El desafío de la industria regional

col-CPCC
Hernán Celis Calonge Presidente de la Cámara de la Producción y del Comercio de Concepción.

Mirando en perspectiva el desarrollo de la Región del Biobío, debemos  identificar como hito la decisión del Estado de impulsar empresas estratégicas para el desarrollo del país. Así, en la década de los ‘40 se creó la empresa CAP, dando origen al complejo siderometalúrgico; Enap, derivando en el complejo petroquímico, y Cementos Bio Bio. También se impulsó el desarrollo de las Centrales Hidroeléctricas como Abanico y El Toro, los Astilleros de la Armada, la Industria del Carbón, la industria del Cuero y Calzado y la textil, entre otras, que le dieron a la Región y a Chile los recursos y elementos para su crecimiento. Esto fue posible gracias a una visión de Estado y de largo plazo de las autoridades que propiciaron políticas públicas en pro del desarrollo. En el segundo quinquenio de la década de los ‘70, Chile se abrió al mercado internacional, rebajando sus aranceles en los tratados de libre comercio. Esta nueva política pública, trajo, hacia los  ‘90, una competencia sumamente agresiva para algunos rubros que no resistieron este nuevo escenario.

Así las cosas, Biobío comenzó un proceso de transformación de su matriz productiva, donde algunos sectores disminuyeron su importancia, y otros, aprovechando las ventajas comparativas, fueron en franco crecimiento. Es el caso de los sectores forestal, pesquero y agroindustrial que instalaron a esta Región como una pujante plaza exportadora. 

Recientemente señalamos que la Región del Biobío es capital de la energía al poseer condiciones ideales para la generación de electricidad. La utilización de energías renovables permitirá hacia el 2023 duplicar la actual generación, llegando a suministrar un 30 % de las necesidades del SIC.

Estas buenas perspectivas son consecuentes con nuestras cifras, porque crecemos a pesar de todo. El Inacer de la Región 2014 creció un 3,9 % sobre el 2013, y el impacto en el PIB fue de un crecimiento de un 2,7 %, sobre el año anterior. Pero tenemos desafíos pendientes para ir avanzando con mayor vigor y constancia.

Debemos preparar a las empresas regionales, especialmente a las Pymes, con el fin de mejorar su productividad y asegurar su competitividad, que implica obtener productos de calidad a buen precio, para así garantizar empresas rentables, que crezcan y sean sustentables en el tiempo.

Para lograrlo es vital impulsar las transferencias tecnológicas y las mejoras en los procesos de innovación así como incorporar ingeniería de punta. Además, debemos formar nuevos emprendedores, mostrando caminos y apoyándolos en su cometido. Todo en el marco de una política pública de respaldo a la inversión e innovación, como lo hace el Gobierno a través de Corfo.

El anhelado círculo virtuoso de interacción positiva entre la universidad, el sector público y el privado, que tiene el potencial para dar una mirada diferente a los productos y servicios que se entregan y a los procesos que se desarrollan, está comenzando a generarse. De nosotros depende hacerlo realidad.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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