En tiempo de crisis: La diversión no se detiene

diversion-1Al dar un vistazo a los pubs,  restaurantes, casinos y cines o ver simplemente cómo continúan los carretes caseros, muchos se preguntan de qué crisis estamos hablando. Y es que al parecer los chilenos no piensan eliminar los ítemes de gastos destinados al entretenimiento. Falta de conciencia, ganas de aprovechar las ofertas y promociones o, simplemente, el deseo de pasarlo bien a pesar del vendaval son las razones que expertos esgrimen para explicar este comportamiento.
Una llamada, un mensaje de texto o un correo electrónico, cualquier medio es bueno para concertar una cita. Y los motivos tampoco faltan: un cumpleaños, un aniversario, una salida o una despedida, una alegría o un mal rato. Todo es una buena excusa para reunirse con amigos o con la familia. Esto es algo que hemos escuchado y experimentado en muchas ocasiones, pero por qué seguir con estas costumbres, si todas las señales indican que los tiempos de bonanza se acabaron y que el dinero debe ser guardado con celo y cada gasto pensarlo seriamente.
Empresarios gastronómicos, un sociólogo y un psicólogo nos muestran el otro lado de esta crisis económica, ésa que lleva a buscar vivir un rato agradable en compañía de nuestros cercanos.
Rafael Galdames, sociólogo de la Facultad de Arquitectura de la Universidad del Bio Bío y asesor de Corbiobio, explica este comportamiento apelando a la heterogeneidad de nuestra sociedad conformada por distintos estratos sociales, económicos y educacionales, donde la clase media es el espectro más amplio. Expone que un estudio de Harvard Business considera como de este grupo a aquellas personas con ingresos entre 500 y 2 mil 500 dólares, en América Latina.
Aclara que en el caso de Chile se da una paradoja, pues dentro de este grupo hay mucho acceso al consumo.
Comenta que el equipo económico  de Chile ha seguido una política económica visionaria que ha evitado que la crisis se manifieste con fuerza, gracias a los ahorros públicos existentes, por lo cual los grupos sociales y los individuos tienen mejores posibilidades de enfrentarla.
Para Rafael Galdames, esta crisis tiene un fuerte componente comunicacional, con percepciones subjetivas. Apunta que el problema esencial proviene de la especulación financiera, que ha motivado la pérdida de dinero de los fondos de ahorro. “Entonces se percibe que ahorrar no es una buena inversión. Y por eso el  sentido común indicaría que lo conveniente es seguir gastando, en lugar de ahorrar para que otros pierdan mi dinero, con la excusa de tener el conocimiento”, enfatiza.
La otra visión, agrega, sería la de aprovechar para invertir o darse esos gustos que permiten las ofertas.
El psicólogo Cristián Bonifaz, de la consultora Proacción, tiene una visión diferente. Para él la diversión es una necesidad, como el sexo, la comida o el abrigo.  Aunque reconoce que también opera como un mecanismo de evasión o evitación.
Sin embargo, es cauteloso al señalar que para hablar de evasión es requisito tener un antecedente concreto de displacer o de exposición a un estímulo desagradable.
“En una sociedad individualista como la nuestra, no basta con que las cosas les pasen a otros, porque las personas dicen: no es mi realidad, entonces mientras las consecuencias de la crisis no los golpeen directamente difícilmente tomarán medidas paliativas y continuarán con sus rutinas normales.  Pero no desde una conducta evasiva,  sino más bien desde la falta de conciencia de enfermedad”.
Añade también que Chile tiene  la suficiente flexibilidad como para adaptar la oferta en función de la realidad de sus clientes. “Ahora, más que nunca, pueden viajar dos al precio de uno, bajan las tasas de interés, los bancos dan créditos con menos restricciones, los precios de los autos bajan entre un 10 y 20%, incluso la diversión es más barata”, explica.
Asegura que debido a que el efecto de la crisis no nos afecta psicológicamente como para que la gente inicie una política agresiva de austeridad, las oportunidades comerciales proliferan. “Esto porque son los únicos conscientes que se les avecina una debacle y necesitan traspasar los costos a las personas, es por eso que las crisis se transforman en una oportunidad perversa, sobre todo cuando la gente aún está dormida creyendo que a ellos, en lo particular, no les va a tocar”, enfatiza.

