Dar el SI en fase 4

En la segunda quincena de marzo del año pasado, en Chile hubo 2.355 matrimonios civiles. En el mismo período de 2020, solo 1.301. Cada vez son menos los que se atreven a casarse en este contexto difícil e incierto. Es un rito que implica tradiciones, celebraciones, contacto, gozo… Y hoy no es posible vivirlo como lo conocemos. Pero si las ganas de formalizar esta unión y la decisión pueden más, están todas las condiciones para hacerlo. Con menos bulla y con menos gente, pero con la misma convicción y felicidad.

Por Carola Venegas Vidal
@CarolaVe

El trabajo, las relaciones y el amor han tenido que irse adaptando a la pandemia, con más sobriedad y muchísimo ingenio. ¿Estaba invitado a un casamiento y lo suspendieron? Es la tendencia.

Después de que se decretó aislamiento por el Covid-19, los matrimonios en la región del Biobío cayeron más de un 50 por ciento respecto del año pasado. La cosa está así: mientras la curva de contagios sube, las uniones ante el civil van a la baja. Y eso en cifras se grafica en que si en marzo del 2019 hubo 2.355 matrimonios civiles, en el mismo período de 2020, estos descendieron a 1.301.

Sin embargo, hay un número importante de parejas que contra viento y marea decidieron dar el “sí” en el Civil con un número de testigos al mínimo y sin festejos masivos. Lo más importante, explican, era ser leal a las decisiones que ya habían tomado y avanzar en una nueva etapa de relación. Para qué dar más vueltas.

En el mundo se han ideado ceremonias loquísimas para no quedarse con las ganas de casarse. En Alemania una pareja se casó dentro de su vehículo en un autocine. Las mini bodas de hasta ocho personas son tendencia en Nueva York. Asisten los más cercanos a los novios, pero además son transmitidas por Zoom donde participan virtualmente toda la parentela y los amigos. Los invitados comparten, comentan en el chat, lloran y beben unos tragos por los recién casados. En Argentina varios se han hecho famosos por casarse en su propio hogar y transmitir por Instagram la ceremonia y, en Chile, también hay quienes alcanzaron a hacer algo parecido antes de que el país entrara en Fase 4.

Los cuatro, no más

Valentina Plummer y Emanuel Toloza prefirieron ceñirse al protocolo del Servicio Nacional de Registro Civil. El viernes 15 de mayo, la hora y la oficina correspondiente, y solo ellos y sus testigos. Sus padres y hermanos tuvieron que esperar fuera, pues la oficina del Servicio en Chiguayante es pequeña. Pudieron seguir la ceremonia de lejos, con mascarilla, sin tanta emotividad. “Pero fue lindo igual”, dice la novia. “La celebración es una parte más y podrá venir después. Estábamos listos para hacerlo ahora y para qué esperar más”, agregó el novio.

Valentina y Emanuel habían decidido casarse hace tiempo. Lo harían solo por el Civil. Querían algo simple, con la familia y los amigos, así es que escogieron abril del 2020. Sus invitados sumaban 90. Una casona en Chiguayante sería el centro de la ceremonia y de la fiesta.

Armaron los detalles del matrimonio con un productor, adelantaron dinero. Valentina mandó a diseñar su vestido, y conforme se acercaba la fecha, toda la organización se iba cumpliendo. Los amigos iquiqueños de Emanuel, abogado, que trabajó en el norte por un período largo, habían arrendado una casa para quedarse el fin de semana del matrimonio.

Un mes antes, en Fase 4, con Estado de Catástrofe y toque de queda en pleno, suspendieron su fiesta. Penoso, pero no había nada más que hacer.

Valentina Plummer y Emanuel Toloza se casaron el 15 de mayo por el civil. En la ceremonia sólo pudieron acompañarlos sus testigos.

