Facea UdeC relanzó Informe Económico Regional

El Informe entrega un análisis coyuntural de los efectos de la pandemia en la economía nacional y una mirada al panorama económico del Biobío. Su objetivo es ofrecer a los actores del mundo público-privado de la región y del país, información especializada para una mejor toma de decisiones.

 

Tras 16 años sin publicarse, el relanzamiento del Informe Económico Regional (IER) -elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (FACEA) de la Universidad de Concepción- se da en el momento más necesario: en medio de un escenario económico, político y social marcado en el país por los impactos del estallido social y la pandemia. “Pero el problema es más profundo pues, a lo generado por esas dos crisis consecutivas, se suma la inestabilidad reciente del escenario internacional y el temor a una recesión mundial, producto del proceso inflacionario que se vive en todo el mundo. Es lo que yo llamo: una tormenta perfecta”, dice el Ph.D. Iván Araya, Director del IER.

El documento, dado a conocer este mes, busca ofrecer a los tomadores de decisiones del mundo público y privado de la región del Biobío y de todo el país, información especializada y un análisis de la situación económica regional y nacional. Pero no cualquier análisis -dice Araya-, sino uno preciso y riguroso, con datos fidedignos. “Una opinión independiente, no sesgada o matizada por los vaivenes políticos, que es algo que puede aportar la universidad y, particularmente, nuestra facultad. Con ello, buscamos ayudar a un mayor entendimiento del escenario económico, y no solo a empresarios o autoridades, sino a todas las personas”.

El académico también destaca que el Informe contiene la visión que tiene la región acerca del país y respecto de sí misma. “No necesitamos que vengan de Santiago a decirnos lo que pasa en nuestra zona, contamos con las capacidades instaladas para hacer nuestros propios análisis”, sostiene.

La crisis en simple

La compleja situación económica que enfrenta Chile habría comenzado tras la crisis social de 2019, que dejó a muchas empresas debilitadas, las que luego no pudieron soportar el no funcionar en los periodos de cuarentena impuestos por la pandemia. “Pensemos que en un principio todos debimos irnos a la casa, no podíamos trabajar. Por tanto, la economía no producía, nosotros no generábamos ingresos y no podíamos comprar. Eso provocó que mucha gente quedara sin trabajo y sin dinero, porque muchas empresas cerraron al no ser capaces de aguantar el costo de no estar funcionando”.

Con la gente sin poder trabajar, y sin dinero para comprar, las empresas dejaron de producir y de vender y, por tanto, disminuyó la capacidad productiva del país. Tanto, que la actividad económica cayó cerca de un 5.8% durante 2020, generando un impacto negativo en las personas, en el empleo y en las empresas.

Sin embargo, en 2021 se vivió una recuperación muy potente, cercana al 15%, lo que generó un aumento importante del gasto, ayudado por los bonos y los retiros del 10%. La gente incrementó fuertemente su consumo, y los mercados empezaron a reaccionar frente a ese estímulo tan significativo de la demanda. Pero la economía había quedado tan dañada en 2020, que no había capacidad productiva para responder a esa demanda. Entonces, apareció la inflación.

Informe Económico Regional (IPER)
Iván Araya, Director del Informe Económico Regional.

“Luego, vino la guerra entre Rusia y Ucrania, que provocó el alza de los precios de los combustibles, del gas, de los cereales y, recientemente, se sumó el problema inflacionario que están viviendo Estados Unidos y algunos países desarrollados de Europa, lo que hace vaticinar una recesión mundial”, detalla el académico.

-¿A eso se debe la desaceleración de nuestra economía?

-“Todos estos acontecimientos se suman, pero más que nada se debe a que nuestra economía cayó fuertemente en 2020 y se recuperó de manera demasiado agresiva en 2021, generando problemas inflacionarios, que provocan que nos estemos desacelerando de nuevo”.

Escenario post-pandemia

Esta 21° versión del IER aborda relevantes temas económicos, como un análisis coyuntural de los efectos de la pandemia en la economía nacional, así como una mirada -no muy auspiciosa- al panorama regional.

-¿Qué tan golpeada quedó la región tras la pandemia?

