Erik Haindl, académico y economista: “Al Fisco ya no le está sobrando plata”

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Totalmente abocado a su función como Decano de la Facultad de Economía de la Universidad San Sebastián, fue uno de los primeros en asegurar ya en octubre pasado que la economía chilena había entrado en recesión. Aquí se declara partidario de aplicar políticas anticrisis focalizadas a sectores específicos en lugar de medidas generales, y  de generar el mayor número de obras públicas para crear más empleos. También recomienda hacernos el ánimo y ajustarnos el cinturón para una lenta y complicada reactivación. Y predice que se están acabando las vacas gordas para el Fisco.
Desde su oficina aún provisoria como Decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad  San Sebastián (cargo que asumió el pasado 3 de noviembre), el economista Erik Haindl Rondanelli traza las líneas de lo que será el principal eje de su gestión: transformar a su Facultad en un referente importante dentro de la educación superior en Chile, mediante el fomento a la investigación y el perfeccionamiento y competitividad del currículum académico. Su llegada es vista como parte de un ambicioso plan de esa casa de estudios para re-posicionarse entre las universidades privadas, cuya inversión incluye, además del recurso humano, la inauguración de dos grandes campus para su sede en Santiago.
Pero Haindl no sólo destaca en el campo académico. Ingeniero Civil Industrial y Magíster en Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile (con un Master of Arts de la Universidad de Chicago, de la cual es candidato a un PhD en Economía) también es en la actualidad uno de los analistas y consultores económicos más solicitados por los medios de prensa e instituciones. Sobre el crecimiento del desempleo, la contracción del crecimiento económico y qué proyecciones auguran los principales indicadores conversó con nosotros.
-Se dieron muchos pronósticos catastrofistas a fines del año pasado respecto de cómo la crisis económica mundial afectaría a Chile. A luz de los últimos indicadores ¿Qué hubo de acierto y de exagerado en estos vaticinios?
– La verdad es que estamos en una recesión mundial fuerte. Está cayendo el PIB en todo el mundo, y era raro pensar que una economía abierta como la chilena iba a quedar incólume. Muchas de las proyecciones del año pasado sostenían -incluso las oficiales- que Chile no iba a entrar en recesión. Yo dije que entraríamos en recesión en octubre pasado y casi me pegaron. Hoy, el Banco Central, si uno ve el último Informe de Política Monetaria, ya está reconociendo este estado. Nuestra economía entró en recesión desde octubre del año pasado, porque desde esa fecha todos los Imacec están cayendo, más o menos; de repente hay una caída más baja o más lenta, pero desde noviembre en adelante, si uno mira los Imacec del Banco Central, vienen todos negativos. La economía se está contrayendo y es lógico que lo haga. Entonces, las medidas fiscales, lo que están tratando de hacer es disminuir este shock. Y de esos tres mil millones que tiraron el año pasado, los mil millones que son para Codelco no tienen impacto macro, es más bien un efecto financiero; los otros tres mil sí, mal que mal son dos puntos del PIB, que es harto. Además se agregaron las medidas del 21 de mayo, que son un 10% de lo otro. Ahora, yo creo que la economía se va a seguir contrayendo, en el fondo, este ciclo lo podemos paliar con medidas, pero no lo podemos detener, porque es una cosa fuerte, y con dos puntos del PIB no lo arreglamos (…) Ahora, yo creo que igual los otros trimestres va a seguir cayendo la cosa. No me extrañaría que termináramos el año con una caída del PIB del orden del 2%.
-¿Es cierto que la crisis económica afecta de distinta manera a algunas regiones del país? ¿Por qué? (Por ejemplo, Magallanes, Aysén y El Maule están creciendo, mientras que las más afectadas serían Los Lagos, Arica y Antofagasta)
-Eso es absolutamente cierto, y ahí hay datos que sacó el mismo INE. Ahora Magallanes, por ejemplo, está con crecimiento (17,8); y en Aysén no hay recesión, yo creo que es por proyectos especiales que reactivan la actividad, como el gas o el metanol… no sé exactamente, pero se me ocurre que es un tema energético, una actividad que se disparó. Lo mismo en el caso de Coquimbo, seguro que ese 9 y medio por ciento es minería, cuando a lo mejor el turismo está cayendo. La recesión en este momento nos está pegando de forma muy dispareja. Si uno se va por sectores, por ejemplo, según el Banco Central, la Agricultura creció, pese a que si uno escarba ahí, la exportación de frutas creció 6,7%, pero la producción de carne cayó en 12,5%; la de cerdo cayó 5,7%, la de ave cayó 6%, la producción de leche cayó 14,4%, entonces, está súper disparejo. En la producción de cobre va todo para abajo, la industria también está cayendo fuerte. Según el INE estamos con caídas del 10% el primer trimestre. La construcción ya empezó a caer también, según las cuentas nacionales hay una caída del orden del 1%, pero yo creo que viene mucho más fuerte si uno mira los permisos que, por ejemplo, cayeron un 20%. La construcción misma disminuyó, lo que estaba construido se vendió. El comercio también está cayendo fuerte.
