Cultura del autocuidado: Desafíos preventivos de la ACHS en el Bicentenario

Exitosas políticas de prevención en las 7 mil empresas socias de la Asociación Chilena de Seguridad lograron bajar las tasas de accidentalidad laboral en la zona, alcanzando rangos similares a los de naciones desarrolladas. La meta es llegar a cifras cercanas a cero, como resultado de los programas de seguridad y autocuidado en que participan directivos, Comité Paritario de Higiene y Seguridad, dirigentes sindicales y trabajadores.

achs-Ramirez-681.jpgLas últimas cifras de accidentalidad laboral se exhiben con orgullo al interior de la Asociacion Chilena de Seguridad (ACHS) VIII Región. El indicador de junio logró descender a un 3,96% la tasa de accidentes laborales y a 7,2 los días perdidos por cada siniestro, estadísticas que sitúan a la Región en el estándar de las naciones desarrolladas y que están bajo el promedio nacional.
“Fue un bonito regalo en nuestro aniversario número 52”, comenta el Gerente Regional de ACHS, Pedro Ramírez Glade, para quien estas cifras son el resultado de un trabajo mancomunado de prevención con los ejecutivos de las empresas socias, que promueven Comités Paritarios muy activos y la plena incorporación de dirigentes sindicales y trabajadores. “Hemos logrado un cambio de mentalidad importante, ya que los directivos de nuestras entidades socias se han convencido de la importancia de no tener accidentes ni enfermedades profesionales, tanto como variable social y económica”, acota.
La estadística señalada corresponde a una masa laboral de 260 mil trabajadores, pertenecientes a un total de 7 mil empresas socias de la ACHS en la Región del Biobío, las que representan el 65% del mercado.

Hacia el autocuidado

Los meses posteriores a la tragedia del 27 de febrero han sido intensos para la ACHS. El terremoto y el tsunami confirmaron lo que en sus talleres y capacitaciones se viene pregonando hace tiempo: la necesidad de desarrollar políticas preventivas que crucen transversalmente al individuo, tanto en su vida laboral como personal.
“No sólo nos preocupa lo que le ocurre al trabajador al interior de la empresa; hace unos años nos propusimos el desafío de crear y mantener una cultura preventiva. La persona es una sola, esté en el trabajo, en su vida en comunidad o en su casa”, explica Pedro Ramírez. De esta premisa se desprende el enorme despliegue de recursos que la ACHS ha destinado a la prevención en la comunidad escolar, desde donde forma una conciencia de la seguridad en los trabajadores del mañana.
“Hemos incorporado en todos nuestros programas las nuevas tendencias mundiales, que apuntan a una cultura de la seguridad y del autocuidado como una concepción integral del individuo y el objetivo es que sea el propio trabajador quien tenga conciencia de aplicar las medidas de seguridad más allá de las recomendaciones del supervisor. Por esa vía caminamos hacia una cultura preventiva; un proceso complejo porque implica cambios conductuales”, precisa el directivo.
De esta manera, y mediante un riguroso trabajo conjunto entre la ACHS y empresas socias, el esfuerzo ha dado frutos. Una muestra es la positiva evolución de los sectores pesquero y forestal, que hace 18 años tenían tasas de accidentes sobre dos dígitos, con rangos del orden del 22% y 23% respectivamente.
Esa preocupante estadística se revirtió producto de un persistente trabajo que apostó con éxito a un cambio de mentalidad. Incluyó a los más altos niveles de conducción y a todos los trabajadores de las empresas del rubro en esas dos actividades económicas, las mayores generadoras de empleo en la Región del Biobío. Eso les permitió alcanzar índices que hoy están claramente bajo el promedio nacional, con un nivel 3,5% y 8% en ambos rubros, aun considerando los factores de alto riesgo asociados a estas áreas productivas.
“Las empresas han entendido e incorporado la prevención en su día a día, e incluso impulsan planes para lograr indicadores que hoy tienen las naciones desarrolladas”, señala Pedro Ramírez. En el caso de la masa laboral que atiende la ACHS, eso se ha traducido en alcanzar niveles comparables con países de Europa (España, Italia, Francia, Alemania) y también con Estados Unidos, donde los rangos en promedio fluctúan del 8% a 9%. En el sector forestal, la meta es llegar casi a nivel cero, al igual que Canadá, lo cual es factible si se continúan incrementando y perfeccionando los planes de prevención de manera participativa.