-“Muchísimo. Partamos diciendo que en términos de empleo, desde 2020 se perdieron cerca de 128 mil puestos de trabajo, de los que a la fecha solo se han recuperado 100 mil. Eso nos dice que, a pesar de que la actividad económica se recupera, el empleo no logró volver al estado prepandemia. Y eso sin considerar los más de 11 mil empleos que se perdieron tras la crisis social de 2019”.

-¿La situación nacional es similar?

-“Parecida. Es importante destacar que nuestra economía regional se comporta distinto a la del resto del país. Hace 30 o 40 años que venimos creciendo más lento, lo que obviamente implica menos oportunidades de crear trabajo, así como de emplear a los profesionales que producen las universidades de la región, quienes se ven obligados a emigrar”.

El Dr. Araya añade que también la participación regional en el producto nacional ha ido cayendo, pasando de una participación cercana al 14% hace 30 años a tener hoy solo la mitad. “Estas son características que deben ser consideradas por los tomadores de decisiones, de modo que el tipo de política pública que se establezca para crecer, y generar más empleo y mayor bienestar para la población, parta de un diagnóstico preciso de cómo funciona la región”, enfatiza.

-¿Todos los sectores se vieron afectados por igual?

-“No. Hay algunos que no sufrieron tanto y que hoy están prácticamente a niveles prepandemia, como el sector industrial, de salud o algunas actividades profesionales. También hay otros que se vieron muy afectados en 2020, pero que en 2021 lograron volver a sus niveles anteriores, como el transporte, la construcción o los servicios administrativos. Pero hay otros sectores que no han logrado recuperarse, como el turismo y la agricultura, cuyos niveles de empleo siguen bajos. Es por eso que para analizar la situación económica hay que mirar las cifras en forma desagregada, de modo de hacer un buen diagnóstico”, sostiene.

Aprender a vivir con la inflación

Los actuales escenarios macroeconómicos, así como los que tenemos por delante, pueden resumirse en una palabra: incertidumbre. “Ante esto, solo nos queda aprender a vivir con la inflación”, dice Iván Araya.

Y efectivamente implica un aprendizaje, pues Chile tuvo por casi 20 años una inflación baja y estable, no mayor a un 3% anual. Hoy, está llegando a un 12%.

“Lo primero es cuidar el trabajo, porque si la actividad macroeconómica se desacelera, las empresas venden menos y, por tanto, no necesitan tantos trabajadores. O sea, la desocupación puede aumentar”.

Lo siguiente es aprender a convivir con la inflación, que consume el poder de compra de nuestro ingreso. “O sea, empezamos a vivir con menos, así es que debemos reestructurar nuestro presupuesto. Si antes iba al cine o salía a comer una vez a la semana, ahora solo podré hacerlo una vez al mes, y si compraba fruta en el supermercado, ahora deberé comprarla en la feria. También hay que tratar de evitar endeudarse, porque la inflación trae aparejado un aumento en las tasas de interés, que vuelve las deudas mucho más caras”.

-Claramente, el panorama no es positivo.

-“Estamos frente a un escenario adverso, pero también incierto. Eventualmente nos recuperaremos, pero la pregunta es qué tan abajo vamos a llegar antes de comenzar a subir, cuánto nos vamos a demorar en recuperarnos y, sobre todo, si vamos a volver adonde antes estábamos”.

Añade que las circunstancias que está viviendo el mundo, el país y la región no permiten ser optimistas. “Lo más seguro es que, producto de la inflación, tengamos efectos recesivos. Las proyecciones para el cierre de 2022 son a la baja, y creemos que el crecimiento de 2023 va a ser nulo. Habrá que estar atento a los ajustes de la economía norteamericana, pero también, a lo que pase en Chile en septiembre, pues la incertidumbre que genera esa votación afecta nuestra economía”.

En cuanto a Biobío, el Dr. Araya señala que la posibilidad de crecer a la par que las otras regiones implica diversificar y dinamizar la matriz productiva, y atraer inversión. “Las posibilidades están, pues tenemos muchos sectores atractivos y capacidad para desarrollar nuevos polos de crecimiento”, puntualiza.

O’Higgins 680, 4° piso, Oficina 401, Concepción, Región del Biobío, Chile.
Teléfono: (41) 2861577.

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