Educación continua para cada necesidad

Karin Bravo Fray Directora de Postgrados Sede Concepción Universidad San Sebastián

Los alumnos de educación continua, si bien también se someten a un proceso de educación formal, tienen características distintas. Es un estudiante adulto, con conciencia del presupuesto y recursos que dedica a esta formación complementaria o específica. Además, cuenta con un capital de conocimientos previos, así como con la experiencia laboral que ha acumulado, no solo relacionada con el área que desea perfeccionar o en la que quiere especializarse, sino también en aspectos actitudinales propios de todo trabajador, como responsabilidad, iniciativa, cooperación, liderazgo y trabajo en equipo.

Por tanto, es un estudiante más informado y tiene claro lo que busca al momento de perfeccionarse. Las instituciones de educación superior, conscientes de las necesidades y expectativas de estos alumnos, buscamos desarrollar programas acordes a su perfil.

Por un lado, nos encontramos con estudiantes que buscan adquirir conocimientos precisos y acotados sobre un tema o área específica, y/o actualizar contenidos o técnicas. Para ellos, es recomendable algún curso corto o diplomado cuya duración no exceda, por ejemplo, los seis meses. Los programas son más específicos, y sus relatores y académicos suelen ser especialistas del área, con una trayectoria y experticia que les permiten traspasar esa experiencia a sus pupilos.

Por otro lado, tenemos profesionales que buscan acreditar un grado académico superior a la licenciatura, principalmente para ejercer docencia en una institución de educación superior y, en dichos casos, prefieren matricularse en un magíster. Estos programas, que pueden ser de carácter profesionalizante o académico, consideran alrededor de 18 meses de clases lectivas más un trabajo de grado final, por lo que requieren mayor tiempo de dedicación por parte de los profesionales. Respecto a las temáticas, los magíster existen en prácticamente todas las áreas del conocimiento, lo que brinda una oferta amplia a los profesionales según su tipo de formación. Si bien cualquier perfeccionamiento tiene como motivación el mantenerse vigente en conocimientos y nuevas técnicas, hay que considerar también que otro incentivo es mejorar los ingresos, gracias a la especialización adquirida. Los estudiantes buscan mejoras en la renta en trabajos establecidos y formales, así como la posibilidad de ejercer de manera independiente aportando a las organizaciones mayor valor. En este aspecto, la Encuesta Suplementaria de Ingresos, que realiza el INE, entrega información respecto a la mejora de renta. Es así que para el año 2020, el ingreso promedio de profesionales con educación superior completa alcanza los M$977,1, mientras que un profesional con postgrado (magíster o superior) puede obtener un promedio de M$1.655,5. La invitación para todos los profesionales, en sus distintas áreas, es a evaluar la decisión de continuar perfeccionándose, puesto que también es probable que producto de la mayor longevidad que tiene hoy la población, nos mantengamos insertos más tiempo en el mercado laboral que las generaciones pasadas, lo que obliga a una actualización permanente.

 

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