Fiestas con sabor a tradición

Notable ha sido el incremento de las fiestas y celebraciones tradicionales en nuestro sur. De un tiempo a la fecha no pasa un mes sin que tengamos una reunión criolla para disfrutar de la música, las costumbres y, por supuesto, de la gastronomía, a lo cual podemos agregar una amplia participación familiar.


Hace un par de semanas fue la fiesta del chancho; también tuvimos la de La Castaña, de La Miel, de La Cerveza, mientras se aproxima este mes la de San Juan y, próximamente, la del Camarón de Vega que se repite en más de una ciudad. Si a esto agregamos las actividades de septiembre y las del doce de octubre empezamos a dar forma a un calendario gastronómico de mucha importancia, no sólo para la actividad culinaria propiamente tal, sino que también para el desarrollo turístico de las zonas en las cuales se organizan.


Si bien son muchas las recetas que se utilizan, y todas ellas me agradan mucho, debo confesar que tengo algunas predilectas. Cómo no mencionar el estofado de San Juan con su fusión completísima de sabores y aromas. De sólo imaginar la lista de ingredientes ya suena mi estomago. Imagínense: costillar de cerdo ahumado, pollo, longanizas, aves de caza que pueden ser tórtola o perdices, cebolla y cuero de chancho. Todo esto cocido en vino blanco, más los aromas del ajo, orégano y un buen par de papas cocidas. Y si a eso agregamos un vino de envejecido junto a una gran cantidad de comensales les puedo asegurar que la cita será inolvidable.


Esa es la idea de participar de estas fiestas, que sea algo inolvidable, como sucede con las ferias costumbristas chilotas o con una de vendimia o una trilla en el campo.


He tenido la posibilidad de participar de muchas actividades de este tipo, de las cuales siempre comento la fiesta de San Prudencio en Vitoria (España) y lo hago con mucha admiración por el reconocimiento que realiza ese pueblo, el Vasco, a su gastronomía y a quienes viven de ella. Si bien nosotros estamos iniciando el reconocimiento a nuestros hitos gastronómicos, mucho llamó mi atención que en esa fiesta del patrono de la ciudad aparte de los menús de preparaciones en base de caracoles y perritxicos (tipo de hongo local) el principal desfile lo realizan los cocineros y, tras de ellos lo que nosotros consideramos habitual, es decir, autoridades de todo tipo, bandas de guerra y otros. Pienso en el día que veamos algo parecido en Chile. Por ahora creo que avanzamos a paso firme. No es menor que cada mes tengamos al menos una fiesta gastronómica, la cual puede convertirse junto a sus protagonistas en la principal celebración de una de nuestras ciudades.

TEXTO: Luis Endía

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