“Estoy segura de que presentaremos una buena constitución en el plazo que corresponde”

Descentralización, las mujeres y la comunidad LGBTIQ+ son ámbitos que la joven abogada ha venido trabajando hace tiempo. La redacción de la nueva constitución es la oportunidad para aportar desde su experiencia y conocimiento una mirada que permita que todos abracemos y gocemos por igual de los derechos que en ella se incluyan.

Por Carola Venegas Vidal

Hablamos primero de su familia, y asegura que haber crecido junto a unos padres muy poco machistas, donde las tareas se compartían y las decisiones eran asumidas con corresponsabilidad, marcó su personalidad autovalente y profundamente conectada con los temas de género.

Tammy Pustilnick Arditi, 35 años, abogada de la Universidad de Chile, convencional constituyente electa por el distrito 20, es una de las confundadoras de la Corporación Descentralizadas, defensora de los derechos de la mujer, profesional asesora de la Fundación Iguales e integrante de la comisión Descentralización, Equidad y Justicia Territorial, de la Convención que, justamente, estuvo sesionando desde el 22 de noviembre en la región}

“Creo en la Convención Constitucional, en el trabajo que estamos haciendo, pues es la salida institucional y democrática a una crisis social política y económica profunda que tenemos en el país”, sostiene Pustilnick, quien defiende la riqueza diversa que logró conformarse en el grupo de los 154 constituyentes.

-¿Coincide lo que imaginabas con lo que es hoy la Convención?

“Yo creo que ninguna persona sería sincera si te dice que esperaba que esto iba a ser fácil, que no hubiese habido polémica o que no hubiese habido tensión. Esperaba algo complejo, pero como estaba alejada de la política y de los partidos, no pensé que sería tanto. No estaba acostumbrada. Además, hay algo súper particular que nadie previó, que es cómo está conformada la Convención Constitucional. Siempre destaco, de buena forma, que es el órgano más representativo que hemos tenido tomando decisiones de poder en la historia de nuestro país, y eso es algo maravilloso. Grupos que históricamente estuvieron aislados de la toma de decisiones tienen hoy una oportunidad. Es un órgano con paridad, con pueblos originarios, con la representación de distintos sectores culturales y sociales, de todas las profesiones, de todos los ámbitos. Y esa representación hizo que, obviamente, la conversación -o por lo menos en una primera instancia- fuese más compleja, porque somos muy diversos. Estábamos acostumbrados a que todos los órganos de poder en nuestro país fueran muy homogéneos, de determinado sector socioeconómico, particularmente hombres, entonces así era más fácil ponerse de acuerdo con la persona que está en las mismas que tú”.

-¿Esa complejidad la sienten todos los constituyentes?

“Claro, nadie pensó que iba a ser fácil. Suma a lo diversa que es la Convención, que llegamos de todos lados con justificadas desconfianzas. Atravesábamos una crisis profunda, una desconfianza institucional y una polarización en el país, entonces, obviamente era mucho más complejo conversar. Rescato que después de estos cuatro meses las desconfianzas o esos ánimos hayan ido bajando. Hemos logrado sacarnos prejuicios, porque yo creo que la gran mayoría -y acá no peco de ingenua- estamos por que esto resulte, entonces tenemos que tener en foco cuál es el objetivo final, más allá de cuáles son los intereses particulares”.

Aquí hay algo que no está bien

-¿De dónde viene tu idea de visibilizar las temáticas de género?

“Resulta que siempre vi que había una corresponsabilidad entre mis padres. Mi papá particularmente siempre promovió -tengo una hermana mayor- que estudiáramos, que nos valiéramos por nosotras mismas, entonces nunca sentí lo que tantas mujeres, lamentablemente, sienten hasta hoy… Eso de que tú, porque naces mujer, tienes que ser dueña de casa o tienes que cuidar a tu marido, debes cocinar o casarte y tener hijos. Siempre fui muy independiente, muy autónoma. Cuando conocí a mi pareja y nos fuimos a vivir juntos, para mí era impensado asumir el rol tradicional de mujer dentro del hogar, lo cual no cuestiono, ni critico. Lo que yo cuestiono y que llamo a reflexión es que asuman que ese es su rol, porque están convencidas que la sociedad o incluso su marido lo dice. Es ahí donde yo digo: ‘Hagan una reflexión’. Aquella mujer que quiere quedarse en el hogar cuidando a sus hijos, o ser dueña de casa porque es su voluntad, lo encuentro maravilloso. Pero cuántas realmente lo hacen porque quieren y no porque hay un estereotipo, un tema cultural que les dice que eso es lo deberían hacer”.

