El valor del emprendimiento en la educación

“Un país sin emprendedores está condenado a vivir en la mediocridad y en medio de la frustración de no alcanzar mejores niveles de vida. Por ello, hagamos del emprendimiento nuestra principal palanca para desarrollarnos y progresar”.
En estos días es frecuente escuchar hablar en distintas instancias acerca del emprendimiento y la importancia que éste tiene para el desarrollo de las personas y, por ende, de la sociedad. Este es un hecho positivo al que hay que darle la mayor importancia, porque sin duda el emprendimiento es un factor preponderante entre los que conducen al desarrollo y el bienestar, y el sólo hecho de tomar conciencia significa un gran avance.
Surgen en forma natural e inmediata varias preguntas ¿cómo podemos fomentar el emprendimiento?, ¿cómo podemos aumentar la cantidad de emprendedores?, ¿La característica de emprendedor es innata o se puede adquirir? Al respecto hay muchas opiniones. Sin embargo, en forma más o menos repetitiva, se dice que aún cuando pueda existir cierta predisposición favorable innata, el emprendimiento es también una característica desarrollable con adecuadas metodologías formativas y educativas. Mucho se ha escrito acerca de las características de un emprendedor, pero todos parecen coincidir en que se trata de personas innovadoras, con la audacia suficiente para tomar riesgos calculados, desarrollar proyectos nuevos, inquietos, versátiles, perseverantes, estudiosos y, por sobre todo, con convicciones muy fuertes acerca de su capacidad de salir airosos en los desafíos que les plantea el entorno.
Aparece entonces una tarea que debe ser abordada en forma sistemática y profesional, que es contribuir a que nuestra juventud reciba los conocimientos, capacidades, y desarrollo de competencias y aptitudes que apunten a transformarlos en emprendedores. Esa es una gran tarea que se debe abordar en forma seria y ordenada, porque nuestro país necesita con urgencia cada día más profesionales que permitan acelerar nuestro ritmo de desarrollo, para alcanzar las metas que desde tanto tiempo nos hemos venido planteando. Para ello, entre otras cosas, hay que entregar estas herramientas y crear los incentivos que generen la fuerza para iniciar emprendimientos. Al mismo tiempo, destacar y no denostar a aquellos emprendedores que han sido exitosos. Hay veces que pareciera que tener éxito es un pecado y sin duda eso desalienta a aquellos que hacen del progreso su día a día.
En otras latitudes ocurre exactamente lo contrario y el emprendedor exitoso es una persona muy considerada socialmente. Felizmente, creo que hoy en Chile se está cambiando la historia en esta materia y hay varios ejemplos exitosos, a nivel de colegios y universidades, que incluyen en sus programas asignaturas y actividades orientadas a promover entre los alumnos el emprendimiento. Dentro de ellas se destaca por ser única la experiencia de la Universidad Andrés Bello en la carrera de Ingeniería Comercial, que considera como opción para acceder al título de Ingeniero Comercial, una modalidad consistente en que en el último año de carrera, después de completados los dos primeros cuatrimestres, el alumno debe crear una empresa real, asumiendo los riesgos que implica y presentarla a la Facultad cuando ella cuente con un año mínimo de operaciones. Si su proyecto de emprendimiento es aceptado, el alumno obtiene el título.
Un país sin emprendedores está condenado a vivir en la mediocridad y en medio de la frustración de no alcanzar mejores niveles de vida. Por ello, hagamos del emprendimiento nuestra principal palanca para desarrollarnos y progresar.
Luis Bravo Rodríguez
Director Ingeniería Comercial
Universidad Andrés Bello Concepción

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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