Desmunicipalizar la educación, el fin a la descentralización de Chile

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Por Mario Ríos Santander.

El anuncio de la “desmunicipalización” de la educación es, quien sabe, el más duro golpe al proyecto de un Chile creciendo armónicamente.

De partida, queda a la luz la real capacidad de los municipios para enfrentar desafíos que valgan la pena. Éste es un fracaso de alcaldes, concejales, departamentos de educación comunales, en fin, de todos quienes tienen alguna responsabilidad con el futuro de los niños que viven en una comuna. 

Los municipios asisten a esta manifestación pública de sus incapacidades en silencio. Ni siquiera ofrecen disculpas, tampoco están dispuestos a enfrentar sus responsabilidades ni, menos, a retomar la más grande función que se les había entregado. No, esa responsabilidad era muy grande para asumirla en medio de incapacidades políticas “abismantes”.

Lo segundo. La descentralización o regionalización como se le llama comúnmente, sufre la peor de sus derrotas. El organismo principal de todo este proceso, el municipio, ha fracasado. ¿Qué viene después? Se debe estar preparando la salud y, más atrás, la administración de subsidios diversos, para volver a ser administradores del aseo urbano, cancelar la luz pública y regar algún jardín. Y nada más. Es decir, volver al más odioso centralismo.

Tercero. Todas las disposiciones dictadas desde 1991 en adelante para fortalecer el proceso integrador de Chile se detienen abruptamente. Ningún municipio podrá alegar que le traspasen más atribuciones y, mucho menos, la aplicación del artículo constitucional, 19 N°20, que le permita aplicar y retener tribunos originados en su comuna para financiar obras de desarrollo en su territorio. Se despiden ahora y para siempre.

Cuarto. El artículo 19, N°10 de la Constitución al señalar que, “es deber de la comunidad contribuir al desarrollo y perfeccionamiento de la educación”, estableció en la Municipalidad y, especialmente, en su Concejo, la obligación constitucional de imponer en la comunidad tal obligación. Hoy “desmunicipalizada”, pierde todo sentido.

Quinto. Habiendo sido la educación la más importante responsabilidad municipal, hoy en vías de terminarse definitivamente, debería traer consigo la rebaja en los sueldos de alcaldes y dietas de concejales. Los valores que hoy reciben tuvieron ese fundamento y obligación esencial de administrar el futuro de los jóvenes de su comuna, entregados para su educación. Terminada tal obligación, no hay fundamento alguno para mantener las mismas remuneraciones.

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