En Clínica Biobío: Exitosa intervención cardíaca a prematuro

Pablito nació con sólo 26 semanas de gestación, un peso de 700 grs. y 30 cms. de estatura. Debido a su complicación fue operado casi un mes después. Esta es su historia y la de sus padres, Pablo y Priscila que reconocen en su hijo a un guerrero.

Era noviembre de 2011 cuando Priscilla Sandoval viajó a Talcahuano a ver a su familia. Venía de la Quinta región, donde su novio Pablo Quilodrán trabaja para la Armada y con quien había planificado su boda para enero 2012. Sin embargo, con casi 26 semanas de embarazo acudió a la Clínica Biobío a consultar por algunos malestares y comenzó un largo proceso de incertidumbres, intervenciones, lágrimas y últimamente, muchas esperanzas.
En la Clínica Biobío le diagnosticaron una Preeclampsia que posteriormente derivó en un Síndrome de HELLP, una complicación seria de hipertensión inducida por el embarazo. Además de los riesgos de hipertensión que incluyen la disminución del flujo sanguíneo a los órganos y posibles convulsiones, puede provocar una degradación de los glóbulos rojos y derivar en anemia u otros problemas de coagulación.“No había alternativa, Pablito tenía que nacer, había que interrumpir el embarazo con urgencia”, recuerda hoy Priscila.
El niño nació el 24 de noviembre. Midió 30 centímetros y pesó 700 gramos. De inmediato, el bebé fue llevado a la incubadora, a la espera de exámenes que indicaran cuáles eran sus posibilidades reales de vida. Priscilla permaneció hospitalizada durante los 8 días siguientes, y Pablito fue trasladado a la UCI de Neonatología, donde podía verlo hasta 3 veces por día.

Conducto arterioso persistente

El conducto arterioso es un vaso sanguíneo que desempeña un papel básico en la circulación fetal. Evita que la sangre pase por los pulmones, ya que el oxígeno de la sangre fetal procede de la madre, no del aire inspirado. En los bebés de término, el conducto arterioso se cierra al nacer, pero en los prematuros suele permanecer abierto. Cuando ocurre esto, se produce un exceso de irrigación sanguínea en los pulmones que puede provocar dificultades respiratorias y a veces insuficiencia cardiaca.
Pablito nació con el conducto arterioso abierto. En la Unidad de Cuidados Intensivos de Neonatología, le aplicaron el tratamiento a base de fármacos; el conducto se cerró, pero tres semanas después del nacimiento se volvió a abrir, y había que intervenir. Pablito tenía 25 días de vida, pesaba 1.100 gramos y en la víspera de cumplir un mes fue intervenido por el cirujano Roberto González Lagos, de Clínica Biobío; en un trabajo interdisciplinario junto al cirujano Pediátrico Patricio Soto, neonatólogos y un equipo quirúrgico bien entrenado. Técnicamente, era una intervención muy compleja; el paciente pesaba poco más de 1 kilogramo y las estructuras eran de apenas un par de milímetros.
Las complejidades intra-operatorias y el trabajo milimétrico fueron superados por la fuerza interior del bebé, y por el trabajo de los diferentes profesionales de la clínica apoyados en la tecnología y demostrando su capacidad para cirugías de alta complejidad.
“Quedé muy contento y optimista tras la operación, lo que permite creer que este tipo de cirugías, e incluso otras más complejas, se pueden realizar con éxito en una institución privada de Concepción, sin trasladarse a Santiago; todo gracias a los esfuerzos y capacidad de Clínica Biobío”, comenta el Dr. González.
Pablito continúa su proceso de recuperación; tiene 33 semanas y pesa más de 1.500 gramos. Cuando pese 2 kilogramos, el equipo médico que lo atiende evaluará su alta médica.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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