Sí, con mascarilla

Reprogramaron la hora en el Civil y se la otorgaron para el 15 de mayo. La idea era ver cómo evolucionaban las condiciones sanitarias. Pero no mejoraron. Decidieron no volver a postergar. “No sabemos hasta cuándo vamos a estar en esta situación y para nosotros lo primordial era casarnos. Esto era una decisión tomada, así es para qué dilatar más”, explican Emanuel y Valentina.

Se casaron temprano ese día en la oficina de Chiguayante. “Es un detalle para la historia, porque no tenemos ningún vínculo con esa comuna. Inicialmente solo íbamos a hacer la fiesta ahí, pero no podíamos modificar el lugar a esas alturas”.

Fue diferente, pero igual de emocionante. “Nuestra familia nos esperó fuera, dos de nuestros hermanos fueron testigos. Yo había hecho unas mascarillas bordadas con nuestros nombres para que pudiéramos usarlas como un detalle durante la ceremonia, pero no podían pasar todas las personas por el espacio. Así es que tampoco eso funcionó. Todo fue muy discreto, tampoco debíamos mostrar tanta emoción, porque al mismo tiempo que nos estábamos casando, había personas inscribiendo a sus fallecidos… La oficial trató de hacer todo más romántico, fue muy empática, nos tomó hasta unas fotos en las que aparecemos con mascarilla”, comenta Valentina.

Después se juntaron en casa con sus padres y hermanos para celebrar. Dicen que fue especial de todas maneras. Mucha gente les saludó, les envió flores, desayuno, chocolates. Las redes sociales no fallan.

“Como subí las fotos a Instagram, nos felicitaron, nos llamaron y nos preguntaron cómo lo habíamos hecho. Se sabía que no se estaban dando horas o que estaba difícil conseguirlas en el Civil. Tengo el caso de una amiga que ha suspendido dos veces y está súper apenada porque aun tiene la ilusión de casarse como lo había planeado en un principio, con su fiesta. Pero no se ve fácil, por ahora”, reflexiona.

El que quiere, puede

Cristián San Martín, director del Servicio de Registro Civil e Identificación de Biobío, asegura que nunca se ha dejado de atender a los usuarios. Ha habido restricciones en horarios y en número de funcionarios por razones sanitarias, pues no puede haber muchas personas dentro de las oficinas. Pero la atención es continua y sí se pueden agendar horas para matrimonio.

“Efectivamente se ha seguido un protocolo de que en los matrimonios solo pueden estar presentes los contrayentes y los testigos. Además, para realizar la ceremonia se les exige el uso de mascarillas y mantener la distancia social. Es decir, nos apegamos a todas las recomendaciones de la autoridad sanitaria, para la protección de los usuarios y funcionarios”, asegura el director.

Ese protocolo incluye la suspensión de los matrimonios a domicilio, es decir, solo se puede realizar la unión en las oficinas del Registro Civil. Para algunos novios no es muy atractivo hacerlo así, y por ello han descendido la cantidad de solicitudes de hora y se han celebrado menos matrimonios.

En marzo de 2019, en la región del Biobío se realizaron 512 matrimonios y, en marzo de este año, 386, donde solo la mitad del mes estuvo en Estado de Catástrofe. En abril, que es menos recurrido por los novios, pues entramos a un clima menos favorable para las celebraciones, el año pasado se efectuaron 396 matrimonios y este año solo 138.

Las personas han optado por postergar, pero igual hay una buena cantidad que se atreve a dar el sí a todo evento.

El director San Martín recalca que la solicitud de horas sí se puede hacer, pero solo en forma presencial en las oficinas. “Es importante que una vez tomada la decisión las personas soliciten una hora con la mayor antelación posible, para asegurar la disponibilidad en la fecha que estimen y, porque en algunas circunstancias, cuando hay un matrimonio anterior, un divorcio, se deben realizar trámites anteriores en tribunales. A veces han llegado personas a casarse y se dan cuenta de que deben cumplir con trámites previos que demoran un tiempo”.

¿Ya no habrá luna de miel?

