Cuidemos a la empresa

col-CPCC
Hernán Celis Calonge Presidente de la Cámara de la Producción y del Comercio de Concepción.

La empresa se entiende como un componente básico en la economía del país. Cada empresa es una célula indispensable y el eslabón de una gran cadena. En ella todos nos relacionamos, ya sea como consumidores, trabajadores, Gobierno, medio ambiente, accionistas, proveedores, etc. Pregúntese usted ¿cómo se gana la vida?, y la respuesta será que trabajando en tal empresa o institución de bienes o servicios. O, ¿a quién le vende sus productos? A una empresa que los utiliza en sus procesos. O, ¿cómo se financia el Estado? En gran parte por los impuestos que genera la actividad económica. Por tanto, la empresa es, sin duda, el motor del desarrollo de la economía del país.

Sin embargo, las empresas se desenvuelven hoy, y cada día más, en un ambiente de precario equilibrio, en una economía de mercado abierto al mundo y muy competitivo. La empresa se ve interpelada y exigida por muchos actores interesados, en un clima de mucha reclamación y cuestionamiento permanente a su quehacer. A este escenario ya complejo se ha sumado el impulso de Reformas a la normativa Tributaria y Laboral que han generado dudas en el empresariado, falta de confianza en los inversionistas e incertidumbre, ya que no hay claridad respecto de cuáles serán sus consecuencias una vez implementadas en un ciento por ciento.

Lamentablemente, la actividad económica ha resentido con fuerza el proceso reformista en el que estamos inmersos, y esto ha impactado en las personas. Las últimas cifras del IMACEC son una clara muestra de esta atmósfera de inseguridad. El indicador cifró en un 0,8 % el crecimiento nacional, a lo que el Ministerio de Hacienda respondió con una disminución en las expectativas de crecimiento el 2015, desde un 3,5 % a un 2,5 %.

Para revertir este magro panorama las empresas necesitan reglas del juego claras y de largo plazo, orientadas al bien común, que permitan a los empresarios y trabajadores realizar su labor de producción de bienes y servicios en forma rentable, con desarrollo y crecimiento, y sustentable en el tiempo, defendiendo, por sobre todo, las fuentes laborales.

Hay, por tanto, que cuidar a la empresa, y fomentar el crecimiento y desarrollo de muchas más. Bien decía un gran estadista: “Algunos ven a la empresa como una vaca lechera a la que ordeñar sin piedad, otros la utilizan como blanco para sus ataques, pero pocos la ven como el carro que mueve la economía de los países”.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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