y las enfrentará en una peligrosa aventura que marcará sus vidas para siempre.
El primer comentario que despierta Cuatro meses, dos semanas, tres días es que estamos ante un filme absolutamente coherente en todos sus elementos, marcados por la crudeza de su propuesta. El tema de la historia -una invitación a conocer todas las dimensiones que un aborto clandestino- siempre ha sido y será complicado, por ello se agradece el cuidado tratamiento que el director Cristian Mungiu otorgó a su relato. Las actuaciones son soberbias y acompañadas de diálogos muy efectivos que sirven a una estética hiperrealista que reduce toda clase de adornos que puedan desviar la atención (ni siquiera existe música incidental); por su parte, el ritmo ofrece una narración que se desarrolla casi en tiempo real, obligándonos a absorber el pulso que atraviesa a las protagonistas; y la cámara se maneja sobria, pero precisa, abundante en recursos eternos que constituyen el ABC del cine, como el uso del desenfoque y de largos planos secuencias.
Como advertencia: ésta es una película en la que Mungiu no da concesiones. Ello implica que su cámara se detiene y estaciona justo en los momentos más crudos, provocando situaciones vouyeristas que para más de un espectador resultarán desagradables o incómodas, como la primera escena de Kids. También ofrece escenas notables, como la reunión de las jóvenes en un hotel con el “médico” Mr. Bebe (Vlad Ivanov), donde el carácter deshumanizado y despiadado de este personaje aterriza el tema y, definitivamente, elimina cualquier asomo de ingenuidad que aún guardasen Otilia y Gabita. Otro momento que destacar es la cena de celebración del cumpleaños de la madre de Adi: los invitados, todos profesionales, representan de alguna forma a la clase acomodada del régimen comunista, con posturas favorables y permisivas frente a la decadencia de su gobierno. Gabita se siente juzgada y rechazada. Al final, los mayores representan la incapacidad de abordar el aborto en su real dimensión.
En su paso por el mundo, la tarjeta de presentación de Cuatro meses, dos semanas, tres días no pudo ser mejor: recibió la Palma de Oro del Festival de Cannes 2007, el European Film Award como Mejor Película Europea, una nominación al Globo de Oro y los premios a Mejor Película Extranjera de las asociaciones de críticos de Los Angeles, Chicago y Toronto. Honores que, sin lugar a dudas, tienen total justificación, aunque no por ello harán de este film el favorito de cualquier espectador: Cuatro meses… es una película anti light, un plato fino a degustar por cinéfilos, y no gustará a quienes simplemente busquen pasar la tarde del domingo consumiendo pop corn.

4 MESES, 3 SEMANAS, 2 DÍAS

(4 luni, 3 saptamini si 2 zile)
Dirección y guión: Cristian Mungiu.
País: Rumanía, 2007.
Duración: 113 min.
Género: Drama.
Interpretación: Anamaria Marinca (Otilia), Laura Vasiliu (Gabita), Vlad Ivanov (Mr. Bebe), Alex Potocean (Adi).
Fotografía: Oleg Mutu.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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