No saben qué va a pasar con su luna de miel. Valentina y Emanuel tenían todo armado y reservado, y una importante cantidad de plata invertida. Ahí están esperando respuestas del operador para ver qué harán, pues viajarían a México. En la misma incertidumbre se encuentra lo que invirtieron en la reserva de la fiesta con el productor del evento.

“Dimos una parte, que no es menor. Y estamos esperando qué nos dice el productor del matrimonio. Está mal la situación para la gente de los eventos, así es que nos prometió una solución y lo estamos esperando”, sentencia Emanuel.

Es que el rubro de los eventos ha sido uno de los más abatidos con la pandemia. Anastasio Alegría, empresario del área y con una larga trayectoria en producción en Alegría Eventos, trata de explicar con tranquilidad lo que ha pasado estos meses de crisis. “Estamos complicados. Nos vinieron dos golpes fuertes. No alcanzamos a pararnos del estallido social y viene esto. No son solo los matrimonios, sino todos los eventos que teníamos programados. No hemos podido levantar la cabeza, pero algo estamos empezando a hacer para reinventarnos. Todo lo que estaba en carpeta se está comenzando a reagendar para diciembre”, expresa.

Anastasio y sus dos hijos han levantado una empresa especializada para todo tipo de eventos que incluye banquetería, montaje, ambientación y el desarrollo de las reuniones. El de los novios es solo una parte. Asegura que nunca en su trayectoria estuvo tan crítico, como ahora. Incluso, después del terremoto de 2010 hubo una recuperación rápida y cierta. “Ahora no hay claridad de nada, cada día cambia todo y en algún momento nuestra capacidad va a colapsar si es que todo se reagenda para fin de año. No va a ser lo mismo, vamos a tener que ceñirnos a lo que diga la autoridad sanitaria, porque la forma de hacer los eventos y cualquier encuentro social serán distintas con el Covid-19”, comentó.

Cristián San Martín, director del Servicio de Registro Civil e Identificación de Biobío.

Él y su familia han buscado la manera de mantener la actividad mientras esperan que se cumplan las ayudas a las pymes que ha instruido el Gobierno. Han desarrollado productos especiales para el Día de la Madre, también entrega a domicilio de preparaciones gastronómicas, que pueden conocer en su Instragram @banqueteriaalegriaeventos.

 

 

Volver a encantar

Los matrimonios no son el fuerte del Hotel MDS. Este verano alcanzaron a realizarse los que se programaron hasta febrero, pero sí en esta fecha comenzaban a reservar para el año que sigue. Lissett Martel, gerente de Ventas del recinto hotelero, explica que están cerrados y en la incertidumbre por lo que viene.

Están trabajando con personal reducido, viviendo el día a día y no pueden tomar la decisión de abrir el hotel si no hay gente viajando. “Nos encontramos con cifras que ponen nervioso a cualquiera. Los matrimonios son una parte de los eventos que realizamos en los salones. Pero sí hay muchos congresos y eventos de empresas que esperábamos realizar… Están todos reagendados”.

Lissett dice que en estos momentos el negocio depende de la evolución de la pandemia. Estamos trabajando en los nuevos protocolos para reeducar a nuestros clientes. Va a pasar mucho tiempo, por ejemplo, en que podamos ofrecer un buffet. La comida va a tener que llegar a las personas selladas para asegurar la trazabilidad y una máxima higiene.

“Nuestra tarea ahora es trabajar en nuevos protocolos y pensando cómo vamos a encantar de la misma manera que antes a nuestros huéspedes. Vamos a tener que aprender a hacer de todo, todos, pensando en los huéspedes y en los trabajadores del hotel por su salud mental también”, acota Lissett. Es la idea. Que no se pierda la magia de celebrar y sorprender, pese a las restricciones.

Los novios que sueñan con una fiesta para celebrar en clan y a lo grande deberán continuar esperando. Pero si el deseo de casarse es mayor, las posibilidades están, eso sí, respetando los protocolos, bajando un par de cambios al festejo y con mascarilla, como en todo lugar, es la tendencia y la necesidad de estos días.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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