Felipe Innocenti: Infiltrado en la dramaturgia

Tsunami fue la obra que lo dio a conocer como un promisorio dramaturgo de Concepción. Con ella el 2006 ganó un Fondart que lo llevó a itinerar por toda la Región del Bío Bío. Desde entonces Felipe Innocenti no ha parado de crear y dirigir sus propios montajes. Su estilo es la comedia con personajes estereotipados sacados del imaginario colectivo, estrategia con la que, por ejemplo en Tsunami, consiguió espontáneas carcajadas de la audiencia al tomar como contexto la anecdótica huida de algunos penquistas debido a la falsa alarma de maremoto ocurrida hace un par de años.
El éxito fue rotundo y la obra se mantuvo todo el año en cartelera. Su prolífera creación continuó con “La tía, casa de señoritas” y siguió con “Armas de Plaza”, ambas también basadas en caricaturas de conocidos personajes. Este año, otro Fondart lo volvió a ubicar sobre las tablas. Su obra “Dalí” obtuvo financiamiento para realizar el montaje en Santiago y Concepción. Y aunque en la primera ciudad la respuesta del público fue mayor en audiencia que en su tierra natal, Felipe Innocenti está satisfecho. “Soy un infiltrado en el teatro. Salí del público porque me aburrí de lo mismo y quise hacer algo diferente. Y puedo decir que me fue bien porque a la gente le gustó”, reconoce.
Lo cierto es que su relación con el teatro deriva de su pasión por el cine. Por eso estudió comunicación audiovisual en Santiago, pero le bastaron tres años para darse cuenta que la “onda artistoide” de sus compañeros y del ambiente profesional no iban con él. Dejó la carrera y volvió a Concepción para hacerse cargo de los negocios de la familia ligados al rubro forestal. Corría el 2006 y Felipe Innocenti apostó por dedicarse a lo que realmente quería hacer: escribir obras de teatro. Primero formó una sociedad con la que arrendó la sala ubicada en Barros Arana 124. Allí se presentaron varias compañías con títulos como “Joaquín Murieta”, “Amador Ausente”, “Banda de Pueblo”, “Tararier”, entre otros. El proyecto tuvo una corta duración por dificultades burocráticas, entre otras razones, la patente para funcionar como sala de teatro no la obtuvieron sino hasta después de 8 meses. El cansancio y el desgaste de las producciones terminaron por dejar atrás esa iniciativa.
Pero el bicho del teatro ya estaba en sus venas. Escribió el guión de Tsunami en la época en que egresaron los primeros actores de la escuela de la Universidad del Desarrollo. El éxito ya es conocido. Sin embargo, Felipe revela que esta primera producción, así como las otras dos, no estuvieron exentas de polémica. “La gente del mundo teatral nos criticó mucho por hacer comedia. Incluso hubo muchos actores del elenco que no resistieron la presión y se fueron de la compañía. Pero eso a mi no me afectó. Cuando se es un infiltrado, en cualquier disciplina, uno debe saber que desde el interior te van a miran mal. Pero yo sólo pesco a los que tienen méritos para ser considerados. Además, me carga esa gente que se cree más talentosa de lo que realmente es. No me inquietan las críticas, me importa que la gente vaya al teatro y se entretenga. Hasta el momento lo he conseguido”, afirma.
Lo de Felipe Innocenti es pura intuición. Sólo un curso de guión que tuvo mientras estudió comunicación audiovisual es la base teórica para sus textos. Pero, afirma que tiene un ojo cinematográfico al hacer dramaturgia. “Cuando escribo lo hago como si estuviera viendo las imágenes. Me paso la película y después escribo la historia”. Con esta premisa desarrolló “Dalí”, con la que vuelve a considerar el imaginario colectivo a través de la figura del pintor catalán. Estudió su biografía y un análisis psicoanalítico del artista. Así construyó una fábula en la que plantea qué pasaría si Dalí hubiera estado siempre atormentado por el fantasma de su amigo García Lorca y el amor de Gala, su musa inspiradora.
Si bien en esta obra Innocenti entrega diálogos con más contenido, ya que replica poesías de Lorca, de Paul Eluard y textos del propio Dalí, la obra no deja de ser ficción. “Mi gran cuidado es no latear a nadie. Es decir, no soy quien para dar lecciones de filosofía. Dalí es un texto entretenido. Un teatro donde el público se siente cómodo. Me carga ese teatro en el que el público paga 2 lucas para salir deprimido, que es lo que me pasa con la mayoría de las obras que se han hecho en Concepción. Lo mío es distinto y así me gusta”.
Con la compañía Urbania Teatro, a cargo de Belén Mora, “Dalí” está disponible para funciones particulares y está postulada para la temporada 2009 del Teatro a Mil, de Santiago. Y como ésta, Felipe Innocenti tiene otras 8 obras listas para ser montadas, mientras que en ideas y bosquejos ya suma 3. No cabe duda que este infiltrado teatral le ha dado vida al arte escénico nacional.

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