El costo de la delincuencia

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Roger Sepúlveda Rector Universidad Santo Tomás Concepción

Hace unas semanas fuimos testigos de una acción de protesta ciudadana que hace décadas no se veía en Chile: un “cacerolazo nocturno” para vivir en paz y libres de la delincuencia y de la creciente violencia en los delitos hacia las personas y hacia la propiedad privada. 

Esta iniciativa no sólo se realizó en el sector oriente de la capital, como plantearon algunos, sino que se extendió geográfica y socioeconómicamente a lo largo del país.

Las estadísticas de la Fundación Paz Ciudadana muestran un aumento de la victimización en el 43,5 por ciento de los hogares, donde Concepción aparece en un “lamentable” quinto lugar, con un 43 por ciento.

Para cualquier analista, ésta es una muy mala noticia, que ya no  se trata de la influencia de los medios de comunicación, sino simple y crudamente, de una mayor “experiencia de la gente con el delito”.

Según la última encuesta CEP, el ítem Delincuencia, Robos y Asaltos es la mayor preocupación de la gente, con un 46 por ciento, superando incluso a Salud, Educación y Corrupción; pero, al parecer, el tema molesta a las autoridades o no les es prioritario, quizás estorba el impulso reformista de la agenda presidencial.

Debo ser sincero, nunca imaginé que la delincuencia y criminalidad podrían llegar a los niveles que conocemos hoy. Siempre confié en que la seguridad era un derecho garantizado en nuestra Constitución, pero hoy estamos obligados a reforzarlo invirtiendo en alarmas, rejas, cercos electrificados, guardias, armas, silbatos o cualquier cosa que evite que los delincuentes ingresen a nuestros hogares tomando lo que puedan o quieran, sin importar si para ello deben destrozar, intimidar o matar.

No sería una mala idea desarrollar un proyecto que permita a las familias descontar de sus impuestos los gastos en seguridad, pues hay en ellos una suerte de subvención a la labor del Estado, visto desde otra perspectiva, un impuesto.

Finalmente me pregunto ¿quién paga esos cajeros automáticos robados por alunizaje o saturación por gas? Según se sabe, los altos seguros que poseen no incentivan a las instituciones financieras para mejorar sus medidas de seguridad, las compañías incrementan los precios de estos seguros y los bancos traspasarán dichos costos a sus clientes. Ergo, todos nosotros los financiamos.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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