Dra. Mercedes López, inmunóloga clínica: “Era imperativo aplicar una dosis de refuerzo a quienes estaban menos protegidos”

Haciendo un llamado al gobierno a fortalecer la trazabilidad y a implementar una buena vigilancia genómica, la directora del Programa de Inmunología de la U. de Chile pide a la comunidad concurrir a vacunarse, pero sin olvidar que el control de esta crisis pasa por mantener las medidas preventivas. “Debemos seguir cuidándonos, pues aún no hay certeza de cómo se comportará la variante Delta, y si podría provocar una tercera ola a fines de septiembre”.

En el marco de la campaña de inmunización contra el SARS-CoV-2, y considerando la evolución en el tiempo de la efectividad de las vacunas, así como el riesgo que implica la llegada al país de la variante Delta, el gobierno decidió comenzar a aplicar una dosis de refuerzo a la población definida como de mayor riesgo.

Así, este proceso, que comenzó a implementarse el 11 de agosto, prioriza a los mayores de 55 años que recibieron su esquema completo de vacunación con CoronaVac antes del 4 de abril (fecha considerada al cierre de esta edición).

Pero por qué administrar una dosis de refuerzo solo a los inmunizados con Sinovac; por qué no privilegiar la vacunación de la población infantil, que aún no está inmunizada, o por qué aplicar terceras dosis cuando la Organización Mundial de la Salud pidió postergar este proceso por el déficit mundial de vacunas. A estas y otras interrogantes responde Mercedes López, médica cirujana, inmunóloga clínica y Dra. en Ciencias Biomédicas, quien ha sido crítica al evaluar la gestión del gobierno durante la pandemia. “La logística de las vacunas ha sido uno de los puntos positivos, pero la estrategia global que ha implementado para controlar la crisis sanitaria no ha sido la adecuada. Y la muestra más evidente de eso son los casi 48 mil fallecidos que tenemos que lamentar, una cifra que tiene a Chile en el tercio superior de los países con más muertes por causa del Covid”, enfatiza la directora del Programa de Inmunología de la Universidad de Chile.

-Si la estrategia aplicada no ha sido la correcta, ¿es también una equivocación administrar dosis de refuerzo?

-”No, no lo es, pero para explicarlo hay que partir diciendo que la OMS ha pedido a los países reconsiderar el uso de la tercera dosis porque no hay evidencia suficiente que indique que las vacunas usadas mayoritariamente a nivel global lo requieran. Sin embargo, ese análisis no considera la de Sinovac. Esto porque ni en Chile ni en el resto del mundo existe evidencia clara sobre el tipo de inmunidad y de memoria inmunológica que desarrolla CoronaVac en los sujetos vacunados, particularmente en el grupo etario de los mayores de 60 años, en el que se sabe que las vacunas con virus inactivados (como CoronaVac) tienden a ser menos eficaces”.

Entonces, sostiene la inmunóloga, sin información precisa sobre cuál es el grado de inmunidad que confiere la vacuna Sinovac, o cuánto se mantiene en el tiempo, y sabiendo con certeza que este tipo de vacuna es menos efectiva en los adultos mayores, “era imperativo aplicarle una dosis de refuerzo a quienes estaban menos protegidos”, explica.

A esas razones se sumaría el que CoronaVac, en particular, tiene una eficacia muy baja en prevenir la enfermedad en comparación con otras vacunas. Así lo demostraría el ensayo que se hizo hace unos meses en Brasil, que mostró que (aunque prevendría en un 100 % la enfermedad grave y la hospitalización) con la administración de las dos dosis su eficacia contra la infección sintomática era solo de un 51 %.

Por su parte, hace unas semanas el ministerio de Salud informó que -tras la experiencia acumulada a la fecha por estudios poblacionales en nuestro país- la vacuna de Sinovac habría bajado de 67 a poco más de un 58% su efectividad para prevenir la enfermedad, aun cuando se mantiene sobre el 86 % su protección contra la hospitalización, el ingreso a UCI y la muerte.

La temida variante Delta

Este mes se conocieron los resultados de un estudio realizado en Reino Unido (Zoe Covid) a más de un millón de personas que ya contaban con el esquema completo de vacunación y que se contagiaron de Covid-19. Las conclusiones apuntaron a que la protección de las vacunas Pfizer y AstraZeneca contra las infecciones por este virus disminuyeron en un plazo cercano a seis meses. Así, la primera pasó de proteger en un 88% frente al virus a un 74%, mientras que la segunda bajó de un 77% a un 67%.

Y eso no es todo, pues los estudios estarían demostrando que la variante Delta -considerada la más contagiosa de las existentes- también disminuiría la tasa de efectividad de vacunas como Pfizer o AstraZeneca, dice la Dra. Mercedes López. “Ambas han hecho estudios en sus poblaciones, que muestran que su eficacia baja ante la variante Delta. De hecho, lo que está pasando en Israel es una prueba de cómo cae la efectividad de una vacuna tan buena como Pfizer”.

La especialista hace hincapié en que las vacunas que son efectivas para inmunizar a la población son aquellas que tienen una eficacia superior al 50 %. Bajo eso, no servirían. “El problema es que la tasa de efectividad de Sinovac, con la que están mayoritariamente inmunizados los chilenos, está muy cerca de ese 50 por ciento. Entonces, si pensamos que la variante Delta puede disminuir esa cifra, claramente podemos enfrentar un problema (…) En Chile le haríamos frente a un probable aumento de la variante Delta con una población que tiene una inmunidad ‘híbrida’, dada por las buenas cifras de vacunación, pero también por las altas tasas de contagio que hemos tenido. Entonces es difícil adelantar nada. Lo único que podemos hacer es intentar proteger al grupo que más preocupa: los mayores de 55 años”.