-¿Hay datos concretos de eso?

“Una encuesta Cadem dice que más de 60 % de las personas consideraba que la mujer que trabajaba fuera del hogar dejaba desprotegida a su familia. Es decir, consideran que cuanto tú cuando sales a trabajar remuneradamente fuera del hogar eres una persona que ‘descuida’ a tu familia. Cómo motivamos a más mujeres para que se empoderen, que tomen liderazgo, que trabajen y que, sobre todo, tomen cargos de liderazgo, si es que otros van a pensar que eres una mala madre o que eres una mala esposa, que eres una mala dueña de casa. Es demasiado potente el tema cultural”.

-¿Ese choque con tu convicción te motivó a trabajar por las mujeres y las minorías sexuales?

“Viene desde la universidad. Siempre tuve el bichito de las temáticas de Derechos Humanos. Me llamó particularmente la atención la situación de las disidencias sexogenéricas, eso de que por el solo hecho de tu orientación sexual, jurídicamente hablando, no pudieses acceder a gozar de determinados derechos. Para qué hablar de la identidad de género. Cuando uno estudia Derecho, busca la justicia, yo te podría decir que ese fue el momento que dije ‘hay algo que acá no está bien, acá hay claramente una discriminación arbitraria’, en el año 2009 o 2010, cuando todavía escrientre comillas uno podría decir que no estaban tan en boga los movimientos sociales, feministas o de la comunidad LGBTIQ+. En esa época yo hice mi memoria de la universidad sobre la validez de los matrimonios homosexuales en Chile. Después me fui a estudiar al extranjero, me especialicé en Derechos Humanos. Y ahí gatilló el otro lado de no solamente trabajar por los derechos de la comunidad LGBTIQ+, sino también de los derechos de las mujeres. Cuando fui mamá estaba estudiando en el extranjero, entonces también había un tema cultural que te cuestionaba y me decía ‘pero a ver, tú estudias y, ¿con quién está tu hija? ¿Tu marido está con tu hija y tu marido no trabaja que se queda en la casa?’. Todo un choque cultural para la gente, porque en el fondo estamos acostumbradas que se quede uno de los dos en la casa, y esa la mujer. Ahí gatilló mi otro interés fuerte. Es decir, trabajar por la autonomía económica de las mujeres, y eso fue algo en lo que pude especializarme en el extranjero. Cuando volví a Chile, el 2016, directamente a Concepción dije estas son las dos áreas en las que sí o sí me quiero desarrollar, y así fue cómo contacté a Fundación Iguales, donde solo prestaban asesorías jurídicas en Santiago. Ahí vino otra de mis luchas, que es la descentralización, porque cuando me dicen ‘no, sabes que solamente hay servicio gratuito en Santiago’, y yo dije ‘ya, si es gratuito hagámoslo en Conce, yo me pongo a disposición’, porque claramente hay comunidad LGBTIQ+ en todo el país; yo presto asesorías jurídicas y les apoyo desde el Biobío”.

Así Tammy Pustilnick firmó un convenio y se convirtió en la primera abogada que trabaja por Iguales fuera de la región Metropolitana. Hoy también hay convenios con profesionales en distintas regiones. Dice que cruzó con ese hito dos asuntos que le interesan muchísimo que son los Derechos Humanos con la descentralización.

“También hay que pelear por la descentralización del país. Con orgullo, tramité rectificaciones de partida de nacimiento de personas trans, porque antes de la ley de Identidad de Género, cuando una persona quería cambiar su nombre y su sexo registral, tenías que recurrir a tribunales desde el momento que eras mayor de edad. Hoy, con la ley, ya no. Por lo menos, logré más de 10 rectificaciones de partidas de nacimiento acá en Biobío y, al mismo, tiempo empecé a hacer docencia en la universidad Andrés Bello, en las áreas que me gustan: Derechos Fundamentales, Teoría de la Constitución, Violencia de Género y cofundé con tres maravillosas mujeres más, Descentralizadas, donde trabajamos fuertemente por potenciar los liderazgos con perspectiva de género y la autonomía económica de las mujeres. Ellas son Roberta Lama, Joyse Olsen y Pamela Díaz”.

-¿Cómo se relaciona esto con tu interés de reescribir la constitución?

“Yo te diría que fue por mi formación teórica y práctica, porque, desde un punto de vista teórico tú te das cuenta de que la ley llega solo hasta cierto punto. Había muchas injusticias escritas en la constitución. Y, en lo práctico, la ley te impedía el goce efectivo de determinados derechos. Entonces llega un momento en el que uno se siente angustiada, no hay nada que hacer si la constitución lo impide. Creo que desde ese conocimiento teórico y experiencia práctica, fue que dije, tratemos de aportar con esta mirada, con esta experiencia”.

