Es imposible quedar indiferente ante el descontento social de la población, que explotó a raíz de la “revolución de los 30 pesos”. La gente está enojada, frustrada, triste. Hace años que viene arrastrando insatisfacción por la desigualdad que vive y por un sistema económico que tiene dos caras: la primera, marcada por los números macro que muestran que, tras 30 años de crecimiento económico, Chile pasó de un ingreso per cápita de US$ 2.500 a casi US$ 25.000, y de un índice de pobreza de más de 45 % a menos del 10.

Sin embargo, la otra cara de la moneda da cuenta de que el exceso de consumo, como eje del bienestar económico, generó mayor desigualdad, ya que durante la fase de desarrollo no se puso énfasis en una educación igualitaria.

Claudio Basualto Muñoz, Gerente General de Inmobiliaria Urbani.
Economista UdeC. MBA UDD. Diplomado en Gestión de la Felicidad y Liderazgo, UAI.

La carencia de educación financiera, o de herramientas suficientes para filtrar de mejor manera los estímulos comerciales a los que somos sometidos a diario, ha provocado que más del 50 % de los chilenos esté hoy sobre endeudado y moroso. También contribuyeron a ese desequilibrio las empresas que fomentaron el “consumo presente”, por medio de tarjetas de crédito, y que muestran promociones que ofrecen una falsa felicidad, derivada del placer de consumir.

Así, tenemos una población sumida en las deudas, y empresas que lucran de manera desequilibrada y poco empática. Herbert Simon, Premio Nobel de Economía, plantea que “la gran cantidad de los problemas se debe a la falta de empatía de los tomadores de decisiones”. Yo agregaría que la empatía no solo consiste en escuchar a las personas con nuestros sentidos, sino que obliga de manera consciente a escuchar con el corazón y con el espíritu. Solo así lograremos entender “qué y por qué” pasan las cosas, volviéndonos responsable de la solución.

¿Cuándo va a parar esto? No podría decirlo con exactitud, pero creo que todos debemos poner nuestro granito de arena para ayudar y ser parte de un cambio positivo. En mi caso, por ejemplo, puedo educar a la gente en temas financieros para que sepan administrar mejor su dinero y no caigan en el sobre endeudamiento. Y así lo hemos estado haciendo desde 2018 con “Ahora Puedo”, una iniciativa que nació desde Urbani y que a la fecha ha entregado a más de 50 mil personas en todo el país, gratuitamente, herramientas de educación financiera, tips de emprendimiento y, en particular, educación de la felicidad, esa que no se basa en el materialismo.

Además, Urbani fue la primera inmobiliaria nacional en certificarse como empresa B (2017), lo que nos impulsa a tener una responsabilidad social mayor y un compromiso constante con la comunidad, características que este emprendedor toma como propias e intenta contagiar a quienes le rodean.

No creo que con estas medidas todo se solucione, pero sin duda ayudarán. A eso me refiero con poner nuestro granito de arena: ser un aporte y una pequeña luz que invite a los demás actores económicos a sumarse a la nueva forma de hacer negocios, a la manera B de hacer las cosas.

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