Todos ganan

El daño emocional para el accidentado, reconocen al interior de la ACHS, no tiene precio; menos aún cuando se trata de pérdidas de vidas. Pero si de cuantificar se trata, accidentarse en Chile representa un gasto mayor. Según cifras recientes, cada siniestro laboral significa en promedio unos 3.000 dólares. Dicho monto considera factores como la atención médica al trabajador, pago del subsidio, transporte hacia los centros asistenciales, días laborales perdidos, licencias, baja en la productividad y gasto por el reemplazo del funcionario.
Considerando lo anterior, cultivar la prevención es una apuesta donde se juega a ganador. Así lo han entendido las empresas que, además de aumentar su interés por el individuo, como eje central de las acciones organizacionales, están gestionando mejor las finanzas con una motivación tan loable como mejorar la calidad de vida de los trabajadores.
Con esa lógica es que la ACHS ha incorporado la voz de dirigentes sindicales y Comités Paritario Higiene y Seguridad para la participación y apoyo en el diseño de planes de prevención. Mediante programas de capacitación certificados se fomenta su formación integral, incluyendo una completa preparación en temas como responsabilidad social empresarial, situación económica de la Región, inversiones públicas y privadas, además de condiciones del mercado laboral.
“La clave de nuestros logros ha sido el trabajo conjunto con nuestra empresas, sus gerentes, sus comités paritarios y dirigentes sindicales”, enfatiza Pedro Ramírez. Este esfuerzo de todos, agrega, ha permitido vencer la barrera del 4%: “Estamos en una cifra histórica en la baja de accidentes; un logro que nos satisface, pero al mismo tiempo nos compromete para seguir esforzándonos hacia la meta de cero accidente”.
Tal como reconoce Pedro Ramírez, el gran desafío de la Región del Biobío es ser la primera en reducir a cero los accidentes y enfermedades profesionales. Una meta alcanzable, considerando la evolución positiva que ha tenido el sistema de prevención en los últimos 50 años en Chile. “Cuando nace la Asociación Chilena de Seguridad, en 1957, en Chile ocurría un accidente de trabajo cada 27 segundos; la tasa de accidentalidad laboral era del 35,3%, es decir, que por cada 100 trabajadores, 35 sufrían accidentes”, recuerda el Gerente Regional.
Medio siglo después, la realidad es otra. Hoy, a nivel nacional, la accidentalidad laboral bordea el 5% y la Región de Antofagasta es la que ostenta los números más bajos. La Gran Minería está bajo un 3% de accidentalidad como resultado de una clara cultura en prevención. “Ese objetivo primordial lo estamos impulsando en nuestras empresas socias de la Región del Biobío. Queremos llegar a ese rango o a uno muy cercano a cero”, plantea Ramírez. Una meta que promete seguir velando por trabajos sanos y seguros, tal como afirma su eslogan.

RSE adentro y afuera

“Nuestra política de Responsabilidad Social Empresarial, entendida en su real dimensión, nos compromete en primer lugar con nuestros colaboradores y nuestra filosofía promueve la conciliación armónica entre el trabajo y la familia. Por eso fuimos una de las primeras empresas en Chile en aplicar una encuesta de satisfacción a sus trabajadores, la que se ha publicado junto al balance económico por 34 años consecutivos”. Así explica Pedro Ramírez la preocupación permanente de la institución por la salud física y sicológica de sus colaboradores internos, a quienes reconocen como su principal activo.
Pero en la Asociación Chilena de Seguridad también han asumido un fuerte compromiso con el entorno. Así quedó demostrado en la reciente catástrofe que vivió nuestra Región, ya que los colaboradores asistieron desde temprano a la devastada caleta Villarrica en Dichato. Esta ayuda, asistencial primero, se convirtió luego en una donación de estaciones modulares, donde los vecinos reactivaron la tradicional gastronomía del lugar; renació así la esperanza de una localidad donde el tsunami les arrebató todo.
“Para nosotros ha sido un motivo de orgullo ver que valores nuestros, como el trabajo en equipo y la solidaridad, trascienden a la comunidad en iniciativas tan emprendedoras”, comenta Pedro Ramírez, explicando que las mujeres de Dichato debieron organizarse primero para ver de qué forma se les ayudaba y, luego, estableciendo turnos para atender el local.
El Gerente Regional de la ACHS concluye: “De todo lo que vimos allí me quedo con la frase de algunas mujeres de la caleta Villarrica cuando nos decían: No queremos que nos den, sino que nos ayuden a emprender”.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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