La paridad llegó para quedarse

-Descentralización y regionalización, ¿cómo se acorta la brecha entre provincias y capitales?

“Es importante que esta descentralización no solamente sea desde la región Metropolitana a las otras regiones, sino que también sea intraregional que, en el fondo, el centralismo que se vive en las capitales regionales provinciales tiene también que desaparecer. Estamos acostumbrados a que todo ocurra en la Región Metropolitana y en determinadas comunas, o en otras regiones y en determinadas comunas de la región. ¿Cómo logramos esta descentralización? Entregando mayor autonomía y no solamente a los gobiernos regionales para sacar el centralismo desde la región Metropolitana, sino que también a las municipalidades. Así vas a poder atacar el centralismo que ocurre dentro de cada una de las regiones y esto, obviamente, tiene que ir de la mano con dos principios que para mí son fundamentales que queden en la constitución en esta materia, que es la solidaridad interregional y también la equidad interregional. En el fondo, que haya un crecimiento paralelo entre las regiones y entre cada una de las comunas”.

-Si te pregunto si eres feminista, me respondes…

“Todos deberían serlo. Todas y todos deberían ser feministas. Hay que ir al concepto. La verdad es que a mí me asombra que en el 2021 haya gente que no se declare feminista. Tú le preguntas a alguien y te dicen “no, sí”, pero ¿sabes lo que es el feminismo? Lo que busca el feminismo es la igualdad de oportunidades y el goce efectivo de derechos de hombres y mujeres”.

-¿Cómo visualizas el rol de la mujer desde ahora en adelante?

“Esto es algo que he repetido mucho últimamente, pero no me imagino un órgano del Estado sin paridad. No me imagino mañana el Congreso, los ministerios, el Poder Judicial, en el caso de la integración de la Corte de Apelaciones, de la Corte Suprema, que no sea con paridad. La paridad llegó para quedarse, ya las cuotas quedaron atrás y la paridad y su formación afirmativa tiene que ser el estándar mínimo que como sociedad democrática tenemos que exigir. A mí me llama mucho la atención que cierta gente enfatiza que estamos exigiendo demasiado, Pero oye, somos la mitad de la población y se ha naturalizado que la visión, que la mirada, que la voz de la mitad de la población no haya sido escuchada”.

-¿Y cómo crees que es la percepción de los hombres?

“No soy buena para generalizar, yo no te podría decir cómo reaccionan los hombres, porque hay muchos hombres feministas, hay muchos hombres que trabajan también en pro de las demandas feministas. Pienso que hay un problema generacional que no ayuda con esta caricatura y, también, hay un tema de resistencia, porque lo que busca el feminismo, insisto, es que las mujeres podamos gozar de los mismos derechos y oportunidades, y eso significa que los hombres tienen que, en ciertas oportunidades, dar un paso al costado o que tienen que dar espacio a las mujeres”.

-¿Tenemos que trabajar por la inclusión o por la paridad?

“Yo creo que tenemos que trabajar por la democracia, porque cuando uno habla de esta paridad o estas cuotas en el Congreso, y saltan ciertas personas diciendo que ‘no, yo no quiero que llegue un hombre o una mujer, yo quiero que llegue una persona que se lo merece’, en el fondo consideran que las acciones afirmativas son contrarias a la meritocracia. Eso es no entender que vivimos en un contexto social donde las mujeres no tenemos acceso a las mismas oportunidades que los hombres por temas sociales y culturales, que existen limitaciones que nos impiden llegar a ciertos cargos de poder, cargos de liderazgo y qué mejor ejemplo que la Convención Constitucional, que demostró que como exigía una paridad de entrada y de salida llegaron, incluso, más mujeres”.

-¿Es este tu punto de partida político?

“No, este es mi punto de partida y de cierre. Yo termino el próximo año presentando una propuesta de nueva constitución. Mi espíritu y mi expectativa respecto a este proceso constituyente sigue exactamente intacto, como cuando lancé mi candidatura. Ha sido difícil, ha habido momentos tensos, ha habido llantos -por supuesto-, pero yo estoy muy emocionada con lo que este proceso puede traerle al país, y esa esperanza y esa energía con la que me lancé como candidata diciendo: ‘Podemos lograr muchas cosas con una nueva Constitución’, siguen intactas, y yo sigo confiada que vamos a presentar una buena propuesta de nueva constitución en el plazo correspondiente”.

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