-Cuando conversamos sobre el Plan Fiscal con la Subsecretaria de Hacienda, María Olivia Recart, señaló que “desde el punto de vista de las medidas”, el Gobierno no estaba “mirando sector por sector”, sino que al país en su conjunto ¿Comparte ese criterio como forma de diseñar medidas que combatan la crisis?
-Yo ahí discrepo, creo que en este caso hay que hacer justamente lo contrario. Si uno quisiera hacer aquí una política contracíclica fina, lo que tendría que hacer es bien discriminador, por ejemplo: me están cerrando las salmoneras en Puerto Montt, empiezo a adelantar obras públicas en Puerto Montt, para que absorban mano de obra ahí. Al contrario de las medidas generales, habría que ser súper selectivo, viendo dónde se está cayendo la cosa (…) Una gran colaboración que podría hacer el Fisco, ahora que tiene plata sería, por ejemplo, pagarles a todos los proveedores a los que les está debiendo. Yo no sé por qué esa materia, que es de cajón, no la tocan. Por ejemplo, ahí en el sector Salud, Transporte, en Obras Públicas, los ministerios, un poco para cuadrarse (en las cuentas), tratan de mantener a los proveedores con meses de retraso, y los dejan ahorcados. Si el Fisco les dijera: “ya, sabe, porque soy buena gente, desde mañana pago todas las facturas que tengan más de un mes”, le inyectarían liquidez a las Pymes -por lo menos en ciertos sectores- tremenda. También podrían dar plazos a empresas que tuvieran IVA atrasado. Ésas son maneras de ayudar directamente a la Pyme.

HACIA UNA LENTA RECUPERACIÓN

-¿Qué momento nos hará sentir que tocamos fondo con la crisis económica: una prolongada caída del PIB o una altísima cifra de desempleo?
-Desafortunadamente, el desempleo es la variable que más demora en recuperarse. Mientras la economía crece, crea puestos de trabajo, y si uno mira los números, la economía chilena estaba creando entre 180 mil y 200 mil puestos de trabajo durante los últimos años. Ahora, la fuerza de trabajo ha aumentado un poco menos que eso, como 150 mil o algo así. Entonces, qué pasa: los desocupados van disminuyendo en la diferencia entre la creación de nuevos puestos de trabajo y el grupo de nuevos entrantes a la fuerza de trabajo. Qué es lo que está pasando ahora: ya informó hace rato el INE que la creación de puestos de trabajo está creciendo 0 en 12 meses; según los datos de la encuesta de la Universidad de Chile está cayendo 3%.  Lo normal es que, con una economía que caiga, se destruyan puestos de trabajo, y además entra todo el chorro de flujo de adición de la fuerza de trabajo, así es que la desocupación se dispara. Entonces, mientras la economía sigue en el ciclo hasta que tope fondo, la desocupación aumenta a unas velocidades tremendas (…) Después, cuando la economía toca fondo y empieza  a crecer, habrá periodos en que creará trabajos, pero serán menos que la fuerza de trabajo que entra (…) Uno debiera esperar que la tasa de desocupación siga subiendo todo este año y se estabilice en algún punto hacia fines del próximo año.
-¿Cómo puede entender la gente que, mientras indicadores de la Bolsa como el IPSA apuntan hacia la recuperación, y que el precio del cobre se mantiene a dos dólares la libra, al mismo tiempo los pronósticos indiquen que PIB seguirá cayendo, al igual que el desempleo, y que la situación económica aún puede empeorar?
-En general cuando uno mira los ciclos -estos tienen forma de onda cuando uno los grafica- el ciclo de la Bolsa va siempre antes del ciclo del PIB. Las bolsas empiezan a caer antes que la economía entre en recesión, y las bolsas tienden a subir antes que las economías toquen fondo, son expectativas. La gran señal buena que hay es que las bolsas tocaron fondo; ahora, lo que nadie sabe, es si éste es “el fondo verdadero”, o en dos o tres meses más viene otra caída y después viene el fondo. Si éste es el fondo verdadero, quiere decir que el fondo real de la economía está cerca ¿Qué tan cerca? Tipo octubre en Estados Unidos, tipo diciembre en Chile (…) O sea, el PIB de Chile debería seguir cayendo hasta diciembre, y ahí recién tocaría fondo, entonces los primeros crecimientos deberían estar en el primer trimestre del próximo año. Siempre que EE.UU toque fondo en esa fecha… si la crisis se prolonga y EE.UU toca fondo a comienzos del próximo año, en ese caso nuestro fondo sería más bien hacia el primer semestre del 2010, y la caída sería más larga.