-Tenemos una población infantil que aún no está inmunizada, ¿por qué no se privilegió vacunarla en lugar de aplicar dosis de refuerzo a quienes ya contaban con alguna protección?

-“Es que hay una complejidad con inmunizar a los niños. No tenemos ensayos clínicos que comprueben la eficacia y seguridad de las vacunas en ellos, y nadie está dispuesto a arriesgarlos. Así es que mientras no tengamos estudios en Fase 3 al respecto, no vamos a poder vacunarlos, y por eso, para protegerlos, es que hay que incentivar la vacunación de todos los demás”.

Una vacuna muy segura

-Volviendo a la dosis de refuerzo, ¿por qué se decide que sea con Pfizer o AstraZeneca? Hasta hace unos meses se hablaba de que era más efectiva una vacunación homologada.

-“Primero, creo que el hecho de que esta nueva dosis no sea con la vacuna de Sinovac viene a validar la idea de que su eficacia disminuye en la población mayor, y que por eso se requiere un refuerzo con una de mejor calidad, más inmunogénica. Y segundo, hoy en día hay estudios que demuestran que una combinación de vacunas logra una muy buena respuesta inmune, más robusta y prolongada”.

-Se ha dicho que la vacuna AstraZeneca aumenta el riesgo de padecer trombosis en algunas personas. Entonces, ¿qué tan segura es?

-“Es una vacuna muy segura. La única indicación que ha entregado la autoridad sanitaria para no utilizarla es tener antecedentes trombóticos, es decir, haber sufrido accidentes cerebrovasculares, tromboembolismo pulmonar, isquemia mesentérica o trombosis venosa profunda, porque eso podría aumentar el riesgo de generar trombos. Pero, en todo caso, estamos hablando de que los eventos trombóticos que se han presentado tras la vacunación con AstraZeneca son muy poco frecuentes, de 0,5 a 1% por millón de personas, y aún no hay claridad de que puedan ser atribuidos a la inoculación. Además, los casos se dan en un grupo de edad menor al que ahora se le está administrando la vacuna, es decir, de menos de 55 años”.

La Dra. Mercedes López recalca que el llamado es a concurrir a vacunarse, porque cualquier riesgo que pudiera presentarse debido a la inmunización es infinitamente menor a los que se corren por contagiarse con Covid-19. “No tenemos disponibles todos los datos que quisiéramos sobre la duración y tipo de respuesta inmune y de memoria inmunológica que desarrolla Sinovac… Esos ensayos inmunológicos no los tenemos a disposición, y la información sobre su real efectividad de campo aún no la han entregado completamente desagregada”, se queja.

De lo que sí está segura es del riesgo que corren las personas mayores de 60 años que no se apliquen la dosis de refuerzo pues -a pesar de los pocos datos que se manejan- todo indicaría que CoronaVac no sería capaz de lograr el nivel de memoria inmunológica suficiente para protegerlos eficazmente ante una variante Delta potencialmente complicada. “Es decir, su sistema inmunitario no tendría la capacidad para iniciar una eficiente respuesta inmune”, explica.

Prevenir para no lamentar

-Así es que ante el aumento de casos de variante Delta, ahora todo depende de la dosis de refuerzo.

-“Es fundamental para los mayores de 60 años, pero no lo es todo. Es solo una defensa más, que tiene que estar en el contexto de las otras medidas de prevención. Centrar el manejo de la pandemia en las vacunas ha sido un error garrafal. No se pueden poner todos los huevos en la misma canasta, ni pedirles a las vacunas que hagan cosas que no pueden hacer. El control de esta crisis pasa por el distanciamiento físico, el uso de mascarillas, la ventilación, el lavado de manos, y por quedarse en la casa si se está contagiado. Esa es la clave”.

-En este minuto, más allá de las vacunas, ¿qué más debiera hacer el gobierno en pro del control de la pandemia?

-“Primero, tiene que dejar de lado los discursos exitistas porque esto no ha terminado. Segundo, asegurar una buena trazabilidad para evitar brotes futuros y, aprovechando que estamos con pocos casos, entregar recursos a la atención primaria para que ayude en este tema. Tercero, implementar una buena vigilancia genómica para que, en caso de que la Delta nos impacte, no se transforme en una nueva ola. Y, sobre todo, tiene que hablarle a la gente con la verdad, reconociendo las incertidumbres que tiene (y que todos tenemos) respecto de este virus. Debería decir claramente: ‘Hay que vacunarse, y tenemos que hacerlo porque hay antecedentes de que la vacuna que usamos -la Sinovac- (y eso no quiere decir que sea malo que la hayan aplicado), aparentemente no es tan efectiva en ciertos grupos etarios, y por eso queremos reforzar su inmunidad con esta otra’. Esa es la explicación que falta”, puntualiza.

-Con más de 300 casos de variante Delta ya detectados en Chile, ¿cómo se vislumbra el panorama?

-“Si nos guiamos por las experiencias de las olas anteriores, que fueron precedidas por las que ya se habían presentado en Europa y Estados Unidos -que hoy están con un fuerte aumento de casos por la Delta-, podríamos tener un nuevo peak a fines de septiembre o principios de octubre. Sin embargo, aún estamos a tiempo de evitarlo. Demostremos que aprendimos de nuestros errores, y esta vez tomemos las precauciones necesarias para no tener que lamentar miles de muertos más. La variante Delta ya llegó al país, y está creciendo, y ya sabemos por experiencia que cuando los casos empiezan a subir cuesta mucho que bajen. Así es que no hay que confiarse de las bajas cifras de contagio actuales, porque esos números se pueden disparar en cualquier momento si no nos cuidamos. El llamado es a aprender de una vez por todas a prevenir, y no seguir quedándonos en curar y lamentar”.

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