La primera mujer en liderar la gestión de la Facultad de Ciencias Biológicas UdeC analiza el impacto que las movilizaciones sociales han tenido en el desarrollo científico. La Dra. Soraya Gutiérrez apuesta por una nueva mirada, más empática e integradora, que proponga soluciones comunitarias a los problemas sociales a los que se puede aportar desde su área del saber.

Desde su oficina, emplazada en el Arco de la Universidad de Concepción, uno de los edificios más emblemáticos de la capital regional del Biobío, ha sido testigo y protagonista de una parte importante de la vida de la UdeC. Ajetreada e incansable, transitando desde una a reunión a otra, la Doctora Soraya Gutiérrez ha liderado la decanatura de la Facultad de Ciencias Biológicas (FCB), cargo para el que acaba de ser reelegida para un próximo período de tres años, dejando una huella indisoluble tras ser la primera mujer en ocupar esta nominación en toda la historia de la centenaria casa de estudios.

En 2014 aceptó el desafío de ser la primera Decana de la FCB, gestión en la que dedicó gran parte de su esfuerzo a potenciar la calidad de la investigación, a ampliar y modernizar la infraestructura institucional y a posicionar la Facultad como uno de los centros de investigación más importantes del sur de Chile en el área biológica. La clave, según plantea, está en el trabajo colaborativo. Este 2019 fue particularmente complejo, con un primer semestre marcado por una extensa movilización estudiantil y, como corolario, un cierre de año que pasará a la historia nacional por el levantamiento de una indignación ciudadana que reveló la urgencia de avanzar hacia un país más equitativo, igualitario y, sobre todo, con mayor dignidad para cada uno de sus habitantes.

– ¿Cómo ha impactado este movimiento social el mundo de la ciencia?

– Como a todos los chilenos, las movilitaria. Hace bastante tiempo que veníamos trabajando en muchas de estas áreas, pero esta fue una buena oportunidad para abrir espacios de conversación que permitieran visualizar la perspectiva de otros, y mejora la empatía en nuestro lugar de trabajo, así como avanzar en la construcción comunitaria de nuevas propuestas para aportar de mejor forma a la sociedad.

 – ¿Qué proyección tiene este trabajo?

– El resultado ha sido muy positivo, y estamos a la espera de los resultados de una encuesta vinculante que nos permitirá priorizar las propuestas derivadas de las mesas de trabajo para su pronta implementación. Y considerando el éxito de este trabajo, que nos brindó la oportunidad de hacer un profundo autoanálisis, el objetivo es mantenerlas y consolidarlas como un valioso espacio orientado a identificar problemáticas y a proponer soluciones surgidas desde la propia comunidad FCB.

 – ¿Cómo aporta la ciencia, un área que a veces pareciera estar circunscrita a sus laboratorios, a las exigencias ciudadanas en el actual contexto social?

– La ciencia siempre ha estado relacionada con el desarrollo de las sociedades. Todo, desde la fabricación del pan hasta la evolución de la industria, tiene un concepto y una base científica detrás. Quizás falta acostumbrarnos a hacer visible esa conexión, porque es necesario entender que el progreso de los países y la construcción de una sociedad se hace con base en el desarrollo científico. Es por eso que, como Facultad, estamos buscando fortalecer nuestro rol como creadores de nuevo conocimiento para la resolución de los problemas de la población, entendiendo a la ciencia como un motor de desarrollo.

– Desde su área específica, ¿cómo se hace patente esa conexión ciencia-sociedad?

– Si bien puede verse a las Ciencias Biológicas como algo apartado de lo que está ocurriendo en estos días, como científicos tenemos mucho que decir en distintos ámbitos. Por ello, a nivel de Facultad seguiremos desarrollando instancias que permitan vincular nuestro trabajo con la comunidad local y nacional. Por ejemplo, el excesivo precio de los medicamentos es un problema al que podemos aportar a través del Centro de Bioequivalencia (CIAB) de nuestra Facultad, un laboratorio que cuenta con autorización del ISP para hacer estudios de bioequivalencia. Así, en este caso, nuestra contribución podría verse reflejada en la disminución de los costos de ciertos medicamentos.

Y si eso se ha establecido como una necesidad urgente, ¿por qué aún no se ha hecho?

– En la FCB contamos con el capital humano avanzado para producir biosimilares, pero no con el apoyo para desarrollar la infraestructura y obtener el equipamiento necesario. En esto requerimos ayuda del Estado, pues se trata de grandes inversiones que requieren que, a nivel político, exista la convicción de que es ahí a donde debemos apuntar, de modo de constituirnos en una alternativa de desarrollo para el país y, sobre todo, de equidad social.

 

– ¿Cómo ha impactado este movimiento social el mundo de la ciencia?

– Como a todos los chilenos, las movilitaria. Hace bastante tiempo que veníamos trabajando en muchas de estas áreas, pero esta fue una buena oportunidad para abrir espacios de conversación que permitieran visualizar la perspectiva de otros, y mejora la empatía en nuestro lugar de trabajo, así como avanzar en la construcción comunitaria de nuevas propuestas para aportar de mejor forma a la sociedad.

 – ¿Qué proyección tiene este trabajo?

– El resultado ha sido muy positivo, y estamos a la espera de los resultados de una encuesta vinculante que nos permitirá priorizar las propuestas derivadas de las mesas de trabajo para su pronta implementación. Y considerando el éxito de este trabajo, que nos brindó la oportunidad de hacer un profundo autoanálisis, el objetivo es mantenerlas y consolidarlas como un valioso espacio orientado a identificar problemáticas y a proponer soluciones surgidas desde la propia comunidad FCB.

 – ¿Cómo aporta la ciencia, un área que a veces pareciera estar circunscrita a sus laboratorios, a las exigencias ciudadanas en el actual contexto social?

– La ciencia siempre ha estado relacionada con el desarrollo de las sociedades. Todo, desde la fabricación del pan hasta la evolución de la industria, tiene un concepto y una base científica detrás. Quizás falta acostumbrarnos a hacer visible esa conexión, porque es necesario entender que el progreso de los países y la construcción de una sociedad se hace con base en el desarrollo científico. Es por eso que, como Facultad, estamos buscando fortalecer nuestro rol como creadores de nuevo conocimiento para la resolución de los problemas de la población, entendiendo a la ciencia como un motor de desarrollo.

– Desde su área específica, ¿cómo se hace patente esa conexión ciencia-sociedad?

– Si bien puede verse a las Ciencias Biológicas como algo apartado de lo que está ocurriendo en estos días, como científicos tenemos mucho que decir en distintos ámbitos. Por ello, a nivel de Facultad seguiremos desarrollando instancias que permitan vincular nuestro trabajo con la comunidad local y nacional. Por ejemplo, el excesivo precio de los medicamentos es un problema al que podemos aportar a través del Centro de Bioequivalencia (CIAB) de nuestra Facultad, un laboratorio que cuenta con autorización del ISP para hacer estudios de bioequivalencia. Así, en este caso, nuestra contribución podría verse reflejada en la disminución de los costos de ciertos medicamentos.

Y si eso se ha establecido como una necesidad urgente, ¿por qué aún no se ha hecho?

– En la FCB contamos con el capital humano avanzado para producir biosimilares, pero no con el apoyo para desarrollar la infraestructura y obtener el equipamiento necesario. En esto requerimos ayuda del Estado, pues se trata de grandes inversiones que requieren que, a nivel político, exista la convicción de que es ahí a donde debemos apuntar, de modo de constituirnos en una alternativa de desarrollo para el país y, sobre todo, de equidad social.

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