-En definitiva, ¿cuándo se disparará definitivamente el desempleo?
-Ahora en junio o julio se empezará a ver fuerte (…) puede ser que haya algunos sectores que todavía sigan creciendo, pero en general se están contrayendo, les están cayendo las ventas, entonces, en el fondo ahora es muy difícil que aumenten sus planillas; a lo más se logra que retengan las que tienen, que no corten gente. En ese sentido encuentro buena la idea de incentivar que mantengan su personal, pero es difícil que una medida de estímulo de nuevas contrataciones funcione ahora.
-¿Se debió haber sido más audaz en las medidas implementadas en el Plan Fiscal y para el discurso del 21 de mayo, como haber bajado aún más la carga tributaria a las personas? ¿Bajar el IVA o eliminarlo temporalmente, por ejemplo?
-No, yo creo que se hizo bastante, sobre todo que los impuestos hay que moverlos lento, y hay que mirar a largo plazo. Nuestro Fisco, con todo lo que está gastando, va a ser un Fisco deficitario este año y el próximo. Se acabaron las vacas gordas, ya no le está sobrando plata (al Fisco) según mis cálculos, entre todas estas medidas más el año fiscal nos vamos a gastar once mil millones de dólares este año. La mitad de los ahorros que se hicieron se van a ir. La verdad es que vamos a salir con un Fisco con un hoyo de cuatro puntos del PIB.
-¿Podría entonces, tener cabida este año medidas como reajustar el salario mínimo, actualmente en $159 mil?
-Bueno, ahí está el tema político, pero técnicamente ojalá no se reajuste. Mientras más bajo, menos gente despedida, menos desempleo. O sea, los reajustes al salario mínimo no son malos cuando tú no estás en una economía que esté decreciendo. Pero hoy uno mete estas cosas, y la respuesta es pura desocupación.
-Desde su percepción, y con toda sinceridad: de la cifra que hoy alcanza el desempleo nacional ¿cuántos despidos obedecen a razones de fuerza mayor por parte de las empresas, y cuántos al aprovechamiento de la coyuntura para mantener el máximo de rentabilidad posible?
-Las empresas hoy son como un barco que se está hundiendo, y el peligro que tienen es quebrar. Es tan simple como eso. Yo sé que para las empresas es doloroso tener que echar gente, pero… a lo mejor hay algunas en que pasa lo que dice usted, pero en muchas de esas a veces (el despido) es la manera que tienen de salvarse, o a veces ni siquiera así se salvan. En general, es un tiempo en que la misión social del empresario es tratar de salvar la empresa.
-Esa situación es entendible en las Pymes, pero también hay empresas más grandes y consolidadas que realizaron despidos masivos…
-Ok. La Papelera a lo mejor tendría suficiente espalda como para no echar a nadie y de repente alguien podría criticar… pero hay otras empresas como las salmoneras o un agricultor chico que, en el fondo, si no hace eso, no va a estar. Su misión es mantenerse vivo. Su problema es sobrevivir, ése es el problema. Ahora, claro, hay algunas empresas grandes que tienen la espalda para poder sujetar eso. Yo me acuerdo que la misma Papelera, para la crisis del 75, se le cayó el precio de la celulosa. Llegó una recesión fuerte en Chile, y con ese precio tenían que cerrar la planta de Laja. Me acuerdo que en esa época estaba Ernesto Ayala de Gerente General, y llevaron una moción, y dijeron “¿saben? Vamos a seguir funcionando con Laja, no vamos a echar a nadie, y vamos a llenar las bodegas de celulosa, y nos vamos a jugar a que pase la crisis”. Y siguieron operando cómo si no hubiera pasado nada, tuvieron que arrendar no sé cuantas bodegas en todos lados, no vendieron “niuno”, y después la crisis pasó, el precio de la celulosa se recuperó, y al final ganaron plata. Ése es un ejemplo, pero en general, yo he visto súper pocos casos así (ríe).
-¿Cuál es la mejor noticia que podríamos dar a los lectores respecto a esta crisis?
-A ver, una muy buena noticia es el hecho de que esto pudo haber sido una depresión tipo años 30, y yo creo que la manejaron magistralmente Estados Unidos y Europa. Creo que hicieron lo correcto, lo estudiaron y ha sido muy bien manejada esta recesión; transformaron un huracán en una tormenta tropical. Ahora podría ser una recesión estándar, porque una recesión tipo años 30 habría sido un desastre total… será como una L, porque nos vamos a caer, vamos  subir un pelín y después nos vamos a quedar ahí estancados por un buen rato.

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