El cuidador también necesita cuidados

A veces el agotamiento físico y psíquico afecta tanto a quienes deben afrontar el cuidado de un enfermo, que termina provocando un síndrome que menoscaba su salud. Por ello hay que advertir a tiempo su presencia y, sobre todo, pedir ayuda profesional para evitar males mayores.

 

publi-cuidador-rsz_dementia-awareness-image-1024x768 Una enfermedad crónica, degenerativa o invalidante no sólo impacta la vida del enfermo, también la de quien debe encargarse de su cuidado, causándole problemas físicos, sicológicos y sociales. Es lo que se conoce como Síndrome del Cuidador, alteración que afecta a quien debe velar por satisfacer las necesidades del paciente, generalmente, a tiempo completo.

“La evidencia muestra que quien suele asumir los cuidados de un enfermo es un familiar cercano, generalmente una mujer. La responsabilidad de dejar de lado sus actividades personales, familiares o laborales, en pos del beneficio del paciente, es lo que la expone a este síndrome”, explica el terapeuta ocupacional Claudio Inostroza, Secretario Académico de la Escuela de Terapia Ocupacional de UNAB.

Atender permanentemente a un enfermo conlleva cambios radicales en el modo de vida del cuidador: ya no tiene tiempo de ocio, ni espacios para sí mismo, abandona su trabajo, aficiones y amistades y, progresivamente, se va aislando. Todo aquello comienza a deteriorar su propia salud.

Entre los síntomas de este Síndrome se cuentan: cansancio, dolores musculares y cefaleas, en lo físico, e irritabilidad, depresión, falta de ánimo y trastornos del sueño, en lo sicológico. Ante estas señales, es necesario acudir a un profesional para que evalúe el caso, y recomiende el tratamiento a seguir.

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Claudio Inostroza, Secretario Académico de la Escuela de Terapia Ocupacional de UNAB.

“Lo primero es conocer su historia de vida y familiar, de modo de personalizar el tratamiento, interveniendo según sus propias problemáticas, a través de un abordaje multifocal. El cuidador debe entender y aceptar que existe un problema, que necesita apoyo de familiares, amigos u otras redes para realizar los cuidados; además, debe conocer sus límites físicos y sicológicos, aprender a decir que no ante demandas más allá de sus posibilidades, y no dejar de lado su vida personal o familiar por su rol de cuidador”.

Pero existen casos en que quien cuida a otro está tan comprometido con su labor que no logra ver las complicaciones que vive. Ahí se hace necesario que alguien cercano logre evidenciarlas para buscar la ayuda necesaria. “La mejor forma de ayudarlos es vincularlos con sus redes sociales o comunitarias, que ofrecen distintos espacios de participación, que son necesarios tanto para aprender técnicas inherentes a su labor como cuidador, como para que se constituyan en una vía de escape emocional donde compartir sus experiencias y temores”.

Añade que de no buscar ayuda a tiempo, este Síndrome podría llevar al cuidador a situaciones de agresividad, aislamiento social, alteraciones del apetito, abuso de sustancias -como tabaco, alcohol u otras-, depresión o ansiedad. “Si esto sucede, se hace necesario abandonar el cuidado del paciente y tratar la patología para, quizás, con el tiempo, volver a asumir ese rol con más tranquilidad y preparación”.

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