Los nuevos proyectos

Otro aspecto que llama la atención es la cantidad de nuevos locales que se han sumado a la oferta de pubs y restaurantes, en estos últimos meses, en el Gran Concepción.  Los propietarios de algunos de estos negocios dieron a conocer las razones que los llevaron a tomar esta decisión.
Roberto Raab y Antonio Melo, propietarios de Tribalto restobar tuvieron la idea de abrir su local a mediados de 2008, pues en ese momento no se vislumbraba una crisis económica.  Cuando ésta comenzó a dar sus primeras luces, ellos ya estaban con su proyecto bastante avanzado, y como le tenían tanta fe, sostienen, decidieron continuar. Y  a pesar de que llevan muy poco tiempo de funcionamiento, se atreven a hacer un balance totalmente positivo.
Explican que las conversaciones con sus clientes les permiten afirmar que la razón que tienen para seguir destinando recursos a este tipo de diversión está en las exigencias de la vida moderna. Pues cada vez es más  necesario tomarse un  tiempo aunque sea un día a la semana, para dejar el estrés y los problemas.
Álvaro Rojas, propietario de Corella Lounge, un restaurante actualmente en construcción en San Pedro de la Paz, es otro de los que se atreven a invertir en tiempos de crisis. En su caso la propuesta es cambiar el mercado del esparcimiento en una de las  comunas con mayor crecimiento demográfico de Chile. Afirma que la idea es abarcar ese segmento de la población, al que la crisis económica actual no afecta mayormente en sus ingresos. Pero también se orienta a los posibles comensales que buscan  pasar un rato agradable.
“Como la crisis se manifestó cuando estábamos en plena construcción, aumentando los costos de los materiales, el término de las obras se ha dilatado un poco porque estamos en la búsqueda de mejores precios”.
Así y todo tiene claro que va a continuar con su proyecto por la tranquilidad que le da el hecho de que en los demás locales de su rubro existe una gran demanda  a pesar de la situación que se vive en el país. “La crisis económica no es motivo para dejar de gastar en entretenimiento y servicios gourmet. No es que las personas busquen evadirse de ella, sino que la gente constantemente busca sitios que llenen sus expectativas. No por gastar el dinero,  sino que por las ganas de pasar un buen momento en algún lugar”.

Las estrategias

Sergio Argomedo, Director General de Juegos del Casino Termas de Chillán, indica que según su experiencia y la observación del comportamiento de quienes visitan el casino, las personas siguen jugando, sin embargo, las apuestas son de montos menores. Agrega que se nota que la gente está cuidando su dinero, pues existe una sensación de incertidumbre y  adelanta que esta situación se prolongará hasta que la economía  comience a recuperarse.
En otros casinos la estrategia ha sido disminuir el valor de la apuesta mínima, además de ofrecer promociones, descuentos y espectáculos.
Flor  María Contreras, propietaria de Bar de Copas, ubicado en San Pedro de la Paz, afirma que desde diciembre hasta ahora se ha observado una baja en la afluencia de público. Empero, señala que inicialmente no pensaron en el efecto de las restricciones económicas. Pero los meses han dejado de manifiesto que el escenario es complejo y que es preciso desarrollar acciones creativas para poder mantener los locales llenos.
Comenta que en su caso, la fórmula para enfrentar este período ha sido disminuir los márgenes y ofrecer ofertas y panoramas.
De esta manera, con estrategias, paciencia en algunos casos, o puro optimismo en otros, los encargados de la entretención parecen aún no estar tan afectados con la crisis y la razón de ello es que a pesar de que haya que apretarse el cinturón, los chilenos no se fijan en gastos a la hora de divertirse.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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