Evelyn Matthei: “No me asusta pisar callos para un mejor clima laboral”

De lo humano y lo divino habló en Concepción la ministra Evelyn Matthei al punto de calificar como “horrorosamente mala” la educación chilena y lamentar que en esta Región del Biobío trabajadores prefieran  empleos de emergencia y no los 50 mil ofrecidos por el sector construcción.  Con franqueza, admite que la gente está reaccionando de manera virulenta a “las cosas mal hechas”, y que tendrá que batallar para mejorar en Chile la seguridad en las actividades productivas y alcanzar un mejor ambiente de entendimiento entre empresarios y trabajadores.

Hace poco fue portada de un tabloide nacional por un furtivo beso que le robó un joven admirador mientras hacía declaraciones en su condición de Ministra del Trabajo, en Santiago. Y Evelyn Matthei Fornet (58), repuesta de la sorpresa, haciendo gala de buen humor le señaló: “Oye, ¿pero no me dejaste que yo te diera uno a ti…?”, tras lo cual le lanzó un par de besos.
La ministra se acuerda bien de la anécdota que contrasta, reconoce, con la “franqueza espantosa” de sus opiniones como economista, política y ex parlamentaria, tal como apreciaron los asistentes al Encuentro de Actualidad y Análisis (ACAN) organizado por Revista NOS. En la oportunidad no sólo habló de los temas propios de su cartera sino que también del conflicto educacional, de los movimientos ciudadanos y de la responsabilidad de la clase política y del gobernante para consensuar una salida que evite la polarización en Chile.
Al analizar el tema educacional, con franqueza sentenció que si tuviera un hijo estudiando en un colegio municipalizado o le tocara estar en una lista de espera durante meses para ser operada en el sistema público de salud “no tengan ninguna duda que estaría en la calle protestando”. Pero también instó “a no demonizar” la masiva expresión de descontento estudiantil que se advierte en las calles por estos días, aunque discrepe de la posición ideológica de algunos dirigentes que aparecen encabezándolo.
Ya más en la línea de los grandes desafíos de la cartera del Trabajo, la ex senadora apuntó a mejorar las prácticas laborales en Chile y a que la capitación con recursos del Estado beneficie, como corresponde, a los trabajadores más vulnerables. No extraña, en consecuencia, escucharla decir: “Cuando es necesario, soy de una dureza increíble y no tengo temor a pisar callos para avanzar en el tema laboral. Hoy, por ejemplo, el Servicio Nacional de Capacitación (Sence), gasta 300 millones de dólares anuales con cero impacto en las remuneraciones y la generación de mejores empleos para los trabajadores más pobres”.
Su militancia en la UDI no le impide tener posiciones –y muy liberales- en muchos temas. Recuerda que votó a favor de la Ley de Divorcio y que también propuso, junto al senador socialista Fulvio Rossi, una ley para permitir –con algunas restricciones- un aborto terapéutico. Un gesto más fue franquear al Presidente Sebastián Piñera, en la ceremonia en La Moneda de firma del proyecto de Ley sobre Uniones Civiles, a la que se negaron a concurrir el presidente de su partido Juan Antonio Coloma y de RN Carlos Larraín.“Me entiendo con todos los sectores políticos en la medida que haya un interés genuino por hacer progresar al país”, enfatiza.
– ¿Es contradictorio que la Región tenga la mitad de los empleos de emergencia del país -13 mil- y exista en el sector construcción una oferta de 50 mil puestos sin llenar?
“En esta Región hay un problema serio, porque necesitamos urgentemente 50 mil personas para trabajar en la construcción. No obstante, hay mucha gente que prefiere seguir en los empleos de emergencia, pese a que el Gobierno les ofrece capacitarlos para acceder a esas mejores oportunidades laborales. A mí me parece que el dirigente de la CUT regional, Álex Iturra, es una persona muy razonable y responsable y tenemos que conversar con los alcaldes y los líderes locales para llegar a un consenso social en el tema. Ojalá que cuando se ofrezcan cupos productivos en el sector privado, lo tomen y no se queden con los de emergencias que más bien son un beneficio. No los vamos a reducir, pero no resulta lógico no acceder a una fuente laboral estable y con mayores ingresos”.
– ¿Es efectivo que los programas de capacitación del Sence sólo llegan a quienes tienen un buen nivel de calificación?
“La mayoría de los recursos Sence se usan en empresas grandes y en ese contexto quienes tienen la mejor opción de ser capacitados son personas con mayor educación. Así es que tenemos un mal resultado. Es una batalla que daremos y no creo que alguien pueda negarse a que la plata del Estado la gastemos en las personas más vulnerables, porque está comprobado que con una capacitación focalizada en ese sector se logran buenos resultados”.
-¿Cómo enfrentará las batallas para una capacitación efectiva; tener en Chile mejores prácticas laborales y modificar el Código Laboral?
“El tema de las buenas prácticas laborales lo puedo imponer y en la capacitación puedo convencer. Modificar el Código Laboral no es una de mis grandes batallas; lograrlo dependerá de alcanzar un consenso con muchos actores involucrados. Desde que asumí he sostenido que habrá reformas a éste en la medida que se alcance un acuerdo político, porque es uno de los temas que más diferencias ideológicas y jurídicas produce”.
– Treinta y uno de los 33 rescatados de la mina San José están presentando una millonaria demanda en contra del Estado chileno por 7.750 millones de pesos. ¿Qué avance real hay en el tema de la seguridad laboral, incluyendo la minera?
“El Servicio Nacional de Minería (Sernageomin) ha aumentado al doble o al triple la cantidad de fiscalizadores. Ya estamos sacando los proyectos de Ley, que no se improvisan ni se aprueban en quince días ni en dos meses. Viajaron personas del Ministerio del Trabajo a conocer las mejores prácticas en Europa. Estuvieron en Bilbao, España, donde está el Instituto que ve el tema de la seguridad laboral, y en Bruselas, donde está la Unión Europea. También han recabado experiencias y normas en Dinamarca y Canadá, es decir, tenemos la asesoría de la gente que más sabe. Haremos un reacomodo total y absoluto del tema de la seguridad que incluirá una autoevaluación obligatoria de cada empresa, la que será pública. A través de ella los trabajadores y sindicatos podrán establecer si se cumplen los objetivos anunciados. Cuando una empresa tenga problemas se le dará plazo para superar las deficiencias. Sin embargo, si cualquiera se evalúa muy bien y luego la “pillamos” que tiene problemas serios se le aplicará una multa que estamos aumentando de 1.000 a 15.000 Unidades Tributarias Mensuales (UTM). Estamos haciendo una revolución y se envió al Congreso el primer proyecto de Ley que modifica la ley orgánica de la Superintendencia de Seguridad Social y crea la Intendencia de Seguridad Laboral. Ahora viene un segundo que establece la Superintendencia de Seguridad en Minería. Hay otros cuerpos legales que estamos trabajando de manera muy acelerada. Se requiere de un cambio cultural absoluto en el tema y lo lograremos con las nuevas normas que se están introduciendo”.
-¿Cómo le gustaría que la recuerden como ministra del Trabajo?
“Básicamente, como una persona que me la jugué por mejorar las condiciones de los trabajadores más vulnerables de Chile”.
-¿Es complejo negociar con la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) a la que se cuestiona su representatividad del sector laboral chileno?
“La mayor dificultad en este momento son las grandes diferencias que tienen en su interior, donde es frecuente la marginación de ella de nuevos gremios. Sin embargo, independiente del número de afiliados con que cuentan, claramente es una organización que tiene un peso específico enorme y que nadie puede negar. Cuesta negociar con ellos, porque muchos no aceptan las invitaciones a dialogar. En más de tres oportunidades no han concurrido para hablar de temas que son de interés real del sector laboral”.

Educación: “horrorosamente mala”

-Usted ha sido lapidaria para calificar toda la educación chilena de “horrorosamente mala”. ¿Cómo se mejora su calidad?
“Lo primero que se hizo -y que fue muy bueno en los gobiernos de la Concertación- fueron las mediciones internacionales de cómo estaba la calidad de la educación. En las tres pruebas que se hicieron nos fue horroroso e incluso en colegios caros de Chile, nos fue peor en comparación a estudiantes de estratos de bajos recursos en naciones como Finlandia, Corea o Singapur. En general, tenemos un problema muy serio en nuestra educación que mucho tiene que ver con haber mantenido por tanto tiempo salarios tan bajos para los profesores. Tampoco se ha controlado a las universidades que imparten las carreras de pedagogía, en varias de las cuales se reciben a estudiantes con 350 puntos en la PSU. Así no vamos a mejorar la educación. Luché porque se tuviera que certificar las carreras de pedagogía. Me alegro de la existencia de la Prueba Inicia para los egresados o quienes cursan el último semestre en pedagogía con la exigencia de que si no la aprueban, no pueden enseñar en aulas. Me parece bien que se destinen 4 mil millones de dólares a la educación en Chile y se ponga énfasis en la calidad”.

Un golpe a la clase media

-Usted ha calificado el caso de La Polar como un robo por delincuentes de cuello y corbata. Pero cada vez se conocen nuevas denuncias de abuso hacia los consumidores en el sector del retail
“Lo de La Polar es una vergüenza y estamos frente a delitos que investiga la justicia. Además se ha establecido, por ejemplo, que tenían acceso a bases de datos de Fonasa y del INP, siendo ello algo increíble. Espero que sobre todos los involucrados en esos ilícitos caiga todo el rigor de la Ley. Los fraudes están prohibidos, pero igual se hacen y es muy difícil poder controlar esa situación pese a tener las mejores normas, cuando alguien quiere romperlas. Tenemos que mejorar la fiscalización y los sistemas de autocontrol para evitar ese tipo de prácticas abusivas y delictuales que están golpeando principalmente a la clase media”.
-¿Cómo debe actuar el Gobierno y la clase política frente a las masivas protestas y demandas ciudadanas?
“Esa reacción de la gente es a las cosas mal hechas. El Transantiago era una vergüenza cuando partió y también lo que ocurrió con el tren hacia la zona sur del país. También ha existido muy poca competencia en la banca, durante muchos años no se creó ninguno nuevo y al contrario se fueron fusionando. En el tema de las casas comerciales; de las universidad privadas y de las públicas, algunas de mala calidad, tampoco se han establecido las regulaciones necesarias. No puede ser que una persona con 350 puntos entre a una carrera universitaria. Llegó el momento de ver dónde están los temas que producen descontento, molestia y trabajar todos unidos muy duro para mejorarlas. Esa es nuestra pega. Por suerte nuestro Presidente Sebastián Piñera es un hombre de una gran eficiencia y que está trabajando con sus ministros de una manera febril en ello. No obstante, en un año medio no podemos cambiar todo lo que hemos recibido”.
– Usted ha advertido que sin respuesta a lo que califica de “estallido social” hay riesgo de caer en situaciones de demagogia y populismo como en Venezuela ¿Visualiza a personas en esa postura?
“No quiero hablar de nombres ni nada. Toda la clase política está consciente que debemos trabajar unidos y en serio para responder a las expectativas de la ciudadanía. Si no lo hacemos, podemos terminar sepultando la oportunidad única que tiene Chile para convertirse en el primer país desarrollado en América Latina”.

“Nuestro cariño es mutuo”

 -¿Ha tenido autonomía para actuar como ministra de parte del Presidente Piñera, con quien, en el pasado, tuvo serias diferencias? 
“He tenido una autonomía absoluta y ningún problema. Tengo una relación espectacular con el Presidente Sebastián Piñera de confianza y cariño mutuo absoluto. Hemos trabajado con una gran armonía y las diferencias que pudimos tener son cosas del pasado”.
-¿Es difícil la convivencia en un gabinete donde están los principales presidenciables de la Alianza por Chile?
“Almorzamos todos los jueves y en ese encuentro participamos todos los ministros con una trayectoria política y la verdad que funciona fantástico. Se ha producido una convergencia impresionante para trabajar unidos en los objetivos y énfasis que tiene como metas el Gobierno. En el gabinete, es cierto, está la mayoría de las personas de nuestro sector que son consideradas presidenciables, pero no he visto que ninguno quiera sobresalir a costa de los demás. Se ha formado un gran equipo de ministros que se ha potenciado con la incorporación de Pablo Longueira y Andrés Chadwick”.
-Mantiene sus juicios críticos sobre el entonces presidente de la Conferencia Episcopal Alejandro Goic, a quien acusó de “no tener idea de Economía”, cuando solicitó un salario ético de 250 mil pesos?
“Sigo pensando lo mismo y no he variado en absoluto mi posición. Siempre he sostenido que para tener salarios más altos hay que incrementar la productividad. Con el pésimo nivel de educación que hay en Chile y con una capacitación que no aporta mucho, cuando se sube demasiado el salario mínimo sólo se logra la pérdida de empleos. El aumento en esas condiciones beneficia a los que mantienen su empleo, pero perjudica a los que lo pierden y a quienes no pueden encontrar una fuente laboral. Por ejemplo a los jóvenes y las mujeres, sectores donde hoy existen las tasas de cesantía más altas. El gobierno está haciendo todo lo que señalé en esa ocasión, en el sentido que una cosa es el salario mínimo que paga el empleador y la otra el ingreso ético familiar que puede financiarse con un subsidio estatal. Esto último es lo que hace el gobierno, al permitirles a las familias más vulnerables una vida más digna, pero sin arriesgar su empleabilidad”.
¿Es cierto que usted tuvo un rol clave en la determinación de La Moneda de remover a la ex intendenta Jacqueline van Rysselberghe, luego de denuncias en su contra y los conflictos locales con RN y UDI?
“Para mí es un episodio cerrado. Le deseo a Jacqueline van Rysselberghe el mejor de los futuros. El rol que jugaron distintas personas en su salida no tiene ninguna importancia. Hoy, lo fundamental es que podamos trabajar bien en la Región del Biobío para resolver los problemas que enfrenta -como es el complejo proceso de reconstrucción- con mucha apertura, transparencia y escuchando a la ciudadanía que es lo que realmente me importa. Del pasado ya no tiene mucho sentido hablar”.
-¿Atenta contra la ética política engañar, aunque sea con la mejor intención, al gobierno que ella representaba en Región, al darle otros usos a beneficios para la reconstrucción?
“El fin nunca justificará los medios y los instrumentos que son para la reconstrucción por el terremoto son para eso. Yo entiendo que alguien se desespere, porque ve que hay otros pobladores que han esperado por años y todavía no tienen solución habitacional. No obstante, los instrumentos deben servir para lo que fueron creados. Gente esperando por una casa no só lo hay en las zonas afectadas por el terremoto, sino que en todo el país. Hay que mantener esas dos líneas en forma separada. Me interesa muchísimo que en esta Región se trabaje con mucha transparencia”.
-¿Se siente potencial candidata presidencial dada la alta valoración que recibe en las encuestas como Ministra del Trabajo?
“No, para nada y tampoco lo estoy